Policiaca
Reporte Especial: " Embalsamador de Cadáveres "
Se Requieren nervios y estómago de "acero" para desempeñar esa labor, tan fuera de lo común. Foto: El Sol de Mazatlán.
El Sol de Mazatlán
9 de febrero de 2010

Ulises Milan

Mazatlán, Sinaloa.- Pocos quieren ser el preparador, muchos creen tener la actitud para poder entrar en el cuarto de 4x5 metros y abrir un cuerpo; pero no es así, la mayoría corren a los días o en el mismo instante, si no son fuertes de estómago ahí tiran la comida del día.

José Luis Rey Moreno, quien tiene laborando en la Funeraria Moreh 13 años como preparador y otros tres años levantando cuerpos; explica que todo lo que sabe lo aprendió viendo a sus demás compañeros.

No cualquiera puede ser embalsamador, es un trabajo poco común, pero es un empleo como cualquiera, "aquí tienes que tener respeto por los muertos, como tratas a los vivos muchas veces tratas a los muertos; hay quienes levantan los cadáveres y los jalan feo los golpean, yo a ellos los regaño, los saco del cuarto de preparación, porque esto no es un juego, estás jugando con las almas de quienes fallecieron", recalca el entrevistado más experimentado.

Pero el mundo de Rey Moreno dentro de la funeraria, no acaba ahí, también tiene que lidiar dice con las almas de los fallecidos, quienes lo jalan, lo agarran de la mano, lo tocan; "no me dejan trabajar, a veces me tengo que salir porque ellos no me dejan hacer mi trabajo, se vuelve muy pesado ahí adentro y más cuando son más de tres cuerpos que hay que atender"; exclama irascible quien recuerda esos momentos.

A ello se suma la tensión del trabajo diario, la manera en que cada persona pierde la vida, platica el embalsamador, quien refiere que si la muerte es natural y no sufren dolor alguno, sientes cierta calma cuando lo estás preparando; pero si éste muere de manera agitada, acelerada, quemado, a balazos, se transmite su último estado de ánimo, y también hace que uno se ponga nostálgico, alegre o con un fuerte dolor de cabeza.

"La gente no cree esto que te platico, pero sí todo es psicológico, está en la mente, pero por más fuerte que seas, si el que murió tuvo una muerte horrenda, éste te propaga ese sentimiento, una vez todos aquí en la funeraria nos enfermamos, había esa vez como cuatro cuerpos que yo tenía que preparar ahí, todos en diferentes planchas, pero empezamos a ponernos deprimidos y hasta nos enfermamos", culminó Rey Moreno.

Pero no todo parece estar tan obnubilado para quienes se emplean en esta característica tarea; en ello también hay momentos gratos como el poder restablecer un cuerpo que fue destrozado a tiros sólo por citar un ejemplo.

"Poder reconstruir un cuerpo en dos o tres horas, coserlo, y que la familia reconozca tu trabajo, tu labor, tu esfuerzo, porque le diste esa parte que ellos quieren ver, a su hijo o su familiar como lo recordaban siempre; eso es reconfortante", expresa Rey Moreno.

Pero aquél que parece tener la paciencia de un orfebre, también deja ver algo misterioso pero poco común en algunas personas; como lo es guardar en su celular una colección de videos de personas muertas de diferentes maneras, en su mayoría violentas.

Parece que el resquemor no logra invadir a Rey Moreno y éste habla de las imágenes grabadas como si fueran un trofeo de algún campeonato de futbol; que tienen un significado para este embalsamador, quien dice tranquilo; "Son un recuerdo para mí, los llevo conmigo en el celular porque son muertes que poco se ven aquí en el puerto, como los descuartizados", especifica.

Con el rostro cansado de tanto trabajo, el preparador habla de que las formas de morir han sufrido un cambio a lo largo de los años, haciendo referencia a las ejecuciones que se han venido presentando en esta ciudad; de las cuales muchas han terminado como un sello característico del crimen organizado, en mutilar a sus víctimas.

"Me ha tocado ver mutilados, descuartizados y los he tenido que armar, no sé cómo pero hasta que logro dejarlos lo más parecido a cuando estaban vivos, porque cuando fue el trenazo me tocó ver muchos descuartizados, pero nunca que otra persona los decapitara o les cortara todas sus extremidades", de manera acuciante lo explica ante el llamado de unos familiares que esperan les entreguen un cuerpo en la Funeraria Guadalupana.

El silencio se asoma cada vez que alguien comenta en la funeraria algún caso relacionado con los muertos y si estos se revelan en el "quirófano"; lugar donde los embalsaman. Sin embargo, no lastima el entusiasmo ni las ganas de seguir trabajando en esta área a José Luis Rey Moreno.

Al final de la entrevista recuerda que su familia es lo primero y que al igual que sus demás compañeros, tiene que llevar dinero a su casa para poder subsistir; haciendo "el trabajo sucio" que pocos se atreven a realizar. Ante este panorama descrito, Rey Moreno queda como un personaje que lidia con la muerte, con los vivos y con el alma de los occisos, que con su dedicación para prepararlos para el funeral, ante la mirada atónita de los familiares; los ayuda a encontrar a ellos "los fallecidos" y a sus familiares paz en su interior.