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Opinión
![]() Fidelidad por Veracruz
Fidel Herrera Beltrán
La nueva gobernabilidad
Organización Editorial Mexicana
23 de agosto de 2006
Estamos en posibilidad de que las resistencias sumen acuerdos. Algunos ven riesgos en el desgaste de las instituciones, yo veo la oportunidad de convenir un gran acuerdo que construya las nuevas instituciones y fije las reglas que los nuevos tiempos de México requieren.
El clima postelectoral del país, así como los recientes resultados en la elección en Chiapas, han motivado que surja un grado alto de acuerdo entre las fuerzas políticas sobre la necesidad de constituir una nueva gobernabilidad a partir de una reforma profunda a las instituciones. Hace 6 meses en este espacio habíamos propuesto construir un gran acuerdo nacional a partir de los acuerdos en lo fundamental, que pudieran concitar la unidad y el consenso de todo el espectro político en los órganos legislativos y las gubernaturas de los estados. El agotamiento del sistema político es evidente. Es por ello que ésta es una gran oportunidad para lograr un gran acuerdo nacional que inaugure un nuevo momento de la vida de México, fortaleciendo su sistema electivo, el de calificación electoral, el de los órganos legislativos, así como también lo poderes estatal y municipal. En el caso de Veracruz en breve enviaré al Congreso modificaciones a la Ley Electoral para que Veracruz sea el estado pionero en manejar en sus reformas la segunda vuelta, y con ello Veracruz puede dar un paso a la modernidad y ser un estado que establezca la segunda vuelta electoral. En el plano nacional he insistido, como legislador y después como gobernador, en la necesidad de construir un nuevo federalismo que parta de la premisa que son las instituciones y los poderes estatales los principales depositarios de la estabilidad y de la nueva gobernabilidad. No hay gobernabilidad posible sin mayores atribuciones a los estados y municipios. En México es claro que la idea federal ha sido columna vertebral en la constitución de la República. El federalismo unió en voluntad común la variedad de culturas regionales, desarrollos históricos y realidades locales que conforman el país tan diverso que es. Por lo antes mencionado debe reconocerse que el federalismo no es una panacea, y para generar sus mayores beneficios se requiere de la suma de voluntades, de la actitud y aptitud de los actores sociales, políticos e institucionales involucrados y comprometidos con el afán de trascender el orden práctico y cotidiano. Es también una condición necesaria para el equilibrio del poder político el que la descentralización administrativa no se reduzca al fortalecimiento de las instancias estatales, sino que trascienda al espacio de la convivencia social. Se requiere que los estados se descentralicen hacia los municipios y éstos hacia las comunidades. Estas ideas conducen necesariamente a una nueva concepción del Estado mexicano, que además hoy resulta indispensable. Se trata de imprimirle mayor fuerza y funcionalidad al sistema federal, y no buscar debilitarlo. Compartir importantes tareas legislativas y gubernamentales en un México de graves desigualdades sociales, de desequilibrios regionales y de concentraciones injustas e ineficaces de poder no es terminar con el sistema federal, sino por el contrario, es asegurar su permanencia, potenciar su fortaleza y mantener poderosamente la unión federal y las instituciones republicanas en los valores del pluralismo político, la libertad y la igualdad reales, la justicia social materializada y la democracia activa. Para realizar lo anterior, y en consecuencia fortalecer el federalismo, se deben cumplir las siguientes condiciones: 1. Fortalecer las instituciones republicanas y el estado de derecho, para dar cauce democrático cierto a la vida política local y fincar nuevos avances en la pluralidad de gobiernos estatales y municipales. 2. Fortalecer el papel de los estados y de los municipios en el esquema de distribución de competencias, los recursos y las responsabilidades; intensificando la coordinación, profundizando la descentralización e impulsando las condiciones para que los órdenes estatal y municipal de gobierno asuman plenamente sus respectivas soberanía y autonomía. 3. Establecer la equidad entre Federación, estados y municipios en la distribución de los ingresos fiscales e impulsar la capacidad de los poderes locales para generar mayores ingresos propios. 4. Impulsar el desarrollo municipal y mejorar la capacidad de administración, gestión, prestación de servicios y ejecución de proyectos de los distintos órdenes de gobierno. Se parte del principio que toda autoridad debe administrar con eficiencia y honestidad los recursos. 5. Finalmente, promover el desarrollo regional, empresa común que convoca la participación de todos los sectores de la sociedad. El fortalecimiento a la división de poderes tiene un destacado impacto en la consolidación institucional de los gobiernos estatales y municipales. Asimismo, se considera fundamental en todo el proceso de actualización del federalismo la participación de los sectores social y privado, para que sea un agente que contribuya con estrategias claras a las del Estado, y converja con sus instrumentos en los planes de desarrollo de los estados y municipios. Estamos en posibilidad de que las resistencias sumen acuerdos. Algunos ven riesgos en el desgaste de las instituciones, yo veo la oportunidad de convenir un gran acuerdo que construya las nuevas instituciones y fije las reglas que los nuevos tiempos de México requieren. Gobernador de Veracruz Columnas anteriores
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