Opinión
Pedro Brito
Paso del norte: un cuento de inmigrantes

El Sol de Mazatlán
19 de julio de 2007

El proceso de emigración de trabajadores mexicanos hacia los Estados Unidos en busca de empleo no es un fenómeno nuevo, por el contrario, este movimiento migratorio tiene profundas raíces históricas con más de un siglo de existencia, y no se ve para cuándo se termine.

En el contexto de un fenómeno social de tanta trayectoria, los escritores más representativos de la literatura mexicana no podían dejar de incorporar en sus obras las historias de algunos paisanos que tuvieron la necesidad apremiante de mantener a su familia y el coraje de irse, a pesar de todos los riesgos y obstáculos, al país del norte.

Ese es el caso del escritor mexicano Juan Rulfo que produjo, con su mágica pluma de narrador excepcional, historias que hablan de la migración de campesinos jaliscienses hacia los Estados Unidos, tal y como se puede leer en algunos de sus cuentos.

En esta ocasión cito el relato "Paso del Norte" como un ejemplo de la fuerza de atracción que ejerció, en el siglo pasado, Estados Unidos sobre los campesinos mexicanos. La salida de sus pueblos para llegar al país vecino era forzada por el hambre y empujada por el afán de superación. Este arriesgado camino hacia el norte, no podía pasar desapercibido para la inteligente mirada de Rulfo que se fijó en situaciones de esta naturaleza para escribir algunos de sus relatos.

Paso del Norte es el nombre que en el pasado se dio a lo que hoy se denomina Ciudad Juárez. Era un punto de tránsito obligado para los que iban a trabajar como braceros -legales o ilegales- a los Estados Unidos. El nombre de "El Paso" en el estado de Texas le quedó a la población estadounidense que se ubica del otro lado de la línea fronteriza después de cruzar el puente internacional ubicado en Ciudad Juárez.

En el año de 1953 la colección "Letras mexicanas" del Fondo de Cultura Económica tuvo a bien publicar la primera edición del libro de cuentos de Juan Rulfo titulado "El llano en llamas" en el que se incluyeron 17 relatos cortos que alcanzaron gran impacto en la crítica literaria internacional junto a la novela "Pedro Páramo" que salió a la luz en el año de 1955.

El cuento conocido como "Paso del norte" se ubica en un pueblo pobre del estado de Jalisco -como todos los poblados que alude Rulfo en su obra- donde los jóvenes rurales no encuentran condiciones para ganarse la vida por lo que se ven en la necesidad de abandonar su terruño e irse a buscar trabajo en las extrañas tierras de los Estados Unidos para aliviar, en parte, sus angustiantes penurias.

"Me voy lejos padre: por eso vengo a darle el aviso.

-¿Y pa onde te vas, si se puede saber?

-Me voy pal Norte.

-¿Y allá pos pa qué? ¿No tienes aquí tu negocio? ¿No estás metido en la merca de puercos?

-Estaba. Ora ya no. No deja. La semana pasada no conseguimos pa comer y en la antepasada comimos puros quelites. Hay hambre, padre; usté ni se las huele porque vive bien". (Juan Rulfo: "El llano en llamas". FCE. 1991: p. 131).

Con este diálogo, entre un padre y un hijo en un pueblo del estado de Jalisco, se da cuenta del fenómeno de la migración internacional, que se vive de forma cotidiana en millones de hogares mexicanos al convertirse, la emigración a los Estados Unidos, en uno de los problemas sociales más complejos y persistentes a lo largo del tiempo en todas las regiones de México.

La economía rural, como es el caso de la venta de puercos al que se alude en el diálogo anterior, no aparece como una verdadera estrategia de vida, las expectativas del joven no se pueden satisfacer en su tierra, sobre todo por la carencia de ingresos que impiden dar respuesta a las urgentes necesidades de alimentación de su familia.

Por eso le pide al padre que cuide a su esposa y sus hijos. Mientras el se va y se coloca en algún empleo en Estados Unidos para poder mandar dólares para pagarle los gastos. Pero el padre no quiere más responsabilidades y lo increpa:

-"Y ¿Qué diablos vas a hacer al Norte?

-Pos a ganar dinero. Ya ve usté, el Carmelo volvió rico, trajo hasta un gramófono y cobra la música a cinco centavos. (...) Así que usté ve; no hay más que ir y volver. Por eso me voy."

-¿Y dónde vas a guardar a tu mujer con los muchachos'

-Pos por eso vengo a darle el aviso, pa que usté se encargue de ellos."

-¿Y quién crees que soy yo, tu pilmama? Si te vas, pos ahí que Dios se las ajuarié con ellos..." (Ibid., p 132).

Después de tirar y aflojar el padre acepta el encargo y el hijo se va en busca del sueño americano. Sólo que debe pagar para que lo crucen de Ciudad Juárez hacia el otro lado. Los polleros aparecen desde lejanos tiempos.

-"¿No sabe dónde me darán trabajo?

-Sí vete a Ciudá Juárez. Yo te paso por doscientos pesos. Busca a fulano de tal y dile que yo te mando. Nomás no le digas a nadie.

-Está bien señor mañana se los traigo." (ibid., p. 135)

Luego viene el desenlace tras el retorno del migrante fracasado, cuenta a su padre cómo les dispararon los guardias al tratar de cruzar el Río Bravo. Sus compañeros murieron, él quedó herido. Regresó sin dinero. Su mujer se fue con otro y su padre le vendió la casa. Ahora tiene que trabajar en lo que sea para mantener a sus hijos. El sueño se convirtió en pesadilla.
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