Opinión / Columna
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Por Correo Electrónico
El presidente valiente
Organización Editorial Mexicana
22 de junio de 2009
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Las diversas bandas del crimen organizado o de los cárteles de las drogas deben estar medrosas, bajo resguardo y con numerosas escoltas ante la advertencia de Felipe Calderón Hinojosa: "quien se meta con alguno de mis colaboradores, el Gobierno federal le hará más difícil sus actividades criminales".
La amenaza presidencial forma parte de la campaña electoral panista que tiene como figura central a Felipe Calderón, en el sentido de que ningún otro presidente había tenido el valor de enfrentar, "con firmeza", a las bandas de narcotraficantes, como el actual.
Así, el Presidente, en su caracterización de Eliot Ness, tendrá que combatir a quienes han hecho del secuestro su modus vivendi, a las bandas de asaltantes y -desde luego- a los capos de la droga.
Sin embargo, la bandera del calderoniato de responsabilizar a los gobiernos del pasado de tolerar el crecimiento del narcotráfico quedó quebrantada ante la demostrada simbiosis Narco-PAN.
Dos de sus candidatos a cargos de elección popular: Fernando Elizondo, para gobernador de Nuevo León, y Mauricio Fernández Garza, aspirante a alcalde del municipio más rico de México, San Pedro Garza García, han aconsejado pactar con los narcos como "solución" a este flagelo.
Además, Elizondo tiene pendiente aclarar el destino de seis y medio millones de pesos que dispuso del erario -durante su cargo de tesorero de Nuevo León- para "prestamos al personal". Ese dinero, a la fecha no ha sido devuelto a las arcas de la entidad que ya alguna vez gobernó en forma interina.
Por otro lado, Mauricio Fernández ha confesado públicamente que en su juventud fue asiduo fumador de mariguana, esta revelación la hizo cuando fue candidato al Gobierno de Nuevo León; perdió ante el priísta Natividad González.
Ahora aspira a la alcaldía de San Pedro Garza García. Sugirió pactar con el cártel de Arturo Beltrán Leyva, quien -dijo el panista- habita en ese lujoso municipio y que además brinda, con miembros de su banda, seguridad al municipio.
Con esa revelación, Mauricio Fernández detonó toda la estrategia electoral panista del binomio Calderón-Martínez, (des) orientada por el mexicano de origen español Antonio Solá, al difundir que nunca un presidente había sido "tan valiente" como para combatir al narcotráfico, fenómeno "ligado al priísmo".
Las acusaciones hacia prominentes panistas de tener nexos con los narcos, y en consecuencia con la corrupción, destruyó la campaña azul contra los priístas en el sentido de que "están de lado de los narcos" y la exigencia para que se definan "si están con los delincuentes o con el presidente Calderón", quien "ha tenido el valor" de combatir al crimen organizado.
Durante la administración Fox hubo indiferencia ante las denuncias en contra del gobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, de dar protección al narcotraficante Juan José "El Azul" Espárragoza.
La presencia del narco ha permanecido con el actual mandatario morelense, Marco Antonio Adame, quien además tiene la "protección" del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y del procurador general de la República, Eduardo Medina Mora.
Otros panistas de primer nivel, que se dice, han tenido o tienen nexos con los cárteles de la droga: Ernesto Ruffo Appel, quien fue el primer gobernador panista en Baja California. Durante su mandato proliferó el tráfico de droga y el crecimiento de la banda de los hermanos Arellano Félix.
Francisco Barrio Terrazas fue señalado de tener relación personal con Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos", entonces líder del cártel de Juárez.
Existen otras zonas de la administración panista que están penetradas por la corrupción y por la delincuencia organizada, como el Instituto Nacional de Migración, envuelto en el tráfico de personas, entre ellas menores de edad, que son orientadas a la prostitución.
Otra mancha para los confesionales panistas es el señalamiento a José Ignacio Seara Rosiñol, quien sus ratos de ocio los dedicaba a la lucrativa actividad del secuestro, delito que está en la categoría de delincuencia organizada.
El acusado es hijo del panista José Ignacio Seara Sierra, candidato a diputado federal por el II Distrito de Campeche y alcalde panista con licencia de ciudad del Carmen. Desde luego, ni Martínez Cázares, ni Medina Mora, ni Gómez Mont, ni otra voz azul, han emitido opinión alguna.
El "presidente" del Partido (re) Acción Nacional, Germán Martínez Cázares, con su acostumbrado cinismo, tendrá que repetir con voz tipluda que "el PAN no pacta ni pactará con delincuentes", ni practica la corrupción, no obstante, la terca realidad le demuestra lo contrario.
¿Cuál será ahora la bandera de Germán Martínez para denostar a sus adversarios? ¿Repetirá su falacia de que el PAN no pacta con las bandas de los narcos? ¿El presidente valiente también combatirá a los panistas con presuntos nexos con la delincuencia organizada?
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