Opinión
Mireille Roccatti
La visita de Obama a México

El Sol de México
17 de abril de 2009

** «Si finis bonus est, totum bonum est»

La primera visita de Barack Obama a México como presidente de la todavía nación más poderosa del mundo, ha llenado el ambiente de toda clase de expectativas y también ha reiterado el escepticismo de muchos que "han visto correr suficiente agua bajo el puente" como para "no esperar nada" de la visita. Tienen mucha razón estos últimos, puesto que la mera estancia en nuestro país del ejecutivo estadunidense en el pasado, no ha solido traducirse en acciones tangibles positivas y benéficas para México y todo ha quedado en retórica discursiva y en ocasiones injerencista.

Es cierto que el carisma de Obama, ha generado en la sociedad mexicana, un interés inusitado, similar al generado por la visita en los años sesentas del presidente Kennedy que marcó un hito en las Relaciones Internacionales, al igual que la visita del presidente francés, Charles de Gaulle. Hoy las irracionales medidas de seguridad que bordearon la paranoia, cosecharon disgusto de buena parte de los habitantes de Polanco y de quienes por necesidades de trabajo acuden a esa zona de la ciudad.

Hemos afirmado en artículos precedentes y lo reitero ahora, que la compleja y difícil relación bilateral con los Estados Unidos, requiere de una reconfiguración de la agenda. Es cierto que el problema de la inseguridad y combate al narcotráfico ha ocupado un papel central en el Gobierno de Calderón y que la delincuencia nos ha desbordado, también es cierto que necesitamos establecer mecanismos de colaboración y coordinación de acciones para combatir en ambos lados de la frontera el tráfico ilegal de drogas, migrantes y armas, pero no hay que perder la perspectiva histórica. La relación con los Estados Unidos, tiene otras aristas, mismas que una vez superada la actual coyuntura, estarán tercamente presentes.

Para los intereses mexicanos, el tema de la regularización migratoria y el respeto de los Derechos Humanos de nuestros connacionales que han tenido que emigrar en busca de trabajo a los Estados Unidos, tiene singular importancia, tanto por lo relevante que resulta para nuestra economía el envío de remesas, como que por la crisis financieroeconómica, que asola a ambas naciones, está latente un escalamiento de las deportaciones que periódicamente "administra" nuestro vecino del norte, lo que podría agudizarse ahora que ha sido nombrado por el Presidente estadunidense, el "Zar de la Frontera con México". La militarización de la frontera resulta inaceptable al igual que el ignominioso muro que hoy todos parecen olvidar. México, no puede, no debe abandonar la dignidad que siempre caracterizó a su política diplomática.

Otro tema que debe priorizarse es el relativo al comercio, a quien más compramos y a quien más vendemos es a nuestro vecino, para bien o para mal firmamos el TLC y hoy debemos pugnar, primero por que se cumpla lo pactado sin demérito nuestro y luego por ampliarlo para incluir el libre tránsito de personas y la sustentabilidad. El tema del TLC, puede discutirse y debatirse. Sus términos no son dogmas de fe.

Los mexicanos esperamos que de la elocuencia de las palabras y las hipérboles discursivas, ambas naciones pasen a los hechos. En materia de delincuencia organizada, es urgente afinar las medidas conjuntas en materia de "lavado de dinero" para implementarlas en ambos sistemas financieros y en especial en sellar la frontera para el tráfico de armas, que llegan a nuestro territorio cada vez en mayor cantidad y de una sofisticación tal que ni nuestro Ejército dispone de ellas.

La disposición a la colaboración y a la coordinación con los Estados Unidos que la coyuntura en materia de seguridad y combate al narcotráfico demanda, no implica cesión de soberanía, ni demérito a nuestra autodeterminación. La historia nos unió geográficamente con los Estados Unidos, tenemos que vivir con ello, lo hemos hecho con dignidad y podemos seguir haciéndolo. El pueblo norteamericano es una gran Nación y los mexicanos debemos superar los resabios antiyanquis, que a nadie benefician.

* "Ici entre Nous"

El Senado de la República, además de legislar es también un espacio cultural. En él se presentó el día de ayer el libro "Comercio Internacional: Régimen Jurídico-Económico", del Dr. Juan Saldaña Pérez, mismo que fue comentado por el presidente del Senado, Gustavo Madero, y los también senadores, Alejandro González Alcocer, Eloy Cantú Segovia y Felipe González González, quienes ponderaron la utilidad práctica de la obra, adicional a su riqueza académica.

**«Si el fin es bueno, todo es bueno».

mroccatti@itesm.mx

*Profesora Investigadora de la EGAP del Tecnológico de Monterrey CEM.
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