Opinión / Columna
 
Everardo Moreno 
Sólo eso me faltaba
Organización Editorial Mexicana
23 de mayo de 2009

  Lamentablemente, en nuestro gran país, las cosas andan mal.

Podemos hacer una lista de problemas y deficiencias que están afectando nuestro entorno social. Menciono sólo algunos, la fuga masiva de un reclusorio; la supuesta complicidad de servidores públicos para lograrlo; el aumento constante de personas desempleadas; los desencuentros verbales de distintos políticos; la caída de nuestro producto interno bruto en forma relevante.

Leíamos apenas el viernes pasado en El Sol de México, en su siempre muy bien documentada Sección de Finanzas, que entre los meses de marzo y abril, la reducción de trabajadores afiliados al Seguro Social fue de sesenta mil.

Ante esta realidad, como si la gente estuviera en otras condiciones económicas, se ha hablado de la conveniencia de aumentar impuestos.

Pensar en un incremento a los impuestos sobre el consumo sería un acto que, además de carecer de toda sensibilidad social, lastimaría más todavía la situación económica de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Lo mismo sería si el aumento fuera para cualquiera de los otros impuestos existentes.

Cuando se habla de la capacidad internacionalmente reconocida de Agustín Carstens, cuando cerca de él vemos a un joven funcionario a quien sabemos inteligente y preparado como lo es José Antonio Mead, nos es difícil aceptar que no se tenga la imaginación y también la decisión para implementar medidas que nos saquen lo más rápido posible de esta postración.

Se habló desde su campaña presidencial que Felipe Calderón instrumentaría una reforma fiscal, y ésta sólo hizo que se cobraran más impuestos, pero eso sí de manera mucho más complicada que antes.

No me explico, y son estas ideas que he expresado en distintas ocasiones, ¿por qué? no se diseña una forma clara y sencilla para pagar los impuestos.

De verdad, tampoco me explico la causa por la que no se ha ampliado de manera realmente importante el número de contribuyentes.

Los esfuerzos que en el SAT se realizan todos los días para revisar las complicadas declaraciones de los contribuyentes serían mucho más útiles si se encaminaran a buscar un mayor número de causantes.

Así también, se usaron las reservas millonarias en dólares, según se dijo, para evitar que hubiera una mayor devaluación del peso frente al dólar; pero qué relevante sería que ahora, ante el creciente número de desempleados, también se canalizaran a crear más fuentes de empleo.

Tengamos presente que, con las medidas implementadas por nuestro vecino del norte, serán menos los mexicanos que podrán encontrar trabajo fuera del país, y esto aumentará el desempleo en México.

Es momento también que de verdad se les ponga un freno a los bancos en todos los cobros e intereses que imponen. La medida ofrecida por los senadores, cuando se hizo realidad, resultó más que pálida.

Este sistema económico sólo está logrando lo que todos dicen, y en todos los lugares se repite, los ricos, que son los menos, cada vez son más ricos, y los pobres que son los más, cada vez son más pobres.

En este escenario desolador para las clases populares, apareció en los últimos días el libro "La crisis del neoliberalismo globalizador", del licenciado Alfredo Ríos Camarena.

Ríos Camarena, actual diputado federal priísta y maestro universitario de muchos años, expresa que este sistema neoliberal es la peor plaga que ha enfrentado la humanidad.

Al ver los resultados que vive el mundo, pero sobre todo México que es lo que más debe interesarnos, nos damos cuenta que no está carente de sentido esa afirmación.

Y, como coloquialmente se dice, para acabarla de amolar, recientemente, un hombre a quien en lo personal respeto y admiro como lo es el doctor Ernesto Zedillo, se manifestó, casi textualmente, a favor de que nuestro Presidente y nuestros legisladores adopten medidas dolorosas.

Sólo eso nos faltaba, que quien por su personal origen modesto y popular que mucho le honra, su filiación política en el PRI, y con su sólida preparación como economista, piense en medidas que vengan a lastimar a las mayorías, que finalmente fueron las que lo hicieron Presidente de la República.

Sólo eso nos faltaba...
 
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