Opinión
Horizonte económico
Salarios e inflación reclaman una revisión conceptual de fondo

El Sol de México
18 de marzo de 2009

Mientras que cientos de capitalinos regresaban del puente del 16 de marzo, que nadie sabe bien si se debe al natalicio de Benito Juárez, al inicio de la primavera o a la conmemoración de la expropiación petrolera, los trabajadores afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas lograron una negociación salarial que parece no haber causado sorpresa. Luz y Fuerza del Centro y el Sindicato (SME) acordaron un incremento salarial para los 44 mil trabajadores en activo y 22 mil jubilados de 4.9 por ciento directo al salario, 2.5 por ciento de ayuda a transporte y 1.5 por ciento a despensa, con lo que quedó desvanecida la posibilidad del inicio de huelga que estaba programada para las 12:00 horas de este lunes.

El líder sindical explicó que habrían logrado un incremento suficiente para reponer la inflación. Por otro lado, el Director de la empresa compartió con analistas pro mercado libre, la idea de que la inflación esperada es mayor al aumento otorgado.

Con los datos publicados tenemos que ambas partes pueden tener razón, efectivamente la inflación esperada por el Banco Central en documentos de política económica es del 5.5 por ciento para el 2009, con un margen de un punto arriba o abajo. Pero el incremento de precios aceptado para el mes de febrero fue de 0.22 por ciento y de 6.28 anualizada en el 2008. En tanto que el líder del SME puede decir que con el 5.85 por ciento real de incremento logrado, éste es mayor a la inflación esperada. El Director de la empresa puede presumir que el logro del sindicato es menor a la inflación real del 2009 que será al menos del 6.3 por ciento. Este resultado obedeció, en lo principal, a las menores tasas de crecimiento registradas en los precios del componente no subyacente como fue el caso de los bienes y servicios administrados y concertados, así como por los del grupo de las frutas y verduras. Estos últimos son los que afectan más los salarios más bajos.

El Índice Nacional de Precios Productor (INPP) de mercancías y servicios finales, excluyendo petróleo, registró una variación mensual de 0.60 por ciento en febrero de 2009. Con ello, la tasa de crecimiento anual para este indicador se ubicó en 7.36 por ciento, lo que implica una reducción de 0.11 puntos porcentuales con respecto al dato observado en enero.

Esta última diferencia se debió, en gran parte, a las bajas registradas en las cotizaciones de algunos materiales para la construcción, agua potable, electricidad y transporte aéreo de pasajeros.

Cuando los precios a los productores son mayores que los de los consumidores, nos indican que en el futuro la inflación será mayor y creciente. Porque al final las alzas en la producción se recuperan en los precios al menudeo.

Esto se hace más interesante si vemos el futuro del empleo. Para ello consulté el indicador de la inversión fija bruta. Éste dato nos da la información de cuanto se invierte en infraestructura, maquinaria y equipo. En diciembre pasado, la Inversión Fija Bruta (IFB) disminuyó 0.3 por ciento real con relación al mismo mes de 2007. Se espera que este comportamiento en el primer trimestre de 2009 sea aún menor. Por componentes, la inversión total en maquinaria y equipo se incrementó 8.8 por ciento anual durante el último mes de 2008 (la de origen importado se elevó 13.1 por ciento, mientras que la nacional disminuyó en 0.6 por ciento), en tanto que el gasto en construcción se redujo 7 por ciento. Cifras ajustadas por estacionalidad muestran que la IFB se redujo 3.21 por ciento en diciembre pasado respecto al mes inmediato anterior. Pero aún con éste deterioro del último mes. Durante 2008, la IFB creció 4.9 por ciento en términos reales con relación a 2007. Si no tenemos mayor inversión, el empleo no crecerá, entonces tendremos una baja en la demanda agregada, supuesto que llevaría a una baja en los precios.

¿Por qué cruzar la inversión, el empleo y el índice de precios? Es muy simple, al caer el crecimiento de la economía, por la baja en la inversión y su impacto negativo en el empleo, los precios debieran de caer porque se reduce la demanda. El problema es que vivimos en una economía muy abierta, entonces los precios del exterior se trasladan a las mercancías que consumimos, sobre todo si la mayor parte de ellas viene de una abasto exterior.

El líder sindical defiende más que un incremento de salarios, el número de trabajadores contratados por ello puede aceptar un incremento menor que la inflación.

Por otro lado la empresa tiene que mantener la disciplina de no dar aumentos mayores a la inflación, no sólo porque en momentos de crisis no podrá sacar excedentes extraordinarios, con un agravante es una empresa de un servicio en manos del sector público que es referente para otras negociaciones, si sube los salarios los otros sindicatos pelearán incremento mayores o al menos iguales. Pero la lógica será la misma, defenderán las plazas contratadas, no tanto los mejores ingresos.

Luz y Fuerza no es una empresa modelo para determinar estos indicadores. Tiene pérdidas notables, tan sólo el robo de luz por los famosos "diablitos" hace perder a la empresa dos veces lo que invierte cada año, 18 mil millones de pesos. Debiéramos buscar tener empresas más eficientes que permitirían tener mejores condiciones de producción, un mercado interno más fuerte. La eficiencia y la honestidad parece que son incompatibles con una empresa pública. En estas negociaciones tanto el sindicato como el gobierno debieran tener objetivos sociales y nacionales de mayor altura, no simplemente sostener una situación que reproducirá las ineficacias en la empresa y en la economía.

jparroyo@unam.mx
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