Opinión / Columna
 
Mireille Roccatti 
Votar o no votar: El falso dilema
El Sol de México
29 de mayo de 2009

  **«mors certa, hora incerta»

En el México de hoy comienza a crecer una corriente que promueve el llamado al abstencionismo electoral, a fin de que la ciudadanía se abstenga de acudir a depositar su voto en las próximas elecciones en que se renovarán un buen número de ayuntamientos, algunos congresos locales, 6 gubernaturas y se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

En principio deseo plantear que no es mi ánimo debatir con quienes plantean el abstencionismo como viabilidad política para manifestar la inconformidad social con el sistema y el gobierno, deben respetarse sus planteamientos y propuestas más aun cuando provienen de mentes lúcidas que han probado su compromiso con la República y buscan un futuro mejor para la nación.

Es cierto que el abstencionismo ha aumentado recientemente, en el caso de las elecciones intermedias como las que se celebrarán en cinco semanas, en 1991, fue de 34 por ciento, en 1997, del 42 y ascendió a 58 en el 2003; esto resulta muy significativo dado que dejaron de acudir a votar más de la mitad de los electores potenciales.

En las elecciones en que se elige al Ejecutivo federal y se renueva Senadores y diputados, tradicionalmente más concurridas, la tendencia abstencionista también va a la alza, en 1994, fue del 22 por ciento, en 2000 del 36 y ascendió a 41 en la del 2006. La crudeza de los números es irrebatible y el hartazgo social que se percibe por la cosa pública, y por tanto augurar y aupar la abstención del electorado, ni es meritorio ni resulta positivo para el país. La no participación social en los procesos electorales significa callar el descontento ciudadano, acotar la expresión del enojo social y a final de cuentas permitir que los menos decidan por todos.

Es inadmisible que se pretenda olvidar los eslabones recientes de nuestra anhelada Transición con reformas al sistema político-electoral en 1977 y 1996, que posibilitaron la alternancia del año 2000 y dejar atrás el sistema hegemónico del partido casi único, o los movimientos sociales de ferrocarrileros, maestros, médicos, estudiantes de los años 58 al 68, o acaso se podrán olvidar los movimientos guerrilleros de los años sesenta, a los ochenta. Todos esos movimientos sociales posibilitaron los cambios y avances democráticos sin los cuales no puede explicarse la configuración del México de hoy. Desde luego, tampoco puede negarse la torpe y absurda traición de Fox a la democracia con su intervención en los procesos electorales del 2003 y el 2006, que ocasionó el aborto de nuestro proceso de transición y la pérdida de legitimidad y credibilidad del arbitro electoral que tanto costó construirlo.

Lo que debe destacarse es que la participación decidida, consciente e informada de la sociedad en la cosa pública podrá generar avances en la construcción de una democracia plena en nuestro país, sólo la movilización social expresada en las urnas, permitirá ahondar en el proceso de transformación e impulsar las reformas, no sólo las necesaria e indispensables, en materia electoral, como reducir el número de senadores y diputados, la reelección de éstos, el referéndum revocatorio del mandato y desde luego meterle mano al propio IFE, por citar sólo algunas, sino realizar la Reforma del Estado, mediante una nueva ingeniería estructural a la Constitución, además de revisar las modificaciones de los últimos tiempos que acotan la esfera jurídica de protección del individuo frente al poder omnímodo del Estado.

Por ello es necesario alzar la voz para que, por el contrario, todos acudamos a votar, que nadie decida por nosotros, en nuestro voto radica la posibilidad de transformar a México. Hoy la movilización social pasa por las urnas. Vayamos a votar.

Ici entre Nous

Sumamos nuestra voz a quienes han condenado sin ambages, el vil asesinato del periodista Eliseo Barrón, enviamos nuestro más sentido pésame a su familia y un abrazo solidario para los compañeros de Milenio y, coincidimos que su muerte es un poco la muerte de todos y sí, las campanas doblan para todos. Es necesario que ese crimen no quede impune, para que la libertad de expresión y prensa en nuestro país, sea una realidad.

**«La muerte es segura, su hora, incierta».

mroccatti@itesm.mx

*Profesora investigadora de la EGAP del

Tecnológico de Monterrey CEM
 
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