Opinión / Columna
 
Federico Ling Sanz Cerrada 
Una nueva etapa
El Sol de México
6 de junio de 2009

  La vida, tal y como la conocemos, está llena de ciclos y altibajos que se repiten uno tras otro y vuelven a empezar. No siempre son iguales, en ocasiones, se repiten y son peores que como los conocíamos inicialmente, pero también los hay aquellos que vuelven a comenzar y su inicio resulta mucho mejor, más favorable, más grande, con más experiencia, nos encuentra más sabios, más maduros, en un momento mucho más pertinente de nuestra vida.

Este será el comienzo de una serie de colaboraciones que tendré oportunidad de escribir sábado con sábado, para hablar de muchos temas que nos interesan. Enormes retos y enormes oportunidades se presentan con ello. Podremos discutir sobre las coyunturas nacionales e internacionales, sobre política, sobre economía, pero también sobre la vida misma, que al final de cuentas es la que nos presenta los ciclos, los altibajos, las oportunidades cada día para hacer algo diferente.

No quiere decir esto que nuestra vida siempre estará llena de momentos felices y evitaremos los momentos difíciles. Lo anterior no es posible. La vida misma está llena de altibajos, como decía anteriormente; pero no somos como un péndulo que oscila entre los buenos momentos y los que no son tan felices: más bien aspiro a que seamos como una espiral que sube cada vez más, pasando por momentos buenos y malos, pero siempre en movimiento, siempre avanzando.

Y precisamente este reto de escribir sábado con sábado comienza el día de hoy, como un buen presagio de las cosas que vendrán, y me ha tomado por sorpresa en la ciudad de Seattle, en el estado norteño de Washington, en la costa oeste de los Estados Unidos de América.

Por alguna razón desconocida y una serie de afortunadas coincidencias, entre laborales y personales, me ha tocado estar presente en la XLVIII Reunión Interparlamentaria de México con Estados Unidos: una reunión que se realiza año con año y donde participan diputados y senadores mexicanos representando a nuestro país y congresistas y senadores estadunidenses representando a nuestra contraparte.

El año pasado la reunión interparlamentaria se llevó a cabo en la ciudad de Monterrey, y en el ánimo recíproco donde en esta ocasión corresponde a Estados Unidos ser el anfitrión, han venido a esta ciudad los legisladores mexicanos y algunos, como el que escribe estas líneas para ayudar un poco en la parte temática-técnica.

Lo anterior viene a cuento porque he podido apreciar con enorme gusto y admiración la grandeza del reto que tenemos frente a nosotros: la relación entre México y Estados Unidos. Una relación tan estrecha y tan complicada que enfrenta, día con día, oportunidades importantes para los ciudadanos de ambos países y para los dos gobiernos.

La reunión de 2008 en la ciudad de Monterrey contribuyó grandemente para destrabar el tema de la "Iniciativa Mérida" en el Congreso de Estados Unidos. La sensibilidad de los legisladores de ambas naciones permitió que nuestros poderes ejecutivos llegaran a un consenso aceptable para las dos partes. Huelga decir que, en esta lucha frontal contra el crimen organizado que ha emprendido el presidente Calderón, el tema no es cosa menor.

En Seattle, actualmente, los temas no han cambiado: importantes cuestiones de seguridad y migración, asuntos relacionados con el medio ambiente y la situación de las relaciones bilaterales estarán presentes en el encuentro.

Como dije al inicio de este artículo, nuestra vida está llena de ciclos que se repiten y de retos a los que tenemos que hacerle frente día con día. Pues bien, el ciclo entre México y Estados Unidos ha vuelto a iniciar. Se ha repetido una vez más esta reunión que año con año se lleva a cabo. El reto es amplio y desafiante. ¿Cómo consensuar una postura de corresponsabilidad en el tema de la seguridad para ambos países?, ¿cómo podemos lograr que en la lucha contra el crimen organizado México cuente con herramientas suficientes, ayudado por ejemplo, de su vecino del norte, impidiendo el paso ilegal de armamento?, ¿cómo podemos tratar con seriedad el tema migratorio con Estados Unidos sin herir las legítimas susceptibilidades del caso?

Cada reto se presenta día con día. Cada ciclo se repite una y otra vez. La decisión de qué actitud tomaremos frente a ellos, y qué cara vamos a darle cuando se llegue el momento, depende de nosotros. Confío y guardo enormes esperanzas de que en esta ocasión, nuestra presencia en esta ciudad, traiga consigo también una renovada actitud y sea un excelente presagio de las cosas buenas que vendrán en lo sucesivo.

federicoling@gmail.com

* Maestro en Ciencia Política y Medios de Información.
 
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