Opinión / Columna
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De cara al Sol
Andrea Cataño Michelena
"Juanito", el del Legiti-mito
El Sol de México
19 de junio de 2009
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¡Qué escena! Menguan los adjetivos para describir el espectáculo que dio el inefable "Legiti-mito" en días recientes. Lo vimos en la televisión transformado en "wolverin", vociferando con su voz chillona y estridente, sus ademanes de Mussolini con maracas, el rostro enrojecido de ira, ordenando a un supuesto candidato de otro partido acatar sus órdenes. ¿Y ese remedo de instituto político que es el PT -protector de terroristas como Lucía Morett-, qué hace ante la burla de este cacique tropical? Asentir. Es inaudito, pero no es cuestión de ética, sino de conservar a como dé lugar el negocio tan lucrativo que representa tener un partido, aunque sea chiquito. Por eso el dizque presidente del PT, José Narro, lacayo del señor López, no chista. Ya sabemos quién manda ahí.
Mi única neuronita no entiende cómo el Legiti-mito milita en un partido, el PRD, y promueve a otro, el PT. Los estatutos de un partido que se respete tendrían que prever la expulsión inmediata para cualquier militante que actuara así, porque se trata de una traición. Si quedara duda, la intervención de López en ese mitin la disiparía totalmente. Pidió votar en contra de su propio partido y hacerlo por otro para que, "Juanito" (ni su nombre sabía), es decir, Rafael Acosta, candidato por el PT a delegado en Iztapalapa, que si gana con esos votos, renuncie en favor de Carla Brugada.
Por si semejante despropósito no fuera suficiente, López ordenó al jefe de Gobierno Marcelo Ebrard designar a Clara para suceder a "Juanito" en el cargo y también dio instrucciones A la Asamblea Legislativa del DF para que apruebe la designación. En otras palabras, ¡santo dedazo de dedazos, Batman!
El desvarío del Legiti-mito va como la voz de Ramón Vargas, "in crescendo". Cada vez se apega con mayor precisión a los rasgos característicos de la megalomanía, la enfermedad mental descrita como delirio de grandeza, en la que el individuo se considera superior y, por lo tanto, cree que tiene potestad sobre los demás. El señor López, omnisciente y omnipotente, posee la verdad absoluta y pobre de aquel que ose disentir. Él, quien se jacta de ser el paladín de la democracia, es precisamente su antítesis. Pero, ahí está, "dando patadas de ahogado", aunque todavía con un enorme potencial de hacer daño.
Las tribus que le son fieles y militan en el PRD tienen el suficiente peso como para no permitir la expulsión inmediata del Legiti-mito. Pero, el megalómano es retador y su omnipotencia lo lleva a desafiarlo todo y por lo mismo, se atrevió a ordenar al PRD-DF (comandado por los secuaces de Bejarano, mediante Alejandra Barrales) que no registrara a Silvia Oliva, a pesar del fallo del Tribunal Federal Electoral, quien la declaró candidata oficial a delegada en Iztapalapa.
López es terriblemente perverso, pero tiene un éxito innegable en sus afanes. Sigue ambicionando la Presidencia, ahora para 2012; todo cuanto hace va encaminado a ganar espacio y poder. No importa de qué medios se valga para lograrlo. Por eso estaba desaforado en el mitin -bastante pepenche, por cierto- de Iztapalapa. Es un bastión que aporta medio millón de votos y es un coto perredista hoy en manos de la fracción moderada de ese partido, sus acérrimos enemigos. Es imposible que los ultras convivan con los razonables. Para López, igual que para Chávez, hay que mandar a las instituciones, como dijo, "al carajo". Lo que no entendemos es cómo una institución como el PRD no acaba de mandarlo al Legiti-mito al diablo de una vez por todas. No, siguen durmiendo con el enemigo. López juega sus cartas con su acostumbrada astucia malévola; tiene el apoyo del PT y de Convergencia, que lo secundan porque en el juego de intereses les conviene para apuntalar su participación y consecuente reparto del pastel electoral. Muy contentos, se chupan unos a otros.
El PRD es un estercolero. Las elecciones internas para candidatos a las delegaciones estuvieron plagadas de las acostumbradas trampas en prácticamente todos los casos, pero en el de Iztapalapa, fueron de una suciedad aberrante. Porque se trata de la delegación con mayor presupuesto, la que tiene la quinta parte de la población del Distrito Federal, y todo esto representa poder y dinero. Horacio Meza, hay que reconocerlo, ha hecho un buen trabajo, pero con todo y todo, a Silvia Oliva, exesposa de René Arce, le ganó Brugada y de ahí el pleito que finalmente se dirimió en el Trife que dio la razón a Oliva y su fallo debe respetarse.
Es una lástima que para los militantes del partido del Sol Azteca lo último que importe sea su partido. Tal vez eso cambie algún día para beneficio de los verdaderos izquierdistas modernos. De lo que no cabe duda es de que el Legiti-mito, en cada aparición pública refrenda que es un peligro para México. A los hechos me remito.
andreacatano@gmail.com