Opinión / Columna
 
Miguel Angel Ferrer 
Relamiéndose los bigotes
El Sol de México
22 de mayo de 2009

  Las señales son deliberadamente sibilinas, indirectas, vagas. Pero al buen entendedor, pocas palabras. Ya se gesta en la cúpula del panismo la decisión de aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a medicinas y alimentos, hasta hoy exentos de ese gravamen.

Por un lado, Agustín Carstens, secretario de Hacienda de Felipe Calderón dice, para empezar, que los ingresos del Gobierno han sufrido o sufrirán una merma de 300 mil millones de pesos. Y agregó que para compensar esa disminución están siendo consideradas tres opciones. Una, reducir el gasto gubernamental; dos, pedir prestado; y tres, aumentar los impuestos.

¿Y cuál es el impuesto más fácil de establecer en la ley y también más fácil de cobrar? Pues el IVA, naturalmente. De ese gravamen no es fácil escaparse. Y sólo consiguen zafarse de él las grandes empresas. De modo que el IVA en alimentos y medicinas se vislumbra como una lámpara de Aladino capaz de sacar de sus apuros económicos al gobierno panista.

Gravar alimentos y medicinas con el IVA no impediría, desde luego, que Carstens y su equipo se sirvan de las otras dos opciones, y que reduzcan el gasto, digamos en educación, salud e infraestructura, y que, adicionalmente, contraten más deuda, al fin y al cabo que ellos no tendrán que pagarla.

Pero no hay comparación entre gravar con el IVA alimentos y medicinas y las otras dos opciones. La primera es una fuente generosa, generosísima, de dinero. Carstens y sus cuates se han de estar relamiendo los bigotes. Dinero, mucho dinero. Y fácilmente conseguible. Sólo hace falta un acuerdo en el Congreso de la Unión entre panistas, priístas y la parte podrida del Partido de la Revolución Democrática (PRD), es decir, los Chuchos y los Amalios.

Nomás es cosa de imaginarse el botín: 15 por ciento sobre las compras totales de comida y medicamentos. ¡Una fortuna! ¡Un Potosí! Cien millones de mexicanos pagando 15 centavos por cada peso que gasten en alimentos y medicinas. Que un kilo de fríjol, que un kilo de arroz, que un kilo de lentejas, que dos aspirinas, que un antiácido, que un jarabe para la tos. Y todo esto multiplicado por cien millones de consumidores todos los días.

Así que a dejar de preocuparse. Ese "hoyo" de 300 mil millones de pesos en los ingresos del Gobierno panista de los que habla Carstens se cubrirá sobradamente con el IVA en alimentos y medicinas. De modo que a trabajar. A convencer a los mexicanos de que ese gravamen es lo que le conviene a la patria. Además, quién se puede oponer. ¿La iglesia romana?, ¿el Ejército?, ¿las cúpulas empresariales?, ¿los sindicatos charros?, ¿Elba Esther Gordillo?

Quizá el único que se oponga sea López Obrador. Y acaso lo haga sacando a la gente a las calles a protestar. Y puede que sean muchos los protestantes. Porque serán millones y millones los afectados con el nuevo gravamen. Y ya se sabe que duele más una patada en el bolsillo que una patada en los bajos.

¿Habrán calculado Carstens y su equipo la posibilidad y la magnitud de las inconformidades y protestas? Sí, claro. Por eso el mismísimo don Agustín dice que hay que esperar hasta después de las elecciones del inminente 5 de julio. Porque cabe esperar que con la inestimable ayuda del IFE sean mayoría en el Congreso de la Unión priístas, panistas y Chuchos. Y así todo quedaría bien planchadito para dar el zarpazo del nuevo IVA.

Mas posponer el golpazo no garantiza que no haya protestas. Sólo garantiza que éstas no se den de aquí a los comicios. ¿Y luego? Pues ya veremos. Y parece que la ineptitud gubernamental, la corrupción panista, la crisis económica preexistente, el ya bien maquinado fraude electoral y el IVA en alimentos y medicinas pueden formar un coctel muy explosivo. Aunque quizá Carstens diga: "No va a pasar nada".

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas