Opinión / Columna
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Alfredo Ramírez Osuna
Monólogo y Espejo
Desde el Burladero: " ANTE LOS RIESGOS DE UNA BOMBA DE TIEMPO "
El Sol de Mazatlán
28 de noviembre de 2011
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Cuando el General Retirado Roberto Badillo Martínez comenta en su artículo titulado "Los príncipes mexicanos" (publicado en Voces del Periodista, No. 270) que en nuestro país se está viviendo "un inmenso dolor social y familiar" un sufrimiento brutal entre los mexicanos que ahora, sin esperanza y sin aliento nacional, puede llevarnos a la "desintegración social" (Sic) no está siendo fatalista.
No está exagerando, simplemente: está poniendo el dedo sobre una llaga real.
Y no es nada más por la situación de confrontación entre las estructuras del Estado contra la delincuencia, organizada o no; sino ante las consecuencias que trae consigo la administración de la decadencia.
Y una muestra de ello, de dicha administración, es por citar un primer ejemplo: el desmesurado incremento de eso que han dado en llamar los "ninis".
Un fenómeno que debe de preocuparnos sobremanera, ante los hechos de movilización social y rechazo a los status quo de los que hemos estado enterándonos en los últimos 18 meses, observando, analizando; en muchas partes del mundo: el Magred árabe, países europeos y ¡hasta en Estados Unidos e Israel!.
Cada uno y cada cual con sus debidas proporciones guardadas y respetables, pero no por ello indignas de análisis y seguimiento.
En el caso de nuestro país, no deja de impactar que organismos de talante internacional como la Organización para el Crecimiento y el Desarrollo Económico OCDE- en su informe denominado Panorama Mundial de la educación 2011; señale que México ocupa el nada honroso tercer lugar, después de Turquía e Israel, con el mayor número de jóvenes entre los 15 y 29 años que "no estudian ni trabajan" al sumar la espeluznante cantidad de 7 millones 226 mil 680 mexicanos. "no están en la educación, no trabajan y no están en la fuerza laboral", dijo desde París, Francia, Pedro Lenín García de León, estadista de la División de Indicadores de la Educación de la OCDE.
¿Qué la vamos a hacer Pedrito?. No estás descubriendo el hilo negro: ¡Ya no los advirtió Juan Ramón de la Fuente, en los años en que fue rector de la UNAM!, ¡Nos lo volvió a recordar el reelecto rector Pepe Narro! y ¡Hasta el INEGI!
¿Pudiera alguien creer que eso les pudiese importar a las estructuras de mediación social como son los partidos, las organizaciones y los sindicatos?: ¡Claro que no chulo!.
A los partidos no les interesa, salvo en las próximas semanas cuando vayan en la pepena de votos.
Tan no les interesa a los sindicatos, que éstos se han convertido en entes fantasmales que permitieron, desde los tiempos del Satán Salinas, el desmantelamiento de las conquistas sociales de los trabajadores.
Como bien detalla Manuel Magaña Contreras han permitido la imposición del sistema de outsourcing, que "nulifica los derechos de la clase trabajadora mexicana: crea inestabilidad e inseguridad en el mantenimiento de la fuente de trabajo, porque se puede despedir el personal sin pago de indemnización alguna, sin derecho a vacaciones, sin opción a jubilarse, etcétera"....
Tampoco les importa a los organismos sociales y empresariales por que son cómplices de la política de la mentira y el Tío Lolo.
Nadie se ha atrevido a desmentir y, cuando menos apedrear o escupir, a la bola de sátrapas nefastos que desde la Secretaría del Trabajo aseveran, quizá obnubilados por los éteres de alguna sustancia psicotrópica, que se han creado tantos y tantos y tantos NUEVOS miles de empleos, yupiiii.
A nadie le importa porque son una bola de sátrapas usufructuarios de la administración de la decadencia, del estancamiento estabilizador.
Sin embargo, el que haya más de siete millones de "ninis" genera dolor social y familiar. Genera una angustia social que es el mejor combustible para desequilibrar a cualquier sociedad.
Eso es lo que no quieren ver las altas esferas del Estado en una miopía verdaderamente sospechosa.
Esos siete millones de "ninis" están en las calles: ¡no dejemos que tomen las calles!.
Estas personas son el campo fértil para el acrecentamiento del accionar de los amantes -¿por necesidad o por pasión?- de la delincuencia; con las consecuencias que ello conlleva.
Recientemente la Red por los Derechos de la Infancia en México ?Redim- dio a conocer que en el año de 2010 el homicidio de adolescentes, entre 15 y 17 años, llegó a su punto más alto en la última década, al alcanzar 9 de cada 100 mil habitantes.
Con ese ejemplo basta y si lo duda échese un clavado en las secciones policiacas de los diarios y lleve una estadística morbosa de las edades de los abatidos en las calles producto de consecuencias de acciones no licitas.
Y nomás para su consumo personal le informo que el INEGI anunció que, en un año, 534 mil personas se sumaron al sector informal de la economía con lo que la cifra al tercer trimestre del año alcanzó los 13 millones 400 mil personas. Otro trompo al uña.
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