Opinión / Columna
 
Son Politikón 
Arisco-Teles 
13 de junio de 2009

  Suénele duro al bailazo", como vocalizase Eulalio González "El Piporro", ya que esos acordes por el norte del país señalan magros presagios en los resultados electorales para algunos partidos políticos en casi cuatro semanas. Y es que este proceso electoral ya rebasó el contenido de la mejor botica que haya existido en nuestro país; a ello hay que sumar el horizonte variopinto en cuanto a la economía nacional, que a más de uno ya le resuena a: "...Recuperar cada latido en mi, y no tiene sentido ahora que no estás, ¿ahora dónde estás?...".

Tan lamentables son los sucesos que han ocurrido en las últimas semanas, que es necesario recordar que de momentos más aciagos hemos salido como país. Si bien los llamados a la unidad nacional son poco entendidos, es evidente que los requerimos a la hora de trabajar, en la trinchera que sea, al momento de cumplir con nuestra obligación de sufragar, en los momentos de duelo, en las situaciones adversas como el desempleo, entre otras; ese es el significado a la unidad nacional, pues no se trata de engordar al caballo, viendo la caballada tan flaca, con retintines de: "Mira si estoy loco por tu amor, que en lugar de huir de ti, te pido ayuda"...

Por otro lado, queda pendiente la asignatura del debate entre los diversos partidos políticos. No es tanto, la cuestión mediática de ver a las fuerzas políticas versando la de: "No vuelvas a mí aunque te quiero, no vuelvas a mí aunque te extraño..."; sino que el electorado conozca las posturas, las ofertas y propuestas de cada uno de los suspirantes como instituto político. Con reglas claras, en donde no haya descalificaciones, insultos y guerras sucias. En donde se especifique que de ver ojitos brincadores para el insulto y la reyerta, se pueda retirar el representante del partido aludido, con esa de: "Quédate sentada donde estas, hasta el final de la canción, como si nada...".

Por lo anterior, se hace un llamado a debates donde se confronte la idea y la propuesta; donde se clarifique la oferta para ver su viabilidad, en donde se ponga muy claro la posibilidad de encontrar acuerdos sobre disensos, con letrillas de: "Yo les tuve que decir, que ya todo terminó, que el amor que nos unió, sólo en sueños se quedó...".

No se trata de espantar al llamado sobre el voto nulo, que en mucho raya el sentido común con esa de: "¿Dónde estás ahora, mujer que tanto amé?, Tu risa mañanera, sigue despertándome..."; sino de practicar a manera de referéndum lo prometido en los diversos ámbitos (gubernamentales y legislativos de hace tres años), cuando más de uno prometió los versos de: "Yo que fui tormento, yo que fui tornado, yo que fui volcán, soy un volcán apagado".

Por lo anterior, en este sábado de asueto no para muchos, es necesario repasar la idea de ¿qué tipo de Estado es el que queremos?, ¿qué tipo de Nación es la que deseamos para nuestros hijos?, ¿qué clase hacemos para nuestro presente?, pues si le vamos a dejar la tarea a esos que no votan o que harán del voto nulo sus cinco minutos de fama, ya estaríamos entonces preparándonos para cantar lamentablemente esa de: "A esa que te aparta de mí, que me roba tu tiempo, tu alma y tu cuerpo".

Y finalmente una reflexión: quién pierde y quién gana de la reyerta, de la acción mediática que denosta o quiere llevar una que otra curul. Por supuesto que perdemos todos, con versillos de: "Ya no quiero ver tu foto en mi buró, vete que ya te tengo olvidado en un cajón...".

spolitikon@yahoo.com
 
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