Opinión / Columna
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Enviado Especial
Alexis Grivas
Imponente, Lars von Triers
Organización Editorial Mexicana
19 de mayo de 2009
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Cannes, Francia.- Fascinante y prometedor fue el inicio de la segunda semana del festival, que concluye el próximo domingo con la entrega de la Palma de Oro y el resto de los premios.
No sé cuál será la reacción del jurado frente a Anticristo, la película del excéntrico, idiosincrásico, agorafóbico, misógino, Lars von Triers con la que el realizador danés regresa por enésima vez a la competición de Cannes, candidato a una segunda Palma de Oro, después de la que ganó en 2000 por Danzante en el Parque.
Von Triers merece todos los atributos mencionados y habrán quizás, por ende, entendido que no soy para nada adepto de su tipo de cine, o por lo menos de sus últimas películas como Manderlay, Dogville y el mismo Danzante que le han catapultado a la cabeza del cine de autor a nivel mundial.
Bien pues, debo aceptar que Anticristo llegó aquí precedido de un aura de secreto absoluto y de rumores sobre su carácter supuestamente blasfemo y provocador, no es nada de esto y que me causó una profunda impresión-positiva por una vez...
Considero que Anticristo es la película más poderosa de Von Triers desde que se reveló en 1984 con El Elemento del Crimen (Gran premio de Cannes). En ésta, el peculiar danés llega a lo más hondo en la búsqueda de sus fantasmas y obsesiones existenciales, sus interrogativas sobre la vida, la muerte y los poderes sobrenaturales llevándonos a este viaje a través de una sublime utilización de los medios expresivos que ofrece el lenguaje cinematográfico. Rara vez he apreciado en tiempos recientes y seguramente por primera vez en el festival de este año, el talento de un realizador en plena posesión de sus medios como resulta serlo Von Triers en el este relato donde una pareja -excelente presentación de Willem Dafoe y de Charlotte Gainsbourg- que acaba de perder a su niño en un accidente doméstico se retira en la montaña para tratar de sanar las heridas que dejó este incidente. Una vez allá se enfrentarán a una serie de sucesos que revelarán el carácter demoníaco y a la vez redentor del alma humana. No me cabe duda que este es el filme más poderosos y atrevido, más no, insisto, provocado, que ha pasado por las pantallas del festival este año.
Considero que junto con Estrella Brillante de Jane Campion y en menor manera El Profeta de Jacques Audiard -ambas reseñadas aquí mismo en notas anteriores- estas son las películas que deberían figurar a los puestos más altos del palmarés el domingo próximo.
* Igual, Ken Loach regresa por enésima vez
No diría lo mismo para Buscando a Cantona del legendario inglés Ken Loach, quien al igual que Triers regresa por enésima vez a la competición de Cannes donde el 2006 se llevó la Palma de Oro por El Viento se Levanta. Abandonando su habitual temática de índole social y política por la que es conocido, Loach dirige una comedia sobre, esto sí, fondo social, que trata del caso de un empleado de correos que intenta poner orden en su destrozada vida pidiendo ayuda y consejo a su ídolo, el famoso exfutbolista francés de Manchester United, Eric Cantona. Se trata de toda evidencia de una película de encargó por parte del propio Cantona quien aparece en varias escenas del filme, en la fantasía del personaje principal, dándole consejos de cómo resolver sus problemas.
El filme contiene escenas de mucha hilaridad, es agradable, será, sin duda, apreciado por los fans del Manchester United justamente ahora que su equipo acaba de asegurarse su trofeo número 18 de campeón de Inglaterra, pero la película en sí no se contará entre los momentos memorables en la carrera de este importante realizador británico.
* Día de cine mexicano
Hoy fue, por otro lado, el día de cine mexicano a raíz del estreno en la Quincena de Realizadores del primer largometraje de Michel Franco, Daniel y Ana, una producción de Daniel Birman para Alameda Films. El joven debutante narra, en un estilo directamente inspirado de aquel de Reygadas, de quien además Franco se declara adepto, la historia, inspirada de hechos reales, según nos informan los créditos de la película, de unos jóvenes hermanos, hombre y mujer, de clase media alta quienes son secuestrados por una banda de maleantes, son obligados a copular siendo filmados, aparentemente para una red de videos pornográficos y, posteriormente, sueltos. Franco sigue en la película, a través de una línea directorial austera, desnudada de todo clímax dramático, la relación entre los dos jóvenes que cargan con su terrible secreto, no revelado a sus padres.
La película fue favorablemente recibida por el público en sus dos proyecciones y la conferencia de prensa, moderada por el director mismo de la Quincena, Olivier Pere, Franco y sus actores Marimar Vega y José María Torre, fue animada e informativa respecto a las intenciones del joven director, su trabajo con los actores y el proceso de producción. Respondiendo a preguntas de este reportero Franco apuntó que la austeridad de la línea dramática obedece al respecto hacia la veracidad los hechos reales como a su deseo de dejar que el espectador tomara la justa medida de lo presentado sin ser abrumado por excesos de dramatización de la trama.
Tanto él como Marimar Vega, ella también debutante en el cine aunque con experiencia previa en televisión, manifestaron estar impactados por estar aquí y presentar la película en este magno evento. Ambos explicaron que el trabajo de actuación se basó en largos ensayos previos lo que permitió que durante la filmación, basada en un guión estructurado de antemano, se pudo responder de manera adecuada a escenas que por su contenido resultaban delicadas de rodar.
Franco se declaró un autodidacta que llegó a las realización de este largometraje después de haber rodado algunos cortos y sin pasar por escuela alguna de cine. Los participantes a la conferencia hicieron hincapié al hecho que este tipo de secuestros no se difunden por los medios en México y que tampoco se ventilan en el seno de las familias resultando en heridas psicológicas permanente a los que los han padecido. Franco explicó que la intención de filmar este tema le vino al enterarse por una psicóloga de un caso similar y que al escribir el guión se apegó a hechos y situaciones estrictamente reales. La producción de la película, apuntó el realizador, se debió a que conocía a Daniel Birman quien aceptó el reto de producir el filme observando un respeto absoluto respecto al proceder directorial guardándose de intervenir en algo relacionado con el trabajo de Franco.
Birman informó, por su lado, que Daniel y Ana con un costó de dos millones de dólares contó desde un principio con el apoyo de la importante compañía internacional de ventas Fortíssimo que se encarga ya de la comercialización del filme de por el mundo.
Aparte de Alameda la producción, rodada enteramente en 35mm y con fotografía de Chuy Chávez, tuvo el apoyo financiero de Fidecine mientras que la casa española Morena Films participó en tanto que coproductora.
El día mexicano concluyó con un cóctel ofrecido por Imcine en honor a la película antes del paso nocturno de la misma.