Opinión / Columna
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Ramón Ojeda Mestre
Danzas y transas con la basura
Organización Editorial Mexicana
28 de septiembre de 2009
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Hemos ido demasiado lejos. Hemos ido demasiado rápido. Hemos sido demasiado tontos. Los Gobiernos no educan para la no generación de basura porque detrás de cada kilo hay muchos negocios sucios. Los programas de basura cero, simplemente no existen. La separación de residuos en orgánicos e inorgánicos es un mero "desiderátum" demagógico y letra muerta de tortuguescas leyes y reglamentos.
Al inculto de Fox Quesada el Congreso ordenó promulgar en 180 días el Reglamento de la Ley de Residuos. Como había una enorme cadena de sinvergüenzadas, ese egresado de la Ibero que tardó 16 años en titularse con una tesis turbia, se dio el lujo de publicarlo en el Diario Oficial hasta el 30 de noviembre de 2006. ¡El último día de su mandato! Para que fuera a Calderón a quien cayera la tarea de instrumentarlo. Vengancillas ruines entre tribus panistas que dan asco, si no lo cree cheque qué día salió la Ley y años después vea el Diario en la fecha de marras.
No podemos sólo culpar a Fox Quesada sino a sus ineptos secretarios del Ambiente, como tampoco debemos responsabilizar a Calderón de que no haya expedido el Programa de residuos sino a Elvira Quesada que ha resultado el peor secretario de Medio Ambiente de nuestra historia, aunque hay que comprenderlo porque no se le da eso del Gobierno ambiental eficiente y prefiere las engañosas candilejas internacionales donde se pasa haciendo papelillos mediocres que dan pena.
El hecho es que ni Semarnat o Profepa, que dependen directamente de Quesada, igual que Conagua, aunque Luege lo ningunee, han podido avanzar en la no generación de basura o en las etapas de la composta, el reuso y reciclaje. Es directamente imputable el Gobierno federal de impedir que siga creciendo el consumismo basurogénico. Ni siquiera han sido capaces de afrontar el grave problema de los residuos peligrosos.
No tienen idea, carecen de un registro de dónde están los millones de toneladas de esa basura tóxica que diagnosticó Carabias y que comparada con quienes la sucedieron resultaría una verdadera maravilla. Todos los ríos y barrancas, desiertos y sitios apartados o baldíos, rurales o urbanos alojan clandestinamente en el país más de mil millones de toneladas de residuos peligrosos reactivos, explosivos, biológico infecciosos, corrosivos y deletéreos que supuestamente iban a depositar y controlar en los CIMARIS y todo ello porque hay detrás del incumplimiento de las normas asquerosos negocios fraudulentos y colusiones entre Gobiernos industriales corruptos y empresas extranjeras que hacen aquí lo que en sus países de origen no se atreverían porque la clausura sería fulminante y la sanción gigantesca.
Mientras los Gobiernos sigan pagando a las empresas de la recolección y de los basureros privados cifras escandalosas por cada tonelada y allí lleven sus tajadas los seudoservidores públicos, no van a querer que disminuya ni un kilito que para ellos se convierte en un quilate. Cada día hay más plástico que está hecho de derivados del petróleo, permite y auspicia el Gobierno la privatización del agua en botellitas de PET (en español Tereftalato de Polietileno) que luego se convierte en otro negocio bajuno, pues en realidad es petróleo subsidiado y recolectado por pepenadores muertos de hambre.
La basura no sólo daña el ambiente si se le coloca en el suelo, se manda a los ríos y al mar o se le incinera aberrantemente generando dioxinas y furanos cancerígenos, sino que además de afear el paisaje y resultar patogénica, va contra la economía familiar y del contribuyente en general. Eso de los llamados "rellenos sanitarios" es una farsa vil. Cada kilo de basura indica un ciudadano no educado, insensible ante el deterioro ambiental y una viscosa y repugnante colusión gubernamental. Piénsele.
rojedamestre@yahoo.com
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