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Opinión
![]() Miguel Angel Ferrer
¿Dejará Calderón escapar la oportunidad?
El Sol de México
17 de abril de 2009
Convocada por la Organización de Estados Americanos (OEA), mañana sábado y pasado mañana domingo, habrá de celebrarse la llamada Cumbre de las Américas en Puerto España, capital de la isla caribeña Trinidad y Tobago. Será una reunión de los presidentes o primeros ministros de todos los países del continente, con la única excepción de Cuba.
La patria de Martí estará ausente, pues no es miembro de la OEA, organismo que en 1962, bajo el vergonzoso dominio de EU y con la sumisión y complicidad de todos los países de la región, excepto México, desde luego, expulsó a la mayor de las Antillas. Pero si Cuba no estará presente de manera física, sí que lo estará moralmente. Y tanto, que sin lugar a dudas el cónclave cimero de Puerto España se verá absolutamente cubanizado. Cuba se hará presente, porque en el subcontinente latinoamericano y caribeño existe un cuasi consenso en pro del fin del bloqueo económico, comercial y financiero que sobre la isla mantiene EU desde hace más de cuatro décadas. Y con base en esta posición común, ampliamente mayoritaria, se sabe que los jefes de Estado latinoamericanos y caribeños le demandarán conjuntamente al presidente estadunidense Barack Obama el fin del cruel, inmoral e ilegal bloqueo contra la isla. También se sabe que en esa posición común latinoamericana y caribeña no participan los cinco países que fungen como peones de EU en su esfuerzo por asfixiar a Cuba. Se trata de los cinco gobiernos de derecha que todavía persisten en América Latina, y que son Perú, Costa Rica, Colombia, El Salvador y México. En el caso de El Salvador, pronto asumirá el poder Mauricio Funes, político progresista quien ya ha declarado que en cuanto asuma el gobierno reanudará relaciones diplomáticas con Cuba. De modo que se reducirá a cuatro el número de países que no piden el fin del bloqueo o que, incluso, están de acuerdo, y hasta felices, de que prosiga. México podría en Puerto España sumarse al conjunto de naciones que le demandarán a Obama el fin del bloqueo. Y esto, por las siguientes razones. Primeramente, porque sería una actitud congruente con el honroso historial mexicano de no injerencia de un país en los asuntos de otro y de libre autodeterminación de los pueblos. En segundo lugar, porque México ocupa ahora la Presidencia del Grupo de Río, organización multilateral que se ha pronunciado por el fin del bloqueo. Y en tercer lugar, porque de ese modo Felipe Calderón podría demostrar con hechos que en verdad pretende la plena normalización de las relaciones de todo tipo con Cuba. Brasil y Cuba son, indudablemente, las naciones líderes en América Latina y el Caribe. Y ya el presidente Lula ha demandado públicamente a EU el fin del bloqueo. ¿Por qué Calderón no podría hacer lo que gallardamente ya ha hecho Lula? América Latina, el Caribe y México tienen derecho a esperar del gobierno de Calderón una postura solidaria con sus hermanos del subcontinente. Una postura clara, firme y decisiva en pro del fin del bloqueo, y no una posición tibia, pasiva, de simple compromiso, como muchos observadores y analistas han anticipado que podría ocurrir. Proceder de esta última manera, sólo para salvar la cara, no libraría a Calderón del juicio adverso de la mayoría de sus pares latinoamericanos y caribeños. Ni del juicio condenatorio de los propios mexicanos. La tibieza y la pasividad no ayudan a construir prestigios. Al contrario, pues siempre salen raspados aquellos que quieren quedar bien con dios y con el diablo. A la mitad de su gobierno, Felipe Calderón tiene la oportunidad de devolverle a México el prestigio, la gallardía y el liderazgo que alguna vez, no hace mucho, tuvo y mostró. ¿La aprovechará o, lastimosamente y en su propio descrédito, la dejará ir? ferrermentor@hotmail.com Columnas anteriores
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