Opinión / Columna
 
César Duarte 
Gobernabilidad
Organización Editorial Mexicana
6 de junio de 2009

  Las elecciones presidenciales de 2006 dejaron una profunda herida en la democracia mexicana. Desde entonces, la gobernabilidad del país está en riesgo. El desconocimiento de los resultados electorales por parte de Andrés Manuel López Obrador nos llevó a un tobogán que todavía no parece encontrar el fin.

La guerra sucia en aquel proceso llevó a un conflicto postelectoral y al desconocimiento de la izquierda de la investidura presidencial. Ahora, en el marco de las elecciones de julio próximo, estamos en una situación similar. Los partidos, particularmente el que está en el gobierno, tienen en marcha una campaña que sólo busca desprestigiar al adversario.

A eso hay que sumarle los problemas ocasionados por la presencia del narcotráfico y la crisis económica, así como los operativos policíacos que contaminan el ambiente electoral y que acotan la posibilidad de consensos entre las fuerzas políticas con el Gobierno.

Nos encontramos en un momento crucial de la vida nacional. Los actores políticos debemos poner empeño en construir el futuro y para eso es necesario evitar las descalificaciones que lastiman y ponen en riesgo la gobernabilidad del país.

El Ejecutivo federal y su partido parecen perder de vista que las descalificaciones a los partidos de oposición afectarán la construcción de acuerdos. Los agravios del PAN hacia las demás fuerzas políticas enrarecen el ambiente electoral y, sobre todo, afectan el diálogo y la negociación política.

Por eso, quienes somos parte de las instituciones, los dirigentes partidistas y los candidatos a puestos de elección popular, debemos actuar con prontitud y, sobre todo, con responsabilidad y madurez. Tenemos que ver por el interés superior y hacer a un lado las diferencias y descalificaciones.

Debemos que pensar en el 6 de julio. Los acuerdos que se logren en el Congreso son fundamentales para mantener la gobernabilidad en un país amenazado por los problemas. Todos los partidos políticos, pero particularmente el que está en el gobierno, deben crear un ambiente propicio para la conciliación.

Los conflictos internos nos agobian y debemos responder con serenidad, pero también con oportunidad y eficacia. Tenemos, todos, una obligación: Mantener la gobernabilidad.

El Gobierno federal y el Congreso tienen en sus manos las decisiones más trascendentales. La responsabilidad debe ser compartida, por eso la necesidad de ver más allá del 5 de julio. La cita en las urnas es importante, pero lo que se construya después será aún más, porque trazaremos el futuro del país.

Somos un país en recesión, en los últimos meses se perdieron miles de empleos y la economía cayó en forma dramática. El Gobierno federal reportó una baja de 8.2 por ciento del Producto Interno Bruto; además, se estima un retroceso de 5.5 por ciento este año.

Todo lo anterior nos impone retos. Tenemos que desechar cualquier insinuación de que somos un Estado fallido y demostrar que somos capaces de salir a enfrentar y superar cualquier crisis.

Por eso es importante que trabajemos con visión de presente y de futuro. Los problemas nos deben servir para sacar adelante a nuestra Nación. Tenemos que evitar a toda costa caer en ingobernabilidad, porque eso sí sería realmente costoso para todos.

Los ciudadanos deben recuperar la confianza en las instituciones y en quienes las representan. Los mexicanos son gente responsable y trabajadora. Los políticos tenemos que seguir ese ejemplo y fortalecer los cimientos que nos hicieron una Nación libre y soberana.

Mantener la gobernabilidad es tarea de todos. Pero para ello, el Gobierno y su partido, el PAN, tienen que hacer a un lado las descalificaciones y las oposiciones tenemos que ser responsables, pues el compromiso de todos es con México.

Garantizar la gobernabilidad así lo exige.

* Diputado federal por el estado de Chihuahua

cesar.duartej@gmail.com
 
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