Opinión / Columna
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Javier Oliva Posada
Abstencionismo histórico
Organización Editorial Mexicana
12 de junio de 2009
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El pasado domingo 7, se realizaron las elecciones en la Unión Europea para elegir a la Eurocámara, una especie de superCámara de Diputados, en donde cada uno de los países integrantes de la UE tiene derecho a una cierta cantidad de representantes en función de su peso demográfico. Alemania, Francia, Inglaterra e Italia son las diputaciones nacionales más numerosas. Pero también contienden dos partidos principalmente. El Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo. También concurren con candidatos, representaciones regionales y otras de variado signo político e ideológico.
El lunes 8, la gran mayoría de los periódicos en sus versiones impresas y electrónicas, daban cuenta de varios datos, considerados negativos para el espíritu pluralista, tolerante, solidario y de paz social con el que se construye el proyecto de la UE. La primera cifra es que el abstencionismo fue del 42.94 por ciento. Calificado como una catástrofe hasta por los mismos ganadores, ese porcentaje, para los especialistas académicos y para los analistas políticos, tiene varias explicaciones aunque predomina una: el desencanto ante la política, los políticos y la democracia. El segundo elemento crítico, es que la baja participación propició la entrada al Parlamento Europeo, con sede en la ciudad de Strasburg, de grupos racistas, radicales de izquierda y derecha, con lo que el clima de concordia para la continuación en la construcción de la UE, por ahora, observará claros retrasos y obstáculos por parte de las nuevas minorías.
Partidos contra los inmigrantes de Europa del Este, de África o antiislámicos, antilatinoamericanos, y otros "anti", han logrado permear en la decisión de los votantes, ante la parálisis de los partidos socialistas y más aún, en medio de la peor crisis económica de los últimos 30 años. Señala el diario italiano La Repubblica en su editorial del mismo lunes 8, que los jóvenes fueron el segmento más alejado de las urnas. La pregunta es: ¿hay confianza en el futuro del proyecto europeo y sus instituciones sociales? Sobre ese mismo punto, Le Monde, en Francia, alarma sobre la gestión de las políticas sociales a partir de criterios étnicos y en esa misma dirección, la emergencia de posturas radicales en el mapa político nacional.
Incluso los partidos conservadores en otros países de la UE tampoco es que hayan arrollado. Por ejemplo, el Partido Popular en España, pasó de 23 a 24 escaños. Lo que sí avanzó en cambio, fueron los sufragios para las expresiones regionalistas. Todo esto, en medio de una cifra astronómica de desempleo y quiebres de empresas en toda la Unión. Así las cosas, el abstencionismo, es entendido como una severa crítica del electorado al mismo tiempo, que un piso fangoso de legitimidad para la toma de decisiones.
México, se aproxima al proceso electoral del 5 de julio, hacia una cifra también histórica de abstencionismo. De confirmarse los adelantos de las encuestas, sin problema, llegaremos al 60 por ciento con graves posibilidades de arribar hasta un inaudito 70 por ciento. Que sumado al voto anulado en casilla, nos acercamos a una auténtica crisis de legitimidad del Poder Legislativo. Por eso, es de llamar la atención, la ligereza con que se ha tomado el tema del voto llamado "nulo" o "blanco". Como si se tratara de una reacción caprichosa del elector. Incluso el presidente consejero del IFE, Leonardo Valdés, ha expresado que un candidato puede ganar con un solo voto pero ¿eso le dará legitimidad al diputado en su toma de decisiones sobre el futuro de la Nación? Incluso, como sucedió en las elecciones del Parlamento Europeo, las opciones y las condiciones para la emergencia de los radicalismos y las exclusiones, están a la vista. Todo parece centrado en la inmediatez de los recursos y prerrogativas. De proyectos, luego vemos.
javierolivaposada@gmail.com