Opinión
Los Grandes Días
Manuel Mejido
Errores policiacos

Organización Editorial Mexicana
7 de octubre de 2008

Policías enfrentan policías en lugar de aprehender delincuentes

Es imposible hablar de legalizar las drogas en este momento

El Estado Mayor Presidencial detuvo a dos jóvenes inocentes

Cualquier analista de un centro de estudios de una universidad del mundo que analice las estadísticas de asesinatos vinculados con el narcotráfico y el crimen organizado, interpretaría que México vive en la barbarie.

De acuerdo con el conteo diario de la Organización Editorial Mexicana, el fin de semana pasada dejó un saldo de 52 muertos en sólo tres días, cifra menor a los soldados estadunidenses caídos en la guerra de rapiña en Irak.

Las autoridades intentan convencer a los ciudadanos de su trabajo para erradicar la violencia y la inseguridad, pero poco o nada los funcionarios públicos hablan de acabar con la impunidad y la corrupción, que les representa enormes ingresos económicos.

Las autoridades municipales, estatales y federales, dan palos de ciego en el combate al narcotráfico y la delincuencia, mejor organizada que las policías. Por desconocimiento, ignorancia o intereses personales, los gobernantes y subalternos protegen a delincuentes y descuidan su obligación primaria.

Cuando el país se desmorona, a los gobiernos de la República y al del Distrito Federal, se les ocurre desaparecer cuerpos policiacos y formar nuevos, pero sin que ninguna de "las cabezas" caiga, sino sólo mandos inferiores. ¿Cuándo se ha visto que los patos le tiren a las escopetas?

Primero, el 11 de agosto pasado, Marcelo Ebrard anunció la desaparición de la Policía Judicial capitalina y la conformación de "un cuerpo de agentes investigadores". Después, el 23 de septiembre, el coordinador de la Policía Federal Preventiva (PFP) en Sonora, Eduardo Vega Camberos, informó la decisión del presidente Calderón, de liquidar a la Agencia Federal de Investigación (AFI), cuyas labores serán asumidas por la PFP.

En ambos casos, el personal sólo pasará de una corporación a otra, con la eterna promesa de sus directivos de que se realizarán exámenes para conocer sus aptitudes y que serán investigados para impedir la incorporación de los corruptos a "las nuevas policías".

Los miembros de la AFI se manifestaron en el Congreso y se ampararon para evitar su liquidación. Todos los inconformes ganaron el juicio y el gobierno deberá reubicarlos en la PFP.

El miércoles 1 de octubre, en los diarios de la OEM, César Camacho acertadamente escribió sobre la desarticulación de la AFI, creada en 2001 por Vicente Fox:

"...la relativamente nueva corporación ha sido pulverizada: del grupo antisecuestros integrado originalmente por 300 elementos quedan 16, el de antiterrorismo pasó de 200 a 39; y en total, de una fuerza que hace un año aglutinaba a 8 mil efectivos, ya sólo quedan 2 mil que lograron su permanencia por vía del amparo judicial pues previamente habían sido dados de baja por múltiples causas. Doscientos agentes de éstos se manifestaron la semana pasada y tuvieron que ser contenidos por la PFP que de plano ocupó las instalaciones de la AFI...".

Fue sorprendente ver a las policías confrontándose cuando debieran estar trabajando, combatiendo, luchando y atrapando narcotraficantes, delincuentes, asesinos, secuestradores y todos esos criminales que tomaron al país y compraron a las autoridades.

Todavía más increíble es que cuando se advierte carencia de principios y valores entre gran parte de los gobernantes, gobernados y policías, los diputados perredistas revivan una ley foxista sobre legalización en el consumo de drogas, cuando el mismo expresidente panista la envió a la congeladora por aberrante.

Con la experiencia que les da haber gobernado al país durante más de 70 años, tiempo durante el cual el crimen organizado y el narcotráfico estuvo controlado, los priístas rechazan la propuesta porque "no existe una política de Estado para el combate y el consumo de drogas...".

Por su parte, el PAN propone aumentar las campañas de prevención. Al tiempo que el procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, anunció la conformación de un "padrón de farmacodependientes". Es más urgente crear un registro de delincuentes, policías y militares. Puras quimeras y nuevas ineptitudes sumadas a las anteriores.

Otra prueba de los malos gobiernos que conducen al país y de los abusos de los cuerpos policíacos, quedó de manifiesto el viernes pasado, cuando miembros del Estado Mayor Presidencial detuvieron a Andrés Leonardo Gómez Emilsson, galardonado con el Premio Nacional de la Juventud, y otro adolescente asistente a la ceremonia de nombre Marcos Virgilio Jiménez.

Ambos, increparon e interrumpieron al presidente Felipe Calderón durante su discurso en Palacio Nacional, por ese "delito" guardias del Estado Mayor los "desaparecieron" al concluir el acto, para después emitir un comunicado donde explicaban que ambos jóvenes habían sido remitidos al Juzgado Cívico Trigésimotercero, "en cumplimiento de las obligaciones contenidas en la legislación que regula la organización y funcionamiento de este cuerpo castrense... por la probable realización de conductas que son sancionadas penal o administrativamente...".

La fuerza armada no está por encima de las garantías individuales consagradas en la Constitución.

Los europeos se caracterizan por su alto nivel educativo y su agresiva defensa ideológica. Pero en ningún momento los manifestantes verbales son remitidos ante un juez. Simplemente es retirado del recinto. Jamás se les desaparece o secuestra por horas como lo hizo el Estado Mayor Presidencial.

El presidente Calderón debe tomar cartas en todos los asuntos que competen a su seguridad, pero principalmente a la de los millones de mexicanos que reclaman la aprehensión de delincuentes y no de jóvenes reconocidos por sus aportaciones al país.

mejido@elsoldemexico.com.mx
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