Opinión / Columna
 
Enrique Hett 
Lo que cierra una apertura (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
16 de junio de 2009

  El primer cierre causado por la apertura de Obama se produjo con la elección israelí, que le dio la mayoría a los partidos de la derecha nacionalista, impulsando Benjamin Netanyahu a la cabeza del gobierno.

Después de conversaciones y discursos, el balón estaba en la cancha de Netayanhu y éste jugó táctico. En un discurso esperado y pregonado, mencionó una vez al "Estado palestino", aunque utilizó después eufemismos para designarlo. Claro, esta concesión mayor la acompañó de una serie de condiciones inaceptables. De esta manera no se podrá decir que se cierra toda concesión, pero se sabrá que, en realidad, está cerrado a la realización de la posibilidad abierta por su concesión. Se puede apostar que ese tipo de respuesta estaba previsto y que las también previsibles respuestas, tanto de los palestinos y de los árabes, como de los estadunidenses y los europeos, forman parte del juego que apenas comienza.

Netayanhu sabe perfectamente que reconocer a Israel como "Estado de los judíos" o "del pueblo judío" convertiría a los árabes israelíes en ciudadanos de segunda clase, lo que ya son, desde varios puntos de vista, pero no totalmente aún. ¿Como podría ser Israel su Estado, si fuera un "Estado judío", si ellos no son judíos? Además, es una exigencia exorbitante para el derecho internacional. Se reconoce a los Estados, en tanto que Estados, sin adjetivos étnicos o confesionales. Los palestinos ya reconocieron al Estado de Israel en los acuerdos de Oslo en 1993.

Netayanhu sabe también que ningún musulmán, y aun menos un árabe, por lo tanto un palestino puede reconocer a Jerusalén como "capital indivisible del Estado de Israel". Por eso, los palestinos y Mubarak tienen razón de decir que con esta exigencia está torpedeando toda negociación de paz.

Por eso, es lógico suponer que la respuesta de Obama diciendo que Netayanhu ha dado un gran paso hacia adelante, es también una respuesta táctica. Se trata, tal vez, de utilizar la estrategia china, que aprovecha el más mínimo movimiento del adversario para dirigirlo hacia donde éste no quiere ir.

Pero la declaración representa un progreso. El último dirigente israelí con la envergadura suficiente para acceder a la cabeza del gobierno, que se negaba a aceptar la posibilidad de un Estado palestino, acaba de aceptarla, aunque le queme los labios. Sin embargo, si Obama se satisfaciera de este progreso, perdería ipso facto toda credibilidad, no sólo en el mundo árabe sino en gran parte del mundo.

En Irán, si la apertura de Obama había abierto la posibilidad de un cambio democrático hacia una mayor apertura del régimen, esta posibilidad empujó, al parecer, parte del régimen a una mayor cerrazón.

Será necesario analizar más detenidamente la elección del sábado, una vez que se conozca un poco mejor lo que pasó. Pero es inevitable sospechar que hubo fraude, no necesariamente para que ganara Ahmadinejad, aunque es posible, pero en todo caso para aumentar su prestigio y reducir a la impotencia a sus adversarios, para mostrar la fuerza del régimen.

En realidad, al violar por primera vez abiertamente sus propias reglas, el régimen mostró exactamente lo contrario. Mostró que existe una división en los círculos dirigentes, que no es nueva, pero que se está agravando y podría volverse irreconciliable.

Pero ello no implica un cierre a toda negociación. Aunque anuncie una negociación mucho más dura y, tal vez, menos ambiciosa, lo que pasó el sábado no la impide de ninguna manera. Los que ganaron en la pelea interna prefieren negociar de esta manera. Así lo ha entendido Obama, quien acaba de reafirmar que su oferta de negociación sigue vigente.

No iba a ser la pura espuma del mar. Y, estos cierres son sólo los primeros descensos de la montaña rusa en la que se ha montado Obama.

mehcbv@email.com
 
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