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Opinión
![]() Mireille Roccatti
Los avatares de una relación bilateral
El Sol de México
13 de marzo de 2009
Habet suum venenum blanda oratio**
En los últimos días hemos presenciado un "escalamiento de los dimes y diretes" entre México y los Estados Unidos. Lo que nos recuerda la sentencia atribuida a Porfirio Díaz, de "pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos". La respuesta del Gobierno Mexicano ha sido puntual y no exenta de razón, a pesar de que algunas afirmaciones de los personeros del Gobierno de nuestro vecino son incuestionables. Sin puntillismos, diríamos que en lo que va del año, hemos salido a debatir lo relativo a la calificación de "Estado fallido" que carece de sustento en términos de los propios indicadores construidos metodológicamente para endilgar tal calificativo. En verdad, resulta hasta divertido que personeros norteamericanos de tercera formulen descalificaciones descabelladas o expresen diagnósticos inverosímiles, frente a los cuales salimos envueltos en la bandera nacional a refutarlos, desgarrándonos las vestiduras. En principio, estamos de acuerdo en el fondo argumentativo para refutar muchas de las calificaciones norteamericanas, formuladas de manera "facilona" por los mexicanologos que pululan en el Gobierno norteamericano. Nos parece que las respuestas que han corrido a cargo del Secretario de Gobernación o de la Secretaria Relaciones Exteriores e incluso la equivoca y visceral del propio Titular del Ejecutivo Federal, resultan desmedidas en términos de su cargo y ubicación en el organigrama del poder. En muchas ocasiones, ante el airado reclamo mexicano, ha salido otro segundón a afirmar que el Gobierno de los Estados Unidos no comparte el criterio expresado, que esa fue una opinión particular del funcionario, y resulta doblemente risible que posteriormente presumamos esta reacción. La respuesta a las presiones encubiertas que hoy sufrimos deben corresponder en todo caso a los homólogos del organigrama o en su caso, de ameritarse, a una Nota Diplomática. El Presidente de la República no debería desgastarse. Resulta incontrovertible que la mayor demanda de drogas a nivel mundial corresponde a la población adicta de los Estados Unidos, y que su gobierno no ha aplicado con rigor su normatividad jurídica para impedir el trafico de armas a nuestro país, así como, que en su circuito financiero se blanquea (lava) el mayor volumen de dinero sucio procedente del narcotráfico, tráfico de armas y de personas. La respuesta de nuestro gobierno debe ser madura, responsable, mesurada e inteligente y no regresar al pasado, reviviendo la retórica nacionalista del viejo sistema político mexicano, buscando agradar a las galerías. La relación bilateral con los Estados Unidos, es necesario entenderla en la realidad histórica. Las afirmaciones del presidente Barack Obama, transitan por el sendero del entendimiento y deben justipreciarse. Lo más loable es el posicionamiento de dignidad asumida por nuestro gobierno. Habrá que cuidar las formas y a nuestro Presidente. Lo que esta en juego es permitir la actuación en nuestro territorio del Ejército de los Estados Unidos y una mayor participación de las diversas policías norteamericanas, mismas que lo vienen haciendo de manera irregular e ilegal. Quienes defienden un patrón de actuación en nuestro País similar al utilizado en Colombia, para combatir el narcotráfico, evidencian su ignorancia. México, no es Colombia. La dinámica del crecimiento de los carteles de la droga es sustancialmente distinta, no tenemos un movimiento guerrillero que controle gran parte de nuestro territorio. En fin, Colombia no tiene tres mil kilómetros de frontera con los Estados Unidos. La solución colombiana es inadmisible. En México, no habrá trato ni arreglo con los narcotraficantes. La sociedad no lo admitiría y el gobierno del presidente Calderón, hace unos meses, reaccionó ante una afirmación del vocero del régimen foxista, y fue muy claro: no existe ninguna posibilidad de negociar con el narcotráfico. Por otra parte, no hay que perder de vista que el tema que hoy nos ocupa en esta columna, es solo uno de los que saturan la agenda bilateral. El mayor socio comercial de México son los Estados Unidos, es nuestro mayor acreedor, en su territorio viven y sobreviven 18 millones de mexicanos, la gran mayoría indocumentados. Nuestras economías son interdependientes. La relación bilateral es una cuestión de Seguridad Nacional. w Ici entre nous. No se hagan bolas: Más allá de la discusión sobre la aplicación del Derecho Internacional, en el caso de Florence Cassez, sólo hay que honrar los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y leer con cuidado el artículo 18 de nuestra Constitución. mroccatti@itesm.mx *Profesora investigadora en la EGAP del Tecnológico de Monterrey CEM **Las palabras halagüeñas ocultan veneno. Publilio Syro. Columnas anteriores
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