Opinión / Columna
 
César Duarte 
Modernidad democrática
Organización Editorial Mexicana
23 de mayo de 2009

  Nuestro país está inmerso en un proceso electoral que definirá la composición política nacional para los próximos tres años y con ello buena parte del destino nacional. Se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados federal. Los 500 diputados tendrán la responsabilidad de legislar para bien de la nación.

Sin embargo, primero tenemos que pasar por las campañas políticas, mismas que en los últimos años se han convertido en espacio propicio para lanzar todo tipo de críticas y acusaciones en contra del adversario.

Cada tres años tenemos en México campañas federales, en las cuales los líderes políticos y los candidatos buscan a toda costa el voto ciudadano. Desgraciadamente, el medio para alcanzar el triunfo pasa, en muchos casos, por denigrar al adversario.

Esas prácticas, lejos de promover el voto, lo inhibe y el producto de esas confrontaciones es el alejamiento de las urnas. Se calcula que el próximo 5 de julio, podrían acudir a votar alrededor del 40 por ciento de los electores, lo cual, para nuestra democracia, es un dato preocupante.

Ante ese escenario, los partidos políticos, sus dirigentes y candidatos deben tener madurez y responsabilidad. Es indispensable que las campañas se basen en propuestas que puedan consolidarse en el proceso legislativo y beneficiar a los mexicanos.

Los procesos electorales deben ser, en efecto, una contienda. Pero no en la que prevalezcan las acusaciones y el denigrar al contrincante.

Es importante dar un paso hacia la modernidad democrática y realizar un nuevo tipo de campaña. La ciudadanía tiene derecho a conocer las propuestas y ofertas políticas de cada uno de los partidos y candidatos. Con base en ello, los mexicanos deben decidir a quién confiarán su voto.

Tenemos que hacer un llamado para dejar de lado la descalificación y exigir campañas propositivas que permitan reflexionar al ciudadano sobre la mejor oferta política. De otra manera, estancaremos al país en un proceso democrático inconcluso y los conflictos electorales aflorarán en todo momento.

Los tiempos actuales exigen madurez y acuerdos de todos los actores políticos. La crisis económica internacional, que impacta de manera grave a nuestro país, los altos índices de violencia y la inseguridad, deben ser el enemigo común.

Sólo con unidad podremos hacerles frente y salir adelante. Eso es lo que demanda la población. Demostremos a los mexicanos que estamos a la altura de sus exigencias. Vayamos por el voto sin ofender al adversario. Llevémosle a los electores nuestra propuesta y que sean ellos los que definan la nueva composición política nacional.

En la LX Legislatura hacemos nuestra parte. A lo largo de más de dos años y medio hemos aprobado reformas que antes eran prácticamente imposibles. Reformas como la fiscal, a Pemex y en materia de seguridad, así como la nueva Ley del ISSSTE fueron producto del diálogo entre todos los partidos políticos.

Los ocho partidos políticos que participamos en esta Cámara de Diputados demostramos que el acuerdo es posible gracias al respeto a las distintas ideologías. Debemos de seguir por ese camino y no desbarrancar lo avanzado con campañas basadas en la descalificación.

* Diputado Federal por el Estado de Chihuahua
 
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