México
Por enfermedades de la pobreza mueren 3% de niños
Los niños de la calle son más propensos a contraer enfermedades intestinales y respiratorias; estas infecciones cobraron la vida de 30 mil 700 menores de cinco años en 2005. Foto / OEM

Organización Editorial Mexicana
17 de diciembre de 2006

Especial de Nidia Marín

(Primera de dos partes)

Ciudad de México.- Las enfermedades "de la pobreza", infecciones respiratorias y la diarrea aguda, siguen siendo en el país la principal causa de muerte en los niños menores de cinco años, señala la Red por los Derechos de la Infancia en México, que encabeza Gerardo Sauri. Así, por esa y otras razones, de acuerdo a la UNICEF, por cada mil niños que nacen vivos, 28 mueren antes de cumplir cinco años, de tal manera que la República Mexicana ocupa el lugar 98 de 192 naciones.

Valen por lo tanto los versos de Violeta Parra dedicados a los niños difuntos: "Ya se va para los cielos / ese querido angelito/ a rogar por sus abuelos/ por sus padres y hermanitos./ Cuando se muere la carne/ el alma busca su sitio/ adentro de una amapola/ o dentro de un pajarito".

Y también valen las realistas palabras del doctor Jesús Kumate, el día en que recibió la medalla Belisario Domínguez (este año), al pronunciar un viejo dicho popular de México: "Lo difícil no es llegar a viejo, sino llegar a niño o sobrevivir hasta los primeros cinco años".

De acuerdo con a este exfuncionario: "...el máximo riesgo para morir es el día del nacimiento, y eso se extiende a la primera semana, al primer mes y a los primeros cinco años de la vida".

Fue ilustrativo: "El año pasado en México registramos 30 mil 750 defunciones de menores de un año, en Japón, dos mil 800; al ajustar el número de nacimientos por ambos países, resulta que si hubiéramos brindado a nuestros niños las atenciones y cuidados que recibieron los lactantes japoneses, las defunciones de nuestro país en lugar de 30 mil, hubieran sido 6 mil, o sea, 25 mil más innecesarias".

Una buena parte de los decesos de niños menores de cinco años se debe a que prevalecen las señaladas enfermedades de la pobreza: infecciones intestinales y de las vías respiratorias, así como parasitosis. Entre mil 500 y dos mil mueren a causa del rotavirus (los científicos conocen hasta 24 tipos de este virus, pero cinco son los que causan más estragos en el intestino de bebés de entre 6 y 24 meses de edad).

Como si no fuera suficiente, de cada 10 mil nacidos vivos 4.59 mueren por asfixia del recién nacido; dos mil 850 niños menores de un año de edad, aproximadamente, por neumonías. La mayor mortalidad sucede en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Puebla y Chihuahua.

"EN SU CUNITA DE TIERRA..."

"En su cunita de tierra/ lo arrullará una campana/ mientras la lluvia le limpia/ su carita en la mañana./

Cuando se muere la carne/ el alma busca su diana/ en el misterio del mundo/ que le ha abierto su ventana", reza la canción de la chilena Parra.

Cifras dadas a conocer por el Hospital Infantil de México indican que sólo en 2006 se presentaron dos mil 590 casos de SIDA en niños, de los cuales 82 por ciento fueron como consecuencia del contagio perinatal.

Asimismo, más de mil 300 niños mueren al año en la República por problemas congénitos del corazón; unos 40 mil niños y niñas fallecen como resultado de algún defecto de nacimiento, y casi 120 mil sobreviven con algún tipo de discapacidad, de acuerdo al planteamiento del director médico del Grupo de Estudios del Nacimiento, Carlos Vargas García.

La situación existente es que, anualmente, de los aproximadamente dos millones 100 mil niños que nacen en el país, 25 por ciento, es decir, casi 600 mil, presenta algún tipo de defecto de nacimiento: alumbramiento prematuro, bajo peso, falta de oxígeno al nacer o hipoxia, y malformaciones congénitas.

Los fallecimientos de los niños menores de cinco años ocurren en toda la República. El promedio es de 35 niños por cada mil nacidos, pero en las zonas indígenas la cifra se dispara. Por ejemplo, en la Tarahumara fallecen 95 por cada mil. En Guerrero, principalmente en la Montaña, por cada 100 mil nacidos vivos mueren 283. La tasa de mortalidad registrada por enfermedades diarreicas en menores de cinco años sigue siendo cinco veces más alta en Chiapas que en Nuevo León.

En términos generales, la mortalidad infantil indígena es 58 por ciento mayor a la media nacional. El 66.5 por ciento de los niños indígenas entre 0 y 4 años de edad viven en municipios con tasa de mortalidad infantil muy alta.

Las regiones donde el problema es agudo son: La Montaña, Guerrero; el centro de Yucatán; Chiapas; las Huastecas hidalguense y veracruzana; las sierras de Oaxaca y Puebla y El Mezquital, en Hidalgo.

Desde 2003, el Fideicomiso para la Salud de los Niños Indios de México señaló en un estudio que "La mortalidad infantil en comunidades indígenas de Chiapas ha llegado a cifras tan preocupantes, como: 109 por mil nacidos vivos y se estima que 50 mil muertes al año en México, tienen que ver con la relación sinérgica que se establece entre la desnutrición y las enfermedades infecciosas. Estas muertes silenciosas también constituyen un crimen. Se estima que las niñas y los niños menores de 5 años y las mujeres en ejercicio reproductivo suman el 35 por ciento de la población; si se incluyen al grupo de 5 a 14 años, esta población alcanza el 70 por ciento. Además, el 83.6 por ciento de la mortalidad infantil en regiones indígenas tienen como causa las infecciones intestinales".

Pero, además, daban el remedio y el trapito: "Estas muertes podrían evitarse con una aportación constante de $18 dólares al mes por niña o niño, lo que equivale a $216 dólares anuales por niña o niño o $10,800,000 dólares al año. ¿No podremos conseguir 11 millones de dólares y poner en marcha los sistemas y estrategias para salvar a 50 mil niños?"

"...A SALUDAR A LA LUNA..."

"Las mariposas alegres/ de ver el bello angelito/ alrededor de su cuna/ le caminan despacito./ Cuando se muere la carne/ el alma va derechito/ a saludar a la luna/ y de paso al lucerito", cantaba doña Violeta.

Para el doctor Kumate las causas de tan elevada cifra de fallecimientos son: "De los dos y medio millones de recién nacidos en México cada año, por lo menos 150 mil nacen sin ayuda de médicos, enfermeras o parteras que tengan capacidad para conducir el trabajo de parto, para reconocer oportunamente las complicaciones que ameriten su traslado a hospitales con recursos, para realizar una operación cesárea o la realización neonatal".

Y el día que recibió su medalla, proporcionó los escalofriantes resultados: "El año pasado murieron más de 6 mil recién nacidos el primer día de la vida por asfixia, 60 por ciento en la Secretaría, 20 en el Seguro y 10 por ciento en el resto. De los 6 mil niños que murieron, 20 por ciento no eran salvables, por malformaciones congénitas muy graves o bajo de peso al nacer, sin embargo, en el resto sí pudieron haberse diagnosticado durante el embarazo para anticipar y preparar personal e infraestructura en la atención del parto".

En esa fecha buscó hacer conciencia: "Se nos dice que la dispersión de la población, en poblados muy pequeños con menos de 500 habitantes, torna imposible el acceso expedito a instalaciones hospitalarias de segundo o tercer nivel. Sin embargo, desde hace 26 años, el sistema IMSS-Oportunidades ha ofrecido este servicio a más de 10 millones de personas en los 17 estados, donde vive 35 por ciento de la población rural. Y este año el Consejo Técnico del Seguro aprobó que se dará atención a todos los derechohabientes de IMSS-Oportunidades hasta el tercer nivel; de esta manera, se puede atender el problema integralmente".

También puso el dedo en la llaga: "Otro sistema es el de parteras empíricas, algunas bilingües, con larga tradición, sin embargo, ambos sistemas no han crecido al mantener primero el mismo presupuesto y el segundo no hay ninguna coordinación o acuerdo nacional, fuera de 10 mil coordinadoras con IMSS-Oportunidades".

Y aclaró: "Ante la realidad de más de cinco mil muertes que pudieran haberse evitado el primer día de la vida, la inversión necesaria para atenuar la condición actual, implica reforzar ambos sistemas con plazas e infraestructura que den servicio de consulta prenatal en todas las comunidades necesitadas, que determinen cuáles partos se pueden atender a domicilio y cuáles deben ser canalizados a hospitales".

Y remató ante los senadores: "Para salvar anualmente a más de cinco mil recién nacidos de morir asfixiados, se necesita un presupuesto que es menor al que se ha autorizado aquí, para el rescate cañero y el rescate de las carreteras, y sería una migaja comparado con el rescate autorizado para los bancos en 1995".

"...A DONDE FUE SU DULZURA..."

"Adónde se fue su gracia/ y a dónde fue su dulzura/ porque se cae su cuerpo/ como la fruta madura./ Cuando se muere la carne/ el alma busca en la altura/ la explicación de su vida/ cortada con tal premura,/ la explicación de su muerte/ prisionera en una tumba./ Cuando se muere la carne/ el alma se queda oscura", finalizaba la Violeta del año 1964.

En México se calcula que al año fallecen alrededor de mil 200 mujeres por embarazo y parto. La mortalidad materno-infantil es seria. La tasa de mortalidad materna por cada 10 mil niños nacidos vivos, es de 65.7, mientras que en estados como Chiapas y Oaxaca es de 113.2 y 122 respectivamente, debido a que en las zonas indígenas, es cinco veces más alta.

Además, cifras oficiales indican que, aproximadamente, cinco mujeres mueren diariamente debido a complicaciones en el parto y en el posparto, de las cuales 65 por ciento no cuentan con seguridad social y más de 63 por ciento habitan el sur y el sureste del país. La mayor parte de embarazadas que fallecen tiene entre 35 y 39 años.

Los estudiosos del tema indican que el riesgo de morir por causas relacionadas con la maternidad en zonas indígenas llega a ser cinco veces mayor que en el resto del país.

Lo grave es que en México se destinan menos de 20 pesos per cápita, al año, para la atención materno infantil de la población abierta (no asegurada). El gasto en salud en 2005 fue de 2.7 por ciento del PIB total.

(Continuará)