México
Deja Bush saldo desastroso
Manifestante. Las pancartas contra George W. Bush no dejan de aparecer, a unas horas de que deje el cargo. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
19 de enero de 2009

Nidia Marín / El Sol de México

Ciudad de México.- Calificado como "Mister Danger" (Señor Peligro) o "Mister Dead Loss" (Señor Auténtico Inútil) y también como "Mister Unmitigated Greed" (Señor Codicia Ilimitada) por sus críticos, a punto de cumplir los 63 años, con la popularidad más baja (29 por ciento) de todos los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush se va a su casa.

"Peor" que los que portaban este cetro, como Woodrow Wilson, Gerald Ford, Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon (que cerró su administración con 34 por ciento de aceptación), mandatarios que para su país y para el mundo fueron nefastos, según varios historiadores. "Peor" que Polk, McKinley, Wilson (el presidente más intervencionista en la historia) y Truman, funestos para Latinoamérica, el 43 mandatario estadunidense, en sus ocho años de gobierno, deja un balance desastroso, un escenario dantesco, muchos saldos negativos y monumentales números rojos:

En materia militar, invadió Irak porque había armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, pero sí mucho petróleo. Después fracasó en la guerra desatada contra esa nación (que costará a los estadunidenses más de 2 billones de dólares). Falló en atrapar o matar a Osama Bin Laden, y en su lucha contra el terrorismo islámico también desencadenó otra errada guerra, la de Afganistán.

Al respecto preguntamos a David Mendoza Santillán, internacionalista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien señala:

"El gobierno de George W. Bush fue belicista para lograr en el Medio Oriente una posición geopolítica, geoenergética y geomilitar. Estados Unidos logró posicionarse estratégicamente donde nunca antes había llegado, lo que ha venido creando tensiones entre Rusia, India y China contra Estados Unidos".

Añade: "Es curioso que un presidente de una nación tenga que ver con todo el orbe y que se asuma como un presidente mundial, porque cada una de las decisiones que toma afectan a todo el sistema internacional: económico, de seguridad, de finanzas, de medio ambiente, energéticas o ligado a los beneficios de la población, etcétera".

* HABILIDAD PARA DEVASTAR

En materia económica y financiera interna, dicen los estudiosos del vecino país, Estados Unidos acabó con el superávit federal que dejó William Clinton por 236 mil millones de dólares y aumentó el déficit federal a niveles considerados "impresionantes", hasta legar al siguiente gobierno de su país una deuda pública de 3.5 billones, un déficit por cuenta corriente de alrededor de 8 por ciento del PIB, es decir, más de 800 mil millones de dólares, y como remate, una nación a punto de la depresión, en recesión pues.

Hereda a su sucesor un desempleo galopante, que hasta el mes de diciembre era de 7.2 por ciento, como consecuencia de los despidos en la gran industria.

También se le recordará por su naufragio con el huracán Katrina, debido a su desastrosa y lenta acción; por la expansión de sus poderes presidenciales más allá de los límites constitucionales; por el resurgimiento del sentimiento antiestadunidense de "gringos go home" en el mundo; por tener parte de la responsabilidad en la tácita caída del neoliberalismo; por el posible reemplazo del "Consenso de Washington", y por oponerse a los científicos de la Food and Drug Administration en la venta libre de anticonceptivos de emergencia.

Otros negros recuerdos que habrá, según periodistas estadunidenses, es haber malgastado el denominado "rally around the flag" o bono de apoyo del pueblo después del 11 de septiembre, y haber sobrepasado ser el "lame duch" o un presidente irrelevante, para convertirse simplemente en "the worst", es decir, "el peor".

George W. Bush se va, además, cargando sobre sus hombros miles de muertes de estadunidenses en las guerras (4 mil militares, de acuerdo con la agencia francesa, y más 30 mil heridos), de iraquíes (más de 80 mil civiles según cifras conservadoras, y más de 8 mil integrantes de las fuerzas de seguridad) y de indocumentados de diversas partes de Latinoamérica.

Otra pregunta para el académico Mendoza Santillán es sobre este asunto. Comenta que, efectivamente, con la política de Bush retornó con fuerza el sentimiento antinorteamericano y la calificación "de ser un gobierno represor, que tendiendo a sus intereses veja el derecho internacional y cualquier tipo de convención como la de Ginebra".

* NO CANTÓ MAL LAS RANCHERAS

A México no le fue mejor con él, ya que Bush presionó a nuestro Gobierno para obligarlo a que lo apoyara en la guerra de Irak; naufragó en la aprobación de una reforma migratoria, de la famosa "enchilada completa", y sembró el terror entre las comunidades de inmigrantes con las cacerías o redadas similares a las de la Gestapo, de acuerdo con Jorge Bustamante, relator de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de Migrantes.

De 2001 a 2003 habían sido deportados 484 mil 150 indocumentados mexicanos; en 2007, aproximadamente 250 mil y en 2008 habían sido detenidos 661 mil 766. Ante las violaciones a los derechos humanos, a mediados de junio de 2004 el Gobierno de México presentó una nota diplomática ante Estados Unidos con motivo de de dichas redadas.

Para el maestro de la FCPyS, "la peor acción de Bush hacia México durante su gobierno fue la falta de un apoyo integral para la seguridad de nuestro país. La patrulla fronteriza estuvo deteniendo a miles de mexicanos, hizo redadas y aplicó políticas muy agresivas contra los inmigrantes ilegales, pero no tuvo la misma contundencia contra el consumo y venta de drogas en su país, lo que provocó que en la República Mexicana se quedaran esos estupefacientes que antes se iban hacia Estados Unidos y que ahora los consuman mexicanos. No hubo apoyo significativo para la lucha del narcotráfico en México y no sólo con relación a equipo".

Y es que también hubo muertos para México. Se calcula que en los últimos tiempos, anualmente regresan al país 8 mil cadáveres. En los ocho años del mandato de Bush se calcula que murieron alrededor de 60 mil mexicanos indocumentados, por accidentes laborales, viales, deshidratación, hipotermia y enfermedades, sea en el desierto, en las calles estadunidenses o en sus casas y trabajos. En síntesis, por mala atención para ellos.

"Con relación a México -explica el académico de la UNAM-, el gobierno de George W. Bush fue de claroscuros. Hubo presiones, por ejemplo, con respecto al apoyo en la guerra de Irak, debido también a que nuestro país no fue claro y eso provocó una censura muy grande. En primer lugar, el gobierno de Vicente Fox no quedó bien con el de Bush, pero también hubo censura para la diplomacia mexicana por la falta de una posición clara con relación a ese conflicto. Si la decisión hubiera sido categórica, podría haber ayudado muchísimo a establecer un antecedente ante el Gobierno de Estados Unidos y, además, el Gobierno mexicano no hubiera salido tan golpeado por esa indecisión. Eso llevó a que las relaciones se enfriaran".

Asimismo, expresa, "en 2001, cuando el ataque a las Torres Gemelas, el Gobierno mexicano no actuó de acuerdo con la política de buena vecindad y tardó mucho en dar una declaración específica en torno a lo que estaba sucediendo".

Y como George realizó visitas a México, además de las entrevistas con Fox, pudiera ser que esto le diera puntos al texano. A juicio de Mendoza Santillán "se fortaleció el renglón económico", pero menciona: "No hay que olvidar la política de migración. Bush prácticamente fue empujado por medio del Congreso a no lograr la 'enchilada completa', una reforma estructural del proceso migratorio, debido fundamentalmente a las circunstancias económicas que se vivían. Es por ello que, con esta crisis que estamos viviendo, Estados Unidos no quiso abrir más la legalización de estos cientos de miles de migrantes que viven en aquel país, porque ya consideraban el asunto de la crisis económica como algo real y que les iba a causar enormes problemas".

* NAUFRAGIO

El maestro David Mendoza Santillán dice que en las relaciones comerciales hubo un fortalecimiento de las inversiones en México, inclusive comenta los cientos de productos estadunidenses, como frutas, carne y pollo, que se venden en el país, "lo que desplazó a los productos nacionales". Es paradójico, agrega, "que mientras estamos exportando carne y otras materias primas, los norteamericanos nos lo regresan transformado, lo que pudiera crear una situación peligrosa para nosotros".

Recuerda que uno de los sectores en donde no pudo enviar inversiones de su país fue en la cuestión energética. "No pudo influir en la apertura de la industria, lo que hubiera permitido que empresas como Halliburton, donde Bush participa de manera indirecta, pudieran haber entrado a la explotación de yacimientos en aguas profundas. Hizo mucha presión y cabildeo, pero en México las condiciones no estaban dadas para lograrlo".

En cuanto al Tratado de Libre Comercio, comenta: "Bush trató de mantenerse firme en no hacer ningún tipo de modificación, pero debido a presiones locales o del Congreso, estuvo impedido para lograr equidad". Debido a ello, los transportes mexicanos no han ingresado a Estados Unidos, además que ha habido restricciones para las exportaciones del aguacate y de otros productos. "La negociación de Bush no fue la más importante y no supo llevarse correctamente el cabildeo", explica.

El renglón político fue otro asunto. "El gobierno de George W. Bush estuvo muy al pendiente de las elecciones de 2006, que de alguna manera determinaron la seguridad de Estados Unidos. Lo que menos querían del otro lado era un foco de insurrección o de desestabilización institucional. Estuvo al pendiente y fue uno de los primeros países en reconocer, ya calificada la elección, al presidente Felipe Calderón. No por nada fue Tony Garza quien hizo un adelanto a las elecciones en México, lo que provocó un jaloneo con el Senado de la República. Esta actitud fue una de sus conveniencias".

Respecto de Latinoamérica, en el mandato de Bush, Estados Unidos intervino militarmente en Haití para derrocar al presidente Jean-Bertrand Aristide. Asimismo, introdujo la seguridad hemisférica en América Latina.

"Con Latinoamérica -refiere el entrevistado- Bush mantuvo un perfil mediano, si no es que bajo. No tuvo una repercusión muy importante en beneficio, como él lo ha declarado en estas últimas fechas, en relación con lo que sucedía en la región. Tuvo una política oblicua en relación con gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Néstor Kirchner en Argentina y Evo Morales en Bolivia, todos estos lugares donde de pronto el socialismo, o cierta idea de socialismo regresó en América Latina".

Precisa: "Las presiones de Washington, y especialmente las de Bush, estuvieron dirigidas específicamente a ciertos esquemas con relación a estos nuevos liderazgos: Brasil, Argentina, Cuba, Venezuela y Bolivia. En contraste, hubo un gran apoyo constante a sus grandes compinches: Panamá y Colombia. Sin duda que a través del Plan Colombia y del Plan Mérida Bush trató de tener un control específico en materia de seguridad y militar en todo Latinoamérica".

El epílogo es que el malquerido republicano George W. Bush se va a su casa con saldos muy negativos. A Texas otra vez, donde, como su "amigo" Vicente Fox, construirá una biblioteca y un instituto en su rancho. Y llega el demócrata Barack Obama.