Opinión
El agua del molino
Raúl Carrancá y Rivas

Organización Editorial Mexicana
30 de abril de 2009

* Se ignoró el primer caso de influenza porcina en Veracruz

* El Sol de San Luis reportó a tiempo el brote de la epidemia

* Ayer los exsecretarios Kumate y Soberón fueron consultados

Durante la conferencia de prensa del lunes pasado por la noche, un corresponsal de Associated Press en México preguntó al secretario de Salud, José Córdova Villalobos, acerca de las medidas que se tomaron por el brote de un tipo de influenza desconocida reportado a principios de marzo en la comunidad La Gloria, de Perote, Veracruz.

Sin saber qué responder, Córdova Villalobos buscó apoyo entre los funcionarios que estaban sentados junto a él. Fue el secretario del Trabajo, Javier Lozano, que se encontraba a su lado derecho, quien escribió, discretamente, un breve texto que deslizó prudentemente sobre la mesa.

De acuerdo con especialistas del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, que se han dado a la tarea de investigar el origen de la influenza porcina, los primeros reportes de una extraña gripe ocurrieron en Perote, aunque es difícil ubicar el punto exacto.

Entre el 9 de marzo y el 10 de abril, en la comunidad veracruzana, las autoridades sanitarias analizaron el caso de un menor de edad, quien logró sobrevivir a una extraña infección respiratoria (que ahora se sabe es la fiebre o influenza porcina), con medidas de prevención para un resfriado común.

Lo que la Secretaría de Salud no ha podido responder es el número exacto de infectados y, mucho menos, de muertes ocasionadas por el nuevo virus. Se carece de un padrón de enfermos para darles seguimiento y evitar nuevos brotes. Tampoco ha informado si se tomaron muestras de quienes se cree que murieron por esa causa, para realizar las investigaciones necesarias.

Entre el 9 de marzo, cuando se reportó al menor infectado en Perote, y el jueves 23 de abril, que se suspendieron las clases en los estados de México, San Luis Potosí y el Distrito Federal y se cerraron los centros de esparcimiento manejados por el gobierno, transcurrieron 45 días, tiempo suficiente para que la enfermedad se propagara en toda la nación.

El jueves 16 de abril, El Sol de San Luis publicó un reportaje firmado por Felipe Cárdenas Quibrera, con información proporcionada por el Sindicato de Salud de la Huasteca, sobre el brote de lo que llamaron "virus del Nilo", que, hasta ese día, había ocasionado la muerte de una persona, pero el mal se había propagado.

Las autoridades sanitarias estatales desmintieron la información. Pero, por la sintomatología registrada entre los infectados, se sabe que es influenza porcina.

Para el sábado 25 de abril, la alerta sanitaria aumentó y la Secretaría de Educación Pública decidió ordenar el cierre de los planteles educativos de todos los niveles, lo que resulta una medida correcta, aunque tardía, porque habían transcurrido casi 50 días entre el inicio del brote y el cerco sanitario.

El temor aumentó luego de que el domingo se suspendieron las misas y en las pocas que se celebraron se pidió no estrechar las manos al dar la paz, la comunión se dio de mano a mano y se recomendó no regresar a los templos hasta que disminuyera el peligro del brote epidemiológico.

Los feligreses decidieron sacar las imágenes de la Catedral de la Ciudad de México para recorrer las calles del Centro Histórico y rezar para que pronto pase "la peste porcina", como la llaman.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió, el lunes pasado, la probabilidad de una pandemia de influenza porcina y ubicó a México en nivel cuatro de alerta y ayer la subió a cinco. Seis es el máximo.

El temor y la preocupación aumentaron cuando el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, anunció el martes pasado el cierre de restaurantes, cines, museos, sitios arqueológicos y demás espacios públicos y privados.

Cuba fue el primer país en ordenar la cancelación vuelos hacia México, seguido por Argentina. Algunas otras naciones instalaron oficinas de migración especiales para los turistas mexicanos y para quienes pasaron por aquí.

Aunque parcial, en México se vive un toque de queda sanitario, que ha dañado gravemente la imagen de la nación ante el mundo. Pocos quieren tratos con los países de América del Norte.

Tuvieron que pasar seis días para que el presidente Felipe Calderón llamara a los nueve exsecretarios de Salud vivos, como Jesús Kumate Rodríguez (del salinismo y expresidente de la OMS) o Guillermo Soberón, (que evitó cualquier brote epidemiológico posterior al sismo de 1985), quienes nunca tuvieron ninguna emergencia sanitaria y opinan sobre las medidas que deben tomarse o que se están tomando.

mejido@elsoldemexico.com.mx
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