México
México preveía una pandemia desde el 2006
Autoridades ya tenían prevista una pandemia de influenza. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
3 de mayo de 2009

Nidia Marin / El Sol de México

Ciudad de México.- Esta historia empezó a escribirse en México hace dos años y medio, apenas alertado el mundo de que venía el lobo: una pandemia de influenza.

Y el Gobierno federal, así como varios locales, iniciaron en 2006 los preparativos para los peores escenarios a través del Ejercicio "Escudo Centinela", un simulacro en el cual se aparentó desde la ausencia de personal en 35 por ciento en sitios claves, la instalación de carpas de aislamiento en explanadas de estadios, el manejo de pacientes en aeropuertos, la presencia de medicamentos falsos y vacunas milagrosas, hasta motines, supuestas manifestaciones y tomas de edificios por presuntos reclamantes de medicinas y atención médica. En buena parte ha estado sucediendo.

Las situaciones más graves que se viven durante las pandemias fueron representadas en las entidades participantes: el Distrito Federal, Hidalgo, Tabasco y Chihuahua, así como once municipios (y delegaciones de la Ciudad de México), con la intervención de 2 mil 803 personas de los niveles nacional y estatales, cuatro secretarías de Salud estatales, tres Laboratorios Estatales de Salud Pública, 39 unidades médicas (Primero, Segundo y Tercer Nivel), tres aeropuertos internacionales (Ciudad de México, Chihuahua y Villahermosa) y con observadores tanto del país como internacionales.

El Ejercicio "Escudo Centinela" se llevó a cabo en dos etapas. En la segunda, denominada "Fase II: Escala Real", el objetivo fue probar durante las iniciales horas a partir de la confirmación de los primeros casos de influenza pandémica en México la capacidad de respuesta rápida y oportuna y la coordinación entre las instituciones involucradas.

El 10 de octubre de 2006, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios realizó el simulacro Fase II, Escala Real, para lo cual diseñó y ejecutó 15 escenarios. Durante 10 horas fueron representadas diversas situaciones.

Por ejemplo, fueron simuladas manifestaciones en la Jurisdicción Número 6 de Ixmiquilpan, en Hidalgo, el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INDRE), el Hospital Juárez de México y una amenaza de toma de la Jurisdicción en Chiltepec, Tabasco.

De acuerdo con el Informe Ejecutivo del Ejercicio, en esos eventos, la coordinación entre las policías estatales, municipales y la Policía Federal Preventiva permitió la simulación adecuada del resguardo de las instalaciones y del personal de salud.

También representaron diversas manifestaciones, conformadas por actores que caracterizaban a pacientes, maestros, integrantes de sindicatos, líderes de barrio y población en general, los cuales exigían vacunas, medicamentos, atención médica, así como medidas de protección para el personal de salud.

Inclusive hubo un escenario en caso de que la Organización Mundial de la Salud declarara la fase cinco de la escala de alerta (en la que estamos), con una influenza pandémica en el país, lo que significaría mayores efectos sociales, económicos y políticos.

Su finalidad fue probar la capacidad de respuesta rápida y oportuna, así como la coordinación entre las instituciones involucradas, el conocimiento y la aplicación de los lineamientos del Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una pandemia de influenza por parte del personal operativo, el manejo adecuado de la reserva estratégica, el manejo de la información a la población y a los grupos estratégicos, así como el manejo de la seguridad de las instituciones y del personal. Además, sopesar las acciones y corregir lo necesario.



w Situaciones muy críticas

La Fase I de dicho Ejercicio (efectuada en julio de 2006) ya había concluido con la confirmación de presuntos casos en tres de las entidades participantes -Distrito Federal, Tabasco, Hidalgo-, por lo que la Fase II, Escala Real, seguiría adelante al simular el problema en pleno.

Los resultados en ese momento fueron que algunas unidades requirieron de apoyo para el traslado de pacientes y atención especializada de los mismos. En otros casos, los escenarios generaron la solicitud de apoyo para el manejo de cadáveres en condiciones de bioseguridad.

Asimismo, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en el área de revisión de aduanas, se representó a pasajeros solicitando ayuda por presentar sintomatología respiratoria, para lo cual el personal de aduanas se coordinó con el personal de Sanidad Internacional para la oportuna atención de las personas.

Los C4 de Chihuahua e Hidalgo se coordinaron con el sector salud y la Secretaría de Agricultura para dar repuesta oportuna a situaciones como el reporte de casos humanos probables o la notificación de aves muertas (el simulacro se hizo con base en la posibilidad de influenza aviar).

En el documento se explica que la coordinación entre las unidades de atención y sus niveles directivos con los Laboratorios Estatales de Salud Pública, el INDRE y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias permitió probar los criterios para el envío recepción de muestras y la entrega de resultados de manera oportuna, al tiempo de que entre las acciones del simulacro se estableció que los criterios de confirmación en un escenario de certeza de la circulación de la cepa pandémica en el territorio nacional y ante la saturación de las instituciones de diagnóstico, no se requería la confirmación por laboratorio de todos los casos que cumplieran con las definiciones operacionales.

En aquel simulacro, la coordinación entre las instituciones también fue efectiva en la solicitud de apoyo interinstitucional para la difusión de medidas básicas de prevención, que requirió el manejo de una información homogénea para todos los participantes. Además, ante los escenarios de desabasto de insumos y de ausencia del personal operativo en laboratorios y hospitales, este mecanismo de comunicación permitió tomar las medidas oportunas para enfrentar una amenaza a la atención médica de la población.

En el Distrito Federal, el Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM), en donde se estableció el puesto de mando del sector salud de la entidad, se escenificó el recibo de un reporte de ausencia del 35 por ciento del personal, situación que se replicó en la mayor parte de las instituciones hospitalarias participantes, como el Hospital General de Pachuca, en donde se reportaron casos probables entre el personal, la Clínica Hospital del ISSSTE en Ixmiquilpan, cuyos trabajadores vespertinos se negaban a ingresar a su turno ante el temor de infectarse, o el INER, donde el personal de salud acudió a la Sección XVI del presunto sindicato para externar sus inconformidades.

Actuaron como si los directivos se estuvieran coordinando, informaran y negociaran con líderes y trabajadores.

Otro escenario que, se afirma en el texto, requirió de la coordinación institucional y la respuesta oportuna fue el reporte de la venta de vacunas y medicamentos falsos, detectada mediante el monitoreo de medios de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del Estado de Hidalgo (Copriseh), ante lo cual se procedió a la visita de verificación en farmacias simuladas, llevándose a cabo medidas de aseguramiento de productos y verificación de los servicios. (Esto, actualmente ha estado sucediendo, inclusive a través de ventas casa por casa).

En el caso de la presunta demanda de atención fue simulada, de manera exponencial, conforme al avance del ejercicio. Unidades como el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y los hospitales de Balbuena, Rubén Leñero y Juárez de la Ciudad de México contaron con áreas designadas especialmente para la atención de los casos probables, se suspendieron las cirugías programadas y se realizaron altas de todos los pacientes que estuvieran en condiciones de abandonar el hospital y continuar su manejo en forma ambulatoria.

Hubo otras instituciones que adaptaron las áreas de atención habitual para atender a los pacientes con influenza pandémica y uno más montó una carpa especial para establecer su Centro de Atención y Aislamiento.

La instalación de este tipo de centros, con insumos federales en las entidades afectadas, se representó a través de la colocación de carpas en la explanada del Estadio Azteca por parte del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece), el cual se coordinó con el Instituto Mexicano del Seguro Social, el ISSSTE, el Hospital General de México y el Hospital General "Manuel Gea González" para solicitar apoyo de personal médico y de enfermería.

En esos lugares, los actores que desempeñaron el papel de pacientes presentaban tarjetas de identificación, en las que además de datos generales se describía su sintomatología. A partir del análisis del cuadro clínico descrito en las tarjetas, el área de triade (selección) debía determinar su manejo, ya fuera domiciliario, en consulta externa o en hospitalización.

En el caso del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los actores simularon a pasajeros procedentes de países con casos confirmados de influenza pandémica; algunos de ellos como si tuvieran la sintomatología.

En colaboración con brigadas epidemiológicas del Cenavece, el personal de Sanidad Internacional del Aeropuerto se dio a la tarea de valorar y canalizar a los pacientes probables.

Asevera el documento que los procedimientos de atención en todas las unidades se realizaron bajo medidas de bioseguridad para proteger la salud del personal y evitar la diseminación del virus dentro y fuera de los sitios de atención.

Explicó que ese equipo de protección fue empleado también en el INDRE y los Laboratorios Estatales de Salud Pública para el procesamiento de las muestras de pacientes sospechosos y la reconstitución del medicamento Oseltamivir.

* Dan opinión los observadores

Una vez concluido el simulacro, los observadores dieron su opinión y sugerencias. El observador de Argentina advirtió que una información inadecuada podía haber causado pánico en la población en general, por lo que señaló la necesidad de que el Vocero Único mantenga siempre el control de la información y evite el uso de tecnicismos al momento de hablar con la prensa.

A su vez, la observadora de Nueva Zelanda comentó la necesidad de incluir al personal de seguridad en los planes de contingencia para fortalecer las medidas de seguridad.

Por su parte, el observador de la Organización Panamericana de la Salud resaltó la necesidad de incluir a instituciones de otros sectores que podrían llegar a involucrarse en una contingencia de esta naturaleza.

El de Francia propuso sensibilizar a algunas autoridades en la importancia de delegar funciones ante una contingencia.

Mientras tanto, el de Canadá refirió la importancia de capacitar a algunos médicos para fortalecer el apego a las normas básicas de protección a la salud, como son el correcto uso de mascarillas, de guantes y el lavado de manos. Además recomendó elaborar un manual operativo para el uso del equipo de bioseguridad.

El observador del Hospital ABC enfatizó la necesidad de equipar a los hospitales de referencia con áreas de aislamiento estricto y estandarizar los procedimientos de desinfección de las áreas de atención para optimizar la atención de los pacientes.

Y el observador del Instituto de Salud del Estado de México puso a consideración su factibilidad ante la saturación esperada en una pandemia de influenza.

Hoy, la historia se sigue escribiendo con la pandemia en marcha.