Opinión / Columna
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César Duarte
A ocho días de las elecciones
Organización Editorial Mexicana
27 de junio de 2009
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A ocho días del proceso electoral del 5 de julio, en donde estarán en disputa las 500 curules de la Cámara de Diputados y seis gubernaturas, además de diputaciones locales y presidencias municipales, vemos con preocupación que el Gobierno federal intensifica la entrega de recursos públicos.
Las dependencias del Ejecutivo federal buscan beneficiar a los candidatos panistas a través de esa práctica, misma que tiene claros tintes electorales y representa una actitud abusiva y reprobable.
Abusan del poder que ahora ostentan para intentar ganar, de mala manera, la mayoría de los puestos de elección popular que estarán en juego dentro de dos domingos.
No conformes con eso, el dirigente de Acción Nacional, Germán Martínez, lanzó una campaña "sucia" en contra de los adversarios de su partido, particularmente del PRI, a quienes trata de imponer todo tipo de calificativos para intentar desprestigiarlos.
El Gobierno y su partido "estiran demasiado la liga" y de romperla, estará en riesgo la viabilidad del Gobierno del presidente Felipe Calderón, pues ante tanto agravio, los partidos de oposición pueden romper cualquier intento de diálogo y negociación en los próximos tres años.
Sin duda, el país está en riesgo. Las condiciones políticas, económicas, sociales y de seguridad son delicadas. Para superarlas requerimos el concurso de todos, particularmente de una sociedad lastimada por los problemas y ahora por las confrontaciones entre partidos políticos.
Tenemos que ofrecer a los ciudadanos soluciones a sus problemas, pues con estrategias electorales basadas en la ofensa los alejamos de las urnas y desprestigiamos la actividad política.
Pero hay quienes no parecen entender eso y sólo buscan ganar las elecciones a través de la trampa, que significa utilizar programas sociales con fines electorales, y con campañas sucias.
La política es el espacio para lograr acuerdos, no para obstaculizarlos; es el medio por el cual se logran avances para bien del país y de los mexicanos; sin embargo, hay el riesgo de no lograr nada, por la obstinación del Gobierno y de su partido por el agravio y el insulto al adversario.
No entienden que la geografía política no variará gran cosa después del 5 de julio, pues si bien la renovación de la Cámara de Diputados es total -y según las encuestas el PAN será cuando mucho la segunda fuerza--, también lo es que en el Senado continuará la misma composición; es decir, el partido del Gobierno es minoría frente a la oposición.
Es ahí donde el Gobierno y su partido tendrían que reflexionar sobre la inconveniencia de sus campañas sucias, toda vez que esa estrategia sólo logra agredir a los próximos legisladores, quienes tendrán en sus manos decisiones trascendentes para el último trienio del presidente Calderón.
Hay muchos temas pendientes en la agenda política de México en diversas materias y la confrontación sólo lleva a la división. Nuestro país requiere acuerdos que le den viabilidad en el futuro.
Por eso insisto en "no estirar demasiado la liga", porque el tema de la gobernabilidad y la convivencia pasan por el proceso electoral en curso y lo sembrado durante este tiempo será la cosecha de los meses y años por venir.
La próxima Legislatura tendrá, como primera tarea, discutir y aprobar el paquete presupuestal de 2010 y si no hay respeto y colaboración entre el Legislativo y el Ejecutivo, la negociación dejará insatisfechos a todos, principalmente a los ciudadanos.
El tiempo apremia. Urge terminar con las descalificaciones y dar paso a una elección en la que sean los ciudadanos, y no las prácticas clientelares, quienes elijan a sus próximos representantes ciudadanos.
Después del 5 de julio tendremos la obligación de tender puentes de diálogo para abonar a la gobernabilidad. Los primeros obligados a actuar con civilidad y respeto son el Gobierno y su partido, aunque parece que no lo entienden.
Cesar.duartej@gmail.com
*Diputado Federal por el estado de Chihuahua.
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