Opinión / Columna
 
Por Correo Electrónico 
La elevada medianía del IFE
Organización Editorial Mexicana
17 de junio de 2009

  La jornada electoral para renovar la Cámara de Diputados federal, será un parámetro para evaluar la administración de Felipe Calderón, a poco más de dos años de haber ascendido al poder, "haiga sido como haiga sido".

La fecha para las elecciones intermedias, -en la que también cambiarán seis gobernadores, Congresos locales y algunas alcaldías- llegará en medio de un ambiente de confrontación entre partidos políticos; de calumnias, de incompetencia gubernamental, de presiones y desconfianza hacia las autoridades electorales.

La fecha fatal, 5 de julio, llegará en medio de los problemas que afectan a México como: crisis económica, ausencia de credibilidad de la palabra presidencial; conflictos laborales, desempleo, recesión con inflación, inseguridad, incompetencia gubernamental y corrupción.

A este panorama nada halagador, se añade la propaganda negativa, plagada de infundios y ofensas, producto del analfabetismo político y que el Instituto Federal Electoral no puede o no quiere controlar.

Esta "guerra sucia" diseñada para el Partido Acción Nacional, por el ahora "mexicano" Antonio Solá para denostar a sus adversarios políticos, ha originado cierto hartazgo entre los posibles electores que -de acuerdo con los sondeos serios- han manifestado su rechazo de acudir a las urnas, y ya se prevé hasta un 65 por ciento de abstencionismo o de orientar su participación para "votar por nadie", es decir, el voto en blanco o nulo.

Desde que empezaron las campañas de proselitismo para el relevo de seis gobernadores y la renovación de la Cámara de Diputados federal, -a principios de mayo-, comenzó a surgir un movimiento de protesta en contra de la clase política, con la amenaza de anular las boletas.

Inclusive, a manera de burla y con alta dosis de ironía, un organismo denominado Propuesta Cívica, ante el desencanto de la ciudadanía, ha propuesto votar por una candidata virtual llamada "Esperanza Marchita".

Ante esta "campaña" Leonardo Valdés Zurita, presidente del IFE, sólo se ha concretado a dar consejos a los potenciales votantes para que "ejerzan su derecho a sufragar".

No obstante sus "esfuerzos" declarativos y sus exhortos, no ha tenido resultados, de tal forma que la ciudadanía califica negativamente el desempeño del IFE.

La institución es increpada con más frecuencia por alguna de sus decisiones absurdas o por sus irregularidades, su presidente consejero reacciona con prepotencia e irresponsabilidad; culpa a las leyes vigentes y deja evidencia de que no puede o no quiere cumplir con sus obligaciones.

El IFE es la "máxima autoridad administrativa" y responsable para organizar las elecciones federales y ejerce en este año electoral un presupuesto superior a los 12 mil millones de pesos.

Pero a pesar del elevado presupuesto, Valdés Zurita, afirmó que el IFE "ya hizo su trabajo" y que ahora corresponde a los partidos y a sus candidatos promover que los ciudadanos acudan a votar.

Tal vez el principal funcionario del Instituto, no ha leído el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), que en su artículo 105, párrafo "F", lo obliga a promocionar el voto y a coadyuvar a la difusión de la educación cívica.

Es decir, que el "presidente consejero" no conoce o no quiere ejercer el mandato del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales vigente y traslada esa obligación a los partidos políticos. Gran ignorancia o exceso de incuria.

El padrón nacional es de 76 millones de posibles votantes; y la estimación es que apenas un 35 por ciento acudirá a las urnas, -unos 26 millones de personas- lo que significa que cada sufragio costará a la nación poco más de 475 pesos. Es el costo del voto y del ejercicio de la democracia.

Además, de acuerdo con una reciente encuesta, poco más de la mitad de la ciudadanía en edad de votar, opinó que el IFE con su presidente consejero, Leonardo Valdés Zurita, y sus ocho consejeros, han sido rebasados por los acontecimientos y que su desempeño es mediocre, ya que la calificación fue de un 51 por ciento negativa.

La deficiente actuación de los consejeros que alcanzaron la definición de adocenados, tal vez fue con base a su proclividad de tolerar o soslayar las insolencias del "presidente" del PAN, Germán Martínez; por la inclusión de los "youtubazos" que ofenden a los partidos de oposición y a sus militantes; por su parcialidad al permitir violaciones panistas al Cofipe y por sus acciones de omisión ante la insulsa propaganda electoral.

¿Se justifica el millonario presupuesto destinado al IFE? ¿La desconfianza de la ciudadanía hacia las autoridades electorales, provocará más abstencionismo? ¿Leonardo Valdés Zurita atiende las consignas del panismo?

¿Le falta criterio para atender las quejas de los partidos políticos opositores al PAN? ¿Por qué permite el uso de los instrumentos del Estado, para impulsar a los candidatos azules? ¿La mediocre actuación del IFE, pone en riesgo la unidad nacional? ¿Leonardo Valdés Zurita, es la persona idónea para presidir el IFE?
 
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