Comunidad y cultura
Dinamarca acapara la atención de los malagueños
Las propuestas artísticas utilizan todos los lenguajes y recursos técnicos a su alcance. Foto: Cortesía
Organización Editorial Mexicana
21 de enero de 2009

María Esther Beltrán Martínez / El Sol de México

Málaga, España.- El XXVI Festival de Teatro de Málaga se engalana con la presencia de la compañía Hotel Pro Forma, que trabaja sobre la experimentación estética y la fluctuación del tiempo y el espacio. Sus propuestas transgreden la mirada unilateral y utilizan de manera exquisita todos los lenguajes y recursos técnicos a su alcance. "Operation: Orfeo" cautivó el fin de semana a sus espectadores por su producción musical, visual, teatral y arquitectónica.

Esta compañía está subvencionada por el Consejo danés de las Artes, el Comité para las Artes Escénicas y comisionado y coproducido por el Festival Semana Århus 1993.

La puesta en escena, que desde 1993 ha dado la vuelta al mundo, es coproducida por la Ópera Nacional Letona, Latvian Radio Choir, Bikubenfonden, el Consejo danés de las Artes, el Comité para las Artes Escénicas y Hotel Pro Forma.

La historia de Orfeo y Eurídice sorprende al público por su trabajo musical y el uso de principios básicos de las artes visuales para crear imágenes metafísicas y sonidos de belleza increíble.

Uno de los elementos principales es la música de John Cage, considerado en explorar las posibilidades de los medios audiovisuales y en rechazar toda forma de jerarquía entre la visión y la producción de sonidos. El músico combina composiciones de Bo Holten y citas de Glück para reinventar el concepto "ópera". El libreto es un flujo sensual de palabras concebidas como un canto sinfónico a capella.

La obra se refuerza con la composición coral, enmarcada en la plasticidad de un espacio abstracto, donde se ve el descenso a los infiernos de Orfeo para rescatar a su amada Eurídice de las sombras. El mito es relatado en una secuencia de dramaturgia en tres partes: en la primera, la oscuridad es la llegada de Orfeo a la tierra de los muertos; la luz variable de la segunda es el ascenso a la tierra de la vida; en la tercera, tras la pérdida de Eurídice, llega la luz como la memoria desvelada.

Trece cantantes y una bailarina actúan sobre una escalera interminable, completando los fragmentos de un trabajo tan asombroso como inolvidable. El público es cautivado, la música y los efectos visuales resaltan.

Después de apreciar esta presentación es un placer visitar el centro de Málaga, ciudad fundada por los fenicios, quienes construyeron un poblado cerca del cerro donde hoy se encuentra la Alcazaba y sorprende ver los vestigios de un teatro romano. Lo que demuestra que en la época de este imperio Málaga gozó del privilegio de ciudad confederada de Roma.

Otra de sus construcciones es la Catedral. Narran que los reyes católicos ordenaron construir el edificio de estilo gótico, el cual posee jardines propios y un magnífico patio. El interior de la catedral tiene influencias renacentistas y barrocas. Destaca fundamentalmente la sillería del coro (siglo XVII) en la nave central y, sobre todo, la obra escultórica de Pedro de Mena. Las capillas son también de gran interés, como la de la Encarnación, que da nombre a la catedral. Se le conoce popularmente como La Manquita.

La catedral de la Encarnación es uno de los monumentos más importantes de la ciudad. La torre sur y fachada principal están inacabadas. Se ubica en el centro histórico de la ciudad. La construcción se asienta donde existió una mezquita-Aljama.

Salir de la magnífica construcción y seguir caminando es un placer, el tiempo transcurre tan lento cuando se camina en el centro de Málaga por sus estrechas calles que se enlazan una tras otra y nos llevan a descubrir arquitecturas barrocas, romanas, góticas y modernas. Una y otra tiene su lugar, ninguna se impone y, en cambio, dan forma a un escenario vivo, el cual transmite a sus visitantes tranquilidad; uno no teme caminar por sus solitarias calles que llevan a sitios para todo gusto. Desde las tiendas más exclusivas como a restaurantes para los paladares más exigentes.

Las noches en Málaga son encantadoras, uno se siente enamorado de la misma vida. Se descubre y sorprende sus cielos estrellados, el ruido del mar y el olor a café recién hecho que, por cierto, para pedirlo es todo un "are", ya que se pide solo, largo, semilargo, semicorto, sombra, entre otros gustos.