Opinión / Columna
 
Enrique Hett 
Lo que abre una apertura (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
13 de junio de 2009

  La campaña electoral iraní sorprendió al alcanzar niveles de entusiasmo opositor que ni siquiera la elección de Katami había logrado. Es un efecto de la política de Obama. Lo que abre su apertura hacia este país es esta posibilidad de expresión democrática masiva, tal vez la elección de un candidato que, aunque sea miembro del equipo dirigente, es un opositor al presidente Amadinejab y en todo caso un cambio radical en Irán.

Lo que ha hecho la política de Obama es dar credibilidad a la posibilidad de un cambio en Irán, al punto que los opositores iraníes se han movilizado a fondo. Por eso, lo que abre, es la posibilidad de negociar sin perder la cara, de ceder sin perder demasiado.

No se trata de la personalidad de Obama. Lo que pasa, es que éste ha aceptado lo que parte de los círculos de poder estadunidenses, preconizan desde 2005: es forzoso entenderse con Irán.

Ello significa el fin de 30 años de la estrategia de Washington de "cambio de régimen". El fin de 30 años del enfrentamiento de dos regímenes autistas, 30 años de agitar estandartes y "tocar los tambores de una guerra" que ambos sabían que eran incapaces, ya no digamos de ganar, lo que se llama ganar, si no ni siquiera de emprender.

El reformador Mohamad Katami, electo en 1997 y reelecto en 2001 fue en gran parte neutralizado por el Guía Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, porque no podía apoyarse ninguna fuerza de cambio. Estaban desmovilizadas o enojadas por la actitud estadunidense, ya que Clinton tergiversó como de costumbre y Bush terminó de clavar el ataúd político de Katami. Y eso, a pesar de la buena disposición iraní, sobre todo después del 11 de septiembre de 2001, y de su proposición de poner todos los asuntos sobre la mesa y negociar en 2003.

Ante la negativa de EU, el "establishment" iraní impuso a Amadinejab en la Presidencia. Éste se sentó en la silla a esperar que Washington le rogara cooperar en Irak. En efecto, le rogó y están cooperando, sobre las bases que convienen a Irán. Sin ello, la situación actual y toda posibilidad de salida de Irak, sería inviable para Estados Unidos.

Lo único que logró George Bush fue la elección del Mahmud Amadinejab y que éste, a través de sus provocaciones y excesos lo desafiara impunemente. Los que sí pagaron la dolorosa consecuencia fueron los iraníes. Todos, porque, aunque las clases populares rurales, clientela electoral de Amadinejab, se beneficiaron de subsidios y regalos, la causa de su pobreza y lo negro de su porvenir no han cambiado un ápice. Y el resto, juventud urbana, mujeres, clases medias, perdieron toda esperanza, al grado de abstenerse masivamente en las últimas elecciones del 2005, asegurando así el triunfo de Amadinejab.

Si neutralizó a Katami, ¿qué garantiza que Jamenei no neutralizará al opositor Mirhosein Musavi, si es electo? Es bien sabido que el ayatolá Alí Jamenei es la autoridad máxima. Sin embargo, no es un dictador, porque no tiene suficiente poder para ello. Está limitado a fraguar un consenso entre las altas autoridades religiosas y políticas.

Las motivaciones de los electores son de tres tipos. La primera es la economía y en este caso el Presidente puede ejercer realmente sus prerrogativas. La segunda es la aplicación rígida o flexible de la ley islámica, y en este caso también el Presidente decide muchas cosas. Baste comparar a este respecto las Presidencias de Katami y Amadinejab.

El tercer aspecto, es la apertura hacia el exterior, que incide en las dos primeras, en la medida en que mejoraría notablemente la economía e influiría hacia una mayor flexibilidad de los usos y costumbres. Es aquí donde Alí Jamenei es totalmente decisivo. Pero, todo indica que, gane quien gane la elección, el consenso de los círculos dirigentes, luego la directiva del Guía Supremo, es la apertura para la negociación.

mehcbv@email.com
 
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