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Opinión
![]() De cara al Sol
Andrea Cataño Michelena
Mugre mata
El Sol de México
8 de mayo de 2009
El humorismo involuntario de la señora Yeidcol Polenvsky (que se inventó desde el nombre hasta los estudios) me hizo echar a perder un flamante cubrebocas muy fashion: tiene unos drapeados y una varillita como diseñados por Héctor Terrones y unos tirantitos elásticos muy sexys, todo realizado en finísimo voile de tela desechable blanca. Esta señora que tiene menos credibilidad que Madame Sazú, dijo que el partido del Presidente nos estaba obligando a utilizar cubrebocas azules que ella afirmó que son del PAN. ¡De veras!
Resulta un poco exagerado el tratamiento casi de héroes que le han dado a los mexicanos aislados en China que fueron repatriados en un jet fletado exprofeso y recibidos en el hangar presidencial por la esposa del presidente. ¿Por qué no hicieron lo mismo con los compatriotas varados en Argentina? El maltrato y la discriminación no tienen justificación ni denominación de origen. Eso, ni hablar, pero por acá no cantamos mal las rancheras. A los pobres masiosares que pisan suelo mexicano y que por razones sanitarias o de otra índole son separados, no les va mejor. Nuestros servicios de inmigración son bastante hostiles e incluso abusivos. Esto lo digo como para hacer un llamado de atención que alude al adagio de ver la paja en el ojo ajeno. Pero de vuelta al tema que nos ocupa. No han dejado de escucharse los comentarios de que las autoridades exageraron la magnitud de la epidemia. No lo creo. En todo caso, ante la disyuntiva de los extremos, el de tomar todas las precauciones es mejor que el de no hacer el suficiente caso, a pesar de que las repercusiones económicas de dichas medidas hayan sido tan grandes y aún no terminen de sentirse en toda su magnitud. Si ya de por sí ante la ineptitud del becario panista Rodolfo Elizondo, y agravado por la crisis, el descenso del turismo era preocupante, con el tache mayúsculo a México como destino por cuestiones de sanidad, este importante rubro de la economía, generador de divisas, está en terapia intensiva. ¿Qué hace además de fumar como chacuaco el "Negro" Elizondo? El por qué lo sigue conservando Calderón en el puesto, sigue siendo para mí un enigma sin resolver. La industria del entretenimiento (los restaurantes, cines, teatros, antros y otros espectáculos) y el comercio (las plazas que pagan rentas millonarias, y digo millonarias con conocimiento de causa), tardarán mucho en subsanar sus perdidas aun con los apoyos tributarios anunciados por el secretario Carstens. Como decía mi abuela: al perro más flaco se le cargan las pulgas. Para no pocos establecimientos la contingencia tal vez represente la puntilla y se vean obligados a cerrar. Las mermas económicas son irrecuperables y van en cascada; pasará mucho tiempo hasta que México sane en más aspectos que el de la salud misma. El título de esta colaboración es el meollo del problema sanitario en México: la mugre mata. Gran parte de la letalidad de las enfermedades en nuestro país no provienen en sí de los organismos patógenos que las causan, sino de los aberrantes grados de insalubridad en las que viven millones de mexicanos. Algunos esgrimen que la pobreza es el origen de la carencia de higiene. Desde luego tienen razón, pero no totalmente. Indudable que los pisos de tierra, la falta de agua, el hacinamiento, la convivencia estrecha con animales son detonantes de una enorme cantidad de padecimientos. Pero un porcentaje considerable de infecciones transmisibles tienen su origen en la falta de limpieza básica de la gente. ¿Cuántas veces en promedio se lava las manos el mexicano? Mejor ni preguntemos ¿A usted, amable lector, no le ha tocado ver que en todos los altos, el del coche de enfrente se rasca la nariz y sigue su camino como si nada? Al estornudar o toser hay mucha gente que sin el menor recato, lo deja a uno barnizado como galleta de navidad de espantosas miasmas. Después de manejar dinero pocos toman la precaución de asearse. El mexicano alegre y fritanguero engulle con singular alegría en la calle, con las manos floridas de toda clase de bichos que si pudieran ver al microscopio se sentirían como una película de Steven Spielberg. "No pasa nada", "de algo se tiene uno que morir", "poco veneno no mata" y frases por el estilo son proferidas entre risas por los inconscientes mexicas especialistas en empacar tacos indescifrables de rigurosa escuadra en cualquier esquina maloliente. Por fortuna, el virus de la influenza humana (lo de las hacheSs, las enes y los unos es una pesadilla para esta disléxica tardía) no es tan letal como su primito, el causante de la gripe aviar. Tratados a tiempo, los enfermos sobreviven. Lo importante que quizá nos quede como enseñanza es que la higiene va más allá de una cortesía o una moledera propia de las madres preocuponas. La Secretaría de Salud tiene la tarea de intensificar sus campañas preventivas en este sentido. Nosotros tenemos ahora que acostumbrarnos a dormir, respirar y vivir con este nuevo enemigo. andreacatano@gmail.com Columnas anteriores
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