Opinión / Columna
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Enrique Hett
Una reunión más (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
20 de junio de 2009
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El viernes hubo reunión del Consejo Europeo, en el cual están representados los jefes de Estado y de gobierno de todos los países miembrosde la UE. Se reunieron una semana después de elecciones para Parlamento Europeo, que algunos de ellosse felicitan, sin recato, de haber ganado, olvidando que sus victorias descansan en una abstención masiva que, no por no ser nueva, es inocua.
Los miembros del Consejo europeo se reunieron para tomar algunos acuerdos puntuales. Al parecer no hablaron de la gravedad de la abstención y por ende, tampoco de la posibilidad de corregir el rumbo. Es verdad que sería difícil porque están en desacuerdo sobre casi todo lo importante, excepto en continuar. Y esos desacuerdos afectan a los ciudadanos, que dudan comprometer su voto, cuando no saben a qué futuro nos conduciría.
Por ejemplo, el seno de la UE, no hay acuerdo sobre si hay que fijar un límite territorial a la UE o si debe extenderse sin fin. Los que piensan que es necesario trazar fronteras, no están de acuerdo entre sí sobre dónde trazarlas.
No hay acuerdo sobre el grado de integración económica y sobre todo política. El Reino Unido y la mayor parte de los países de reciente ingreso estiman que la integración política actual es suficiente o incluso excesiva. Otros siguen soñando con la creación de "Estados Unidos de Europa" y entre las dos posiciones anteriores, caben todo tipo de variaciones.
¿Qué acción debe tener la UE en nuestro mundo globalizado? Todos los europeos son partidarios de la paz, la democracia y los derechos humanos. Pero algunos países son sumamente intervencionistas y otros más bien abstencionistas. Por lo pronto, la UE compensa su falta de política exterior con una política que muy parecida a las de las ONGs humanitarias o de acción democrática. Es generosa incluso para componer las destrucciones de los estadounidenses y de los israelíes. Financió, por ejemplo, todas las construcciones de la autoridad Palestina que están todas convertidas en chatarra. Si se le pide a la UE, volverán a financiarlas.
Los miembros de la UE han sido notoriamente incapaces presentar un frente unido a la crisis. En cambio han solicitado y se han acordado mutuamente exenciones a las reglas vigentes, para solucionar cada uno sus problemas. Con el riesgo de deshacer durablemente mecanismos económicos de la UE que se cuentan entre sus logros.
Pero eso sí, la UE, funciona. Lo que se ha logrado, para bien y para mal, en general, se aplica. Y funciona porque como ahora, se hace caso omiso de lo que no funciona, lo que posibilita que se reúna el Consejo para tomar decisiones que permitan la continuación de lo mismo, que muchos en el mundo les envidian.
En esta reunión, se creó un mecanismo de supervisión financiera, con poderes más que limitados. Sobre todo, se hicieron concesiones a Irlanda para que organice otro referendo y que los irlandeses voten "si". Como se recordará en junio del año pasado, rechazaron el tratado de Lisboa por el 53 por ciento. Para convencerlos, se les garantizó formalmente que, ni su neutralidad militar, ni la prohibición del aborto, ni un régimen fiscal al que Irlanda debe una bonanza económica que terminó sólo con la crisis. Y sobre todo, el Consejo reafirmó que cada país tendrá un comisario en Bruselas, independientemente de la cuantía de su población. Se recordará que el tratado preconizaba una comisión de sólo 18 comisarios, en vez de 27.
El otro aspecto importante tratado por el Consejo, fue un acuerdo informal, pero definitivo y que sin duda será formalizado al fin del verano, de reelegir a Fernando Enrique Barroso a la presidencia de la Comisión. Lo cual es una garantía que todo seguirá como antes y que la falta de ambición y de visión seguirán caracterizando a la UE cuando menos durante cinco años más.
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