Opinión / Columna
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Everardo Moreno
Increible, pero cierto
Organización Editorial Mexicana
20 de junio de 2009
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Cuanta razón tenía Eurípides, nada que sea humano, nos debe parecer extraño.
Los tiempos electorales nos hacen mirar escenarios que difícilmente hubiéramos imaginado.
Mencionemos algunos.
Iztapalapa, ante la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en el sentido de que debería de registrarse por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) como candidata a la Jefatura Delegacional, a una persona diferente a quien apareció originalmente, provocó que quien fue el candidato presidencial de ese partido, en el 2006, invitara a votar por el Partido del Trabajo (PT).
Al candidato de ese partido, le hizo obligarse en público, a que si gana la Jefatura Delegacional, pediría licencia, y entonces se le solicitaría al Jefe de Gobierno de la ciudad, que propusiera a quien ya no será candidata, ante la Asamblea Legislativa, para que quedara frente a la delegación.
La verdad, es de dar risa. Aun cuando en el fondo encierre un mensaje de total desaseo democrático y la imposición de una voluntad que se imagina poderosa y representante de la misma ley.
Al diablo con las instituciones, como alguna vez indicó, lo demuestra con estas actitudes. Imaginemos que hubiera pasado si López Obrador hubiera ganado la Presidencia de la República.
Se anuncia un debate, y el presidente de Acción Nacional, excluye a todos los partidos, a excepción del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su Presidenta acepta, y con una conducta antidemocrática y discriminatoria, al parecer sólo se realizará entre los dirigentes de esos dos Partidos.
Con esto se está diciendo, que sólo esas dos organizaciones políticas, tienen candidatos postulados.
O se pensará que las opciones para votar que tienen los ciudadanos se limitan solamente a lo que los líderes de esos Partidos han pensado.
Cuanta contradicción, e incongruencia con el deseo de fortalecer la democracia, se tiene con esas actitudes.
Acción Nacional, en sus anuncios habla de lo que consideran logros en el Gobierno federal en contra de la delincuencia organizada. Así refieren que durante este sexenio, se han detenido a 60 mil narcotraficantes (sic).
Sin embargo, en todas las cárceles del país, sólo están detenidos del orden de cincuenta mil personas acusadas de delitos federales, y el narcotráfico, es un delito federal.
Además, no todas las cincuenta mil personas que están detenidas por esas razones, fueron internadas en las cárceles durante este sexenio. Las hay tanto de la pasada, como de las administraciones priístas, de las que son el mayor número.
Esto nos lleva a hacernos una reflexión y plantearnos una pregunta que es delicada. El Gobierno, según su partido, Acción Nacional, ha detenido 60 mil, en los reclusorios sólo hay cincuenta mil, entonces, ¿dónde están los otros diez mil, aun suponiendo, como no es, que todos los actualmente detenidos por ilícitos federales, hubieran ingresado del 2006 a la fecha?
¿Ya se escaparon?, o simplemente nos están mintiendo.
Los panistas han dicho que ellos gobiernan con la verdad. ¿Es esa su verdad?
Como cuando recientemente en la televisión vimos al gobernador de Jalisco, el del millonario donativo a la Iglesia Católica para la construcción de un santuario, decir que no oculta sus creencias, pero que las mantiene separadas de sus funciones públicas.
¿Es de esa manera como las mantiene separadas? ¿Regalando dinero del pueblo a la iglesia a la que pertenece?
Y sin mayor sustento que tener la libertad de decirlo, se ataca con ligereza y saña al gobernador priísta de Chihuahua, de posibles vínculos con el narcotráfico. Y su partido, guarda total y absoluto silencio.
Con eso de que a las ofensas se contesta con propuestas. Qué grave sería entonces que no hubiera ofensas, porque entonces no habría propuestas. Los priístas hemos de darle las gracias a Germán Martínez.
Para terminar, felicitaciones a todos los padres el día de mañana, celebran su día. Coincide, con una importante celebración, el 21 de junio de 1867, volvió a izarse nuestra bandera en la Plaza de la Constitución después del triunfo juarista sobre Maximiliano.
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