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Opinión
![]() De cara al Sol
Andrea Cataño Michelena
Confusión
El Sol de México
1 de mayo de 2009
No me cansaré de repetirlo: el temor es el peor enemigo del hombre y es hijo de la ignorancia, causa confusión y ésta da espacio para que surja toda clase de rumores.
Hay rumores tontos y otros, perversos creados ex profeso, motivados por la mezquindad de algunos políticos que no dejan escapar la mínima oportunidad para golpear. Me refiero a todas esas historias que han surgido en torno a la epidemia del virus de la influenza porcina para desacreditar al gobierno de Felipe Calderón. El complot es la industria pesada de México. No acaba de ocurrir un acontecimiento cuando ya están las mentes retorcidas fabricando historias truculentas, confiando, desde luego, en que las situaciones complejas, como el de esta epidemia, no suelen ser fácilmente explicables. Entre todas estas fábulas negras, se habla de que el gobierno ocultó el brote epidémico para no arruinar la visita de Barak Obama y que la respuesta del presidente Calderón fue tardía. Incluso, analistas, comunicadores y politólogos han insistido en este tema que, a mi juicio, no ha quedado aclarado de manera contundente. Otro punto radica en la discrepancia de las cifras y el último, en la actitud del jefe del Departamento del Distrito Federal que no da paso sin huarache. Un virus (y no "viru", como he escuchado decir a López Dóriga equivocadamente, "virus" en latín significa veneno, singular: virus; plural, virus; no es como gen y genes) es un organismo maligno que tiene la capacidad de cambiar su estructura constantemente. Son las formas más primarias de vida, más pequeños que una bacteria (miden apenas una milésima de micra) por lo que se pueden alojar con facilidad en las células que son muchísimo mayores y desde allí, como los terroristas, atacar convirtiéndolas en fábricas que los multiplican. Normalmente, nuestro prodigioso sistema inmunológico los combate eficazmente. Las vacunas están diseñadas para que nuestro organismo produzca antígenos, es decir soldados especiales para combatirlos, pero estos soldados solamente pueden atacar a los virus específicos de la vacuna, a ningún otro. Ya estoy sonando como la maestra Canuta... ustedes dispensen, pero sin entender el mecanismo de los virus y las vacunas, no es posible tener una idea apegada a la realidad del porqué al gobierno le llevó cierto tiempo dar la alerta epidemiológica y de por qué no pudieron hacerse en nuestro país los estudios para detectar al agente infeccioso y las muestras tuvieron que enviarse fuera. La verdad científica echa por tierra las mañosas especulaciones. Como lo hay para las huellas digitales, existe un catálogo de virus en los laboratorios especializados. Y como todo en la vida, también en cuestión de laboratorios hay niveles, pero ni en los más avanzados del país se logró identificar al inframinúsculo bicho. De ahí que hubiesen tenido que mandar las muestras fuera del país, unas a Atlanta y otras a Canadá. Ya he dicho que esa cultura científica de CSI (esos forenses high tech) hace daño. No se puede identificar a un virus con algo parecido a una prueba casera de embarazo, cuando estos procedimientos son muy complejos y requiere de aparatos y materiales muy especiales y de virólogos e infectólogos altamente capacitados. La "tardanza" reclamada obedeció a que se trataba de un virus totalmente nuevo y ya se encargarán los investigadores de rastrear su origen y estudiar su comportamiento. Por otra parte, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, ha tenido una magnífica participación. Ha mostrado, ante todo, serenidad en el tratamiento de la información, ha sabido capotear a los periodistas que lo han bombardeado con preguntas incómodas y el doctor Córdova ha sabido dar respuesta puntual a todas con aplomo y buen manejo de los datos. La "conflusión" principal radica en las cifras de enfermos y de muertos. Aquí, la Secretaría de Salud -es decir, el gobierno, maneja unas y el DDF, otras. Lo cierto es que solamente pueden formar parte de las estadísticas, las defunciones claramente atribuidas al virus de la influenza humana, como ya se le conoce, porque las pruebas previas o post mortem así lo hayan demostrado. Las otras muertes pueden haber sido causadas por otros virus o bacterias, ya que previa a la epidemia que nos ha puesto en jaque, había un brote atípico de influenza estacional, esto es a los típicos gripones invernales que cada año cobran muchas víctimas que no son noticia por razones obvias. El gobierno ha actuado bien. Las encuestas así lo señalan. Los rumores que se han diseminado principalmente vía internet, son eso, rumores infundados de gente ociosa o malévola. Usted, querido lector, tome las precauciones necesarias. Le recomiendo que lea o vuelva a leer El Quijote de La Mancha y no se deje "influenzar" o "conflundir" por tanto cuento. La primera salud está en la mente. andreacatano@gmail.com Columnas anteriores
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