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Opinión
![]() Horizonte económico
Urge pensar en soluciones desde una perspectiva nacional
El Sol de México
11 de marzo de 2009
Las medidas anunciadas por el Banco de México el jueves pasado para intentar reducir el impacto de la especulación en la depreciación acelerada del peso son un aviso para que los que quieran sacar más dólares lo puedan hacer con tranquilidad; podrán sacar lo que quieran. El Banco de México ofrecerá 100 millones diarios, pero además cuando sea necesario porque la demanda sea mayor, se ofrecerán más recursos hasta 300 millones diarios adicionales. Aun así se garantiza también que, si estas disposiciones no son suficientes y aún hay mayor demanda, "se mantiene la posibilidad de ventas extraordinarias en venta directa de divisas sin límite". La idea es asegurar que cualquiera que quiera cambiar, la cantidad que sea, el Banco Central abrirá las reservas sin límite.
La idea básicamente es la misma que se tenía la semana pasada, lo que cambia ahora por acuerdo de la comisión de cambios son las magnitudes de disponibilidad. Antes se limitaba a los recursos disponibles en las operaciones cotidianas, pero con la seguridad de las disposiciones extraordinarias por "subasta" generalmente ofrecidas los viernes. Las condiciones que cambiaron con la crisis fueron una mayor exigencia de divisas, sobre todo del mismo sector financiero y bancario; las necesidades de divisas de las matrices de los corporativos, industriales y financieros. Los que han sacado desde octubre a la fecha más de 22 mil millones de dólares han sido principalmente los bancos y después los inversionistas que se han estado retirando de la bolsa de valores. Ellos tienen la posibilidad de concentración de efectivo, también hacia los viernes, para de inmediato cambiar a dólares antes de dejar que sus reservas de capital sean soportadas en un dudoso peso mexicano cuya fortaleza se ha menguado lo suficiente como para no confiar su equivalente en mercancías en el exterior. En una conferencia magistral presentada en lunes pasado en la Universidad Veracruzana por el doctor Gerardo Esquivel, Premio de Economía Ramón Beteta 2008, el tema del tipo de cambio fue preocupación de varios de los asistentes. En la presentación, con sólido fundamento académico y con suficiente información empírica, el expositor vinculó los tres elementos que han sido la razón de la gran transformación de la economía nacional: en primer lugar, la política de comercio y de orientación de la producción con el Tratado de Libre Comercio con Norteamérica. La segunda, una política monetaria sustentada en la teoría de la neutralidad del dinero y de la autonomía de la banca central. Y por último, la estricta restricción al déficit fiscal como instrumento para garantizar la estabilidad monetaria. A partir de la aplicación de estos tres fundamentos se puede entender por qué la economía de nuestro país está hoy en tiempos de crisis, sujeta a las determinaciones del gobierno de otro país. Veamos si podemos explicarlo. El TLCAN ha impactado en el crecimiento de nuestras exportaciones hacia Estados Unidos, nadie ha dudado de los efectos de esa apertura con el gran crecimiento del sector exportador, pero destaca que el comercio se dirigió a un solo país, con recursos de inversión de ese mismo país. El problema es que este sector requirió de inversión extranjera por la incapacidad de los capitalistas nacionales de hacer frente a esta oportunidad. Lo mejor que hicieron algunos empresarios mexicanos fue asociarse con capitales foráneos y ofrecer su nombre y con lo poco que tenían se hicieron socios de las corporaciones. Las divisas necesarias para esta expansión serían de inversión extranjera, la demanda sería la del mercado norteamericano, el valor agregado se logró gracias a la estabilidad e incluso reducción de salarios reales. Los inversionistas del extranjero, para traer sus recursos a México requieren de tres cosas: estabilidad de precios, un tipo de cambio predecible y libertad absoluta de convertibilidad. Esa fue la condición de la expansión, pero la crisis trajo desde el exterior la inestabilidad. La caída de la demanda en el mercado del norte acotó nuestra expansión comercial y los inversionistas huyeron. La crisis se transmitió a los bancos y éstos quisieron salvar sus inversiones que tenían en pesos, tuvo que operar la garantía prometida, libre cambio para prever la inestabilidad. La libertad de cambios no es negativa, es peor el control de cambios, lo malo es la imposibilidad de sostener el valor del dinero con actividad productiva y agregación de valor lograda por inversiones y por trabajadores bien remunerados en territorio mexicano. La debilidad del crecimiento estuvo en que lo único que aportamos en el proceso fueron, y aún son, salarios con amplio deterioro de su poder adquisitivo. Con un ingrediente adicional, un instrumento que permitió y aún permite la transferencia de valor generado en México, que es el sistema bancario y financiero, que tiene una estructura institucional que protege la extracción de riqueza y su traslado al exterior por un sistema de bancos con muchas facilidades para extraerla de nuestra economía. jparroyo@unam.mx Columnas anteriores
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