Opinión / Columna
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Enrique Hett
Con Hamas en el horizonte (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
2 de junio de 2009
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Fue un Mahmud Abás sumamente debilitado el que acudió a Washington a entrevistarse con Obama. El New York Times lo calificó de moderado-débil, lo cual es una manera más de debilitarlo. Pero no está debilitado porque es moderado, sino porque cada vez más aparece como una colaborador de quienes sus representados no consideran como sus aliados o amigos.
Y tanto más debilitado que su actitud durante la reciente ofensiva contra Gaza no pudo reforzarlo en nada. Es cierto que, dicha ofensiva debilitó a todo el mundo: a los israelíes, que no fueron capaces de lograr sus objetivos; al Hamas, porque aunque sobrevivió y conservó gran parte de su fuerza, fue incapaz, contrariamente al Hizbulah, de resistir eficazmente a los israelíes; y a la autoridad Palestina, porque en el fondo, se limitó a observar pasivamente y a contar los puntos.
La ofensiva contra Gaza y su resultado, resume paradigmáticamente una situación bloqueada. Es la razón por la cual, es indispensable cambiar de enfoque, sobre todo Obama. Debe, y eso es lo más importante, darle un horizonte político al conflicto. Es lo que ha comenzado a hacer, y sólo eso puede impedir a la estrategia expansionista israelí prosperar y sacar a los palestinos del pozo de divisiones, odio, resentimiento, y todas las pasiones que Spinoza califica de tristes, resultantes de la impotencia que, a su vez, aumentan, prohijando una violencia estéril.
Por eso, ese horizonte político debe incluir a Hamas. No hay manera de evitar su inclusión en el proceso. Nadie tiene el poder de hacerlo desaparecer. Seguir pidiéndole a Abás que lo someta, tiene por único resultado debilitar más a Abás y bloquear más la situación.
Por otra parte no hay que olvidar que Hamas tiene una legitimidad democrática indudable. No solamente está su participación electoral en las municipales de 2005, y su victoria en las elecciones legislativas el 2006, si no también los programas que le permitieron dichas victorias y sobre todo la práctica política y administrativa que desarrolló plenamente entre 2006 y 2007. Ciertamente, su ideología se opone a la existencia de Israel, pero en la práctica política, aceptó dicha existencia, y puede seguir haciéndolo sin mayor problema.
No es algo excepcional. De hecho, es conforme a un consenso cada vez generalizado en la región, al cual los Gobiernos -que no son democráticos- no participan. Las fuerzas representativas de oposición en todo el Gran Medio Oriente, son movimientos islámicos. Varios de ellos, porque están inscritos que una manera o de otra en un territorio, pueden y quieren participar en procesos democráticos susceptibles de permitirles acceder al poder. Una vez en el poder, son capaces de respetar la regla del juego democrático, aunque su ideología islámica se oponga a la democracia.
Olivier Roy, que conoce muy bien el problema, resume lo anterior diciendo que son "políticamente democráticos aunque no sean ideológicamente democráticos". Da como ejemplo, no solamente la evolución del partido islamista turco y otros, sino también la evolución de alcaldes comunistas en Francia: esos alcaldes eran ideológicamente revolucionarios, mas la práctica cotidiana los transformó en presidentes municipales perfectamente democráticos.
Sin la incorporación de los movimientos islámicos no hay salvación democrática en la región. Y, no hay posibilidad de paz en Palestina.
Se debe exigir siempre que las prácticas sean democráticas y no demandar reformas ideológicas previas, porque en la mayor parte de los casos éstas son imposibles. Las ideologías desligadas de la realidad mueren por razones prácticas, en el sentido más noble de la palabra, y no porque quienes las propugnan se autorreforman a petición de la Comunidad Internacional.
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