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Opinión
![]() Horizonte económico
Alternativas a los topes a tasas de interés
El Sol de México
12 de marzo de 2009
Las altas tasas de interés y el bajo costo de captación le han permitido a la banca que opera en el país mantener un elevado margen de intermediación. El sector que ha se ha venido mostrando menos sensible a las altas tasas de interés es el de consumo mediante tarjetas de crédito, lo cual ha llevado a las instituciones crediticias a concentrar su cartera en este tipo de operaciones.
El alto nivel en que se encuentran las tasas de interés se ha justificado, por parte de los directivos bancarios y por una buena parte de las autoridades financieras del país, aduciendo el elevado riesgo que conllevan las operaciones de consumo mediante líneas de crédito revolventes que no cuentan con una garantía colateral. A su vez, consideran que las tasas y los márgenes son sensiblemente mayores en el país que los que existen en el extranjero, debido a que en México todavía predomina una alta cultura de no pago, así como al lento y complejo proceso jurídico para hacer exigibles los contratos. Ante esta situación y las secuelas de la crisis en el empleo, los ingresos y en el gasto familiar, se ha venido incrementado la morosidad de los créditos concedidos mediante tarjetas de crédito. Los deudores ven imposible pagar con las altas tasas de interés que les cargan los bancos, ven crecer las molestias de las acciones de cobranza y aumenta su temor por los posibles procesos judiciales. De tal manera, ha retomado fuerza la idea de inducir una baja en los márgenes de intermediación de la banca. Antes de que este problema social resultara políticamente rentable en tiempos electorales, se había venido buscando controlarlo mediante la generación de una mayor competencia bancaria, autorizando nuevos bancos. Sin embargo, la concentración de mercado que existe en tres instituciones, permite una dominancia que ha permitido que las tasas de interés se mantengan elevadas. La alternativa que actualmente se maneja es poner un tope a las tasas de interés y a las comisiones que cargan los bancos a sus usuarios. El control sobre los precios nunca ha sido una solución adecuada para resolver fallas en el funcionamiento de los mercados, ya que siempre existe la posibilidad de evitarlo. La alternativa que debe buscarse, entonces, en encontrar medidas regulatorias adecuadas a la lógica de funcionamiento del mercado, para hacer que las instituciones financieras reaccionen ante incentivos y desincentivos, más que ante limitaciones en el precio. El incentivo de obtener una alta rentabilidad ha llevado a concentrar la cartera en operaciones de consumo mediante tarjeta de crédito, a pesar de que sean más riesgosas. El riego se trata de controlar, según las reglas vigentes, a través de la calificación de la cartera, que conlleva a la creación de reservas, las cuales elevan la capitalización de las instituciones, siendo, por tanto, un incentivo para gerencia bancaria. Sin embargo, el riego general y sistémico, no se encuentra cubierto, por lo que sí las operaciones que conllevan una elevada tasa de interés implican un mayor riesgo, la medida adecuada para reordenar el mercado, sería que el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) cobre una mayor cuota según el nivel de la tasa de interés, con lo cual los bancos pierden la ventaja de que sus reservas aumentan su nivel de capitalización y tienen un desincentivo a la ambición de obtener una elevada rentabilidad. Una medida de esta naturaleza contribuye, adicionalmente a evitar que se desaten crisis como la actual que enfrenta el sistema financiero norteamericano y como la vivida en México a partir de diciembre de 1994. miggoib@unam.mx Columnas anteriores
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