Opinión / Columna
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México 2010
Benjamín González Roaro
Los nuevos paradigmas del nuevo mundo
Organización Editorial Mexicana
18 de junio de 2009
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Hace poco más de 500 años el mundo cambió por completo. Dos acontecimientos, entre muchos, hicieron que el hombre se viera de manera distinta. Primero, el descubrimiento del Nuevo Mundo, de la América que divisó Rodrigo de Triana, que no sólo fue el inicio del llamado encuentro de dos mundos sino que permitió el descubrimiento del otro, del que es diferente: "los otros que no son si yo no existo / los otros que me dan plena existencia", diría Octavio Paz. El segundo gran descubrimiento se debe a Kepler y a Copérnico y es que la tierra gira alrededor del Sol y no el astro rey alrededor de la tierra. Esos dos acontecimientos mayores generaron otros y el mundo cambió.
Hoy estamos ante un momento similar. Me da la impresión de que han cambiado nuestras coordenadas, pero seguimos manejando en la carretera por inercia, sin darnos cuenta de que, quizá, lo que tenemos que hacer es detenernos, quizá regresarnos o abandonar la carretera y atravesar a campo traviesa el campo que está al lado. Veamos cuáles pueden ser estos nuevos paradigmasEl planeta está en peligro por el cambio climático y sus consecuencias en huracanes, sequías e inundaciones.
Estados Unidos está en declive, económica y políticamente y el poder se ha dividido en distintos bloques.
El crecimiento económico de los países asiáticos regidos por regímenes autoritarios.
Internet como una red de información que vuelve todo accesible. Hoy, lo que importa no es la información, sino la interpretación de esa información.
Un mundo de viejos y un sistema de pensiones que en tres décadas colapsará en todo el mundo si no tomamos medidas desde hoy.
El mercado ha dejado de ser el paradigma del crecimiento, y el Estado, que se había plegado al primero, no ha podido recuperar su potencia para garantizar desarrollo y bienestar.
La interrelación financiera que atenta contra la soberanía de los países.
El crimen organizado a escala multinacional.
El descubrimiento del genoma humano.
Una Unión Europea que ha llegado al punto donde es más fácil que retroceda a que avance el paso siguiente.
Una concepción más horizontal de la cultura, que incluye las manifestaciones populares del folklore y la creación de los jóvenes, desde el rock hasta movimientos contraculturales contemporáneos, como los Emos, por ejemplo.
Un mundo musulmán cada vez más radical en contra no sólo de Estados Unidos, sino de Occidente, capaz de fabricar bombas atómicas.
Países como Corea del Norte que son una amenaza ante la cual los poderes fácticos del mundo no tienen en los hechos control.
India como potencia económica que convive con el hinduismo y el sistema de castas.
Un nuevo humanismo en el arte y en la literatura, en el que las vanguardias dejan paso a la recuperación de valores.
Son sólo algunos de los temas que me vienen a la mente. ¿Estamos preparados para responder a ellos? Deberíamos de estarlo y hacemos lo posible para adaptarnos lo más rápidamente; sin embargo, mi generación, que vio la llegada del hombre a la Luna y vio nacer la televisión a colores y el internet, quizá no será la que responda plenamente al dramático aceleramiento de los cambios. Seguramente, tocará a nuestros hijos y nietos responder a la velocidad que exigen estas transformaciones. Ya lo están haciendo. Nuestros hijos son menos conformistas, más activos, se llevan mejor con la tecnología, han aprendido a usar la información y no a memorizarla. Seguramente también la educación, en todo el mundo, tendrá que transformarse a la velocidad de los cambios.
Y bueno, no nos asustemos, así es el mundo; así ha sido la historia de la humanidad. En 1889, hace 120 años, el presidente francés Sadi Carnot inauguró la Torre Eiffel. ¡Cómo ha cambiado el mundo desde entonces! Y aquí estamos, viviendo nuestra época, maravillados de lo que los seres humanos somos capaces de alcanzar y -también hay que decirlo- horrorizados a veces por nuestra capacidad de destrucción. Con esa arma de dos filos, nuestra generación y las que vienen tendremos que resolver los nuevos retos, con base en los nuevos paradigmas, en nuevas maneras de ver el mundo.
benjamingonzalezroaro@yahoo.com.mx