Entrevistas de Mario Vázquez Raña
Manlio: no más gobiernos "de cuates o de cuotas"
El gobierno federal es el primero que debe poner el ejemplo en apretarse el cinturón para paliar la crisis, dijo Manlio Fabio Beltrones a Mario Vázquez Raña. Foto: Mauricio Huízar / El Sol de México
(Segunda de cuatro partes)
Organización Editorial Mexicana
4 de febrero de 2009

Por Mario Vázquez Raña

Para el senador Manlio Fabio Beltrones, no es propio de la democracia que al Presidente se le extienda un cheque en blanco para designar, sin control alguno, a su gente más cercana como secretarios de Estado, pues no siempre estas personas son las idóneas para ocupar el cargo.

Por eso destaca las bondades de la propuesta de su partido, el PRI, para una Reforma de Estado que permita la creación de un gobierno de gabinete y que éste ya no sea, como ocurre actualmente, "de cuates o de cuotas".

* Licenciado Manlio Fabio Beltrones, existen otras propuestas sobre la integración del Gobierno de nuestro país y se ha insistido en la figura de Jefe de Gabinete. ¿Cuál es el objetivo que se pretende?

-Mario, considero, sin duda, que nuestro país requiere de manera urgente una reforma del presidencialismo mexicano. Sin embargo, más que empecinarnos en el nombre que le demos a la criatura, si es un Jefe de Gabinete o un Ministerio del Interior o un Jefe de Gobierno, lo que estoy proponiendo es un gobierno de gabinete.

El gobierno de gabinete tiene un ingrediente parlamentario. No es propio de la democracia ni resulta funcional que al Presidente en turno se le extienda un cheque en blanco, que le permite designar, sin control alguno, no a los hombres más capaces e idóneos, sino, emocionalmente, a los más cercanos, leales, "cuates" o, lo que es peor, que las actuales facultades del Ejecutivo sirvan para cumplir con cuotas por servicios prestados en campaña.

Hay quienes se espantan con una propuesta de este tipo e ignoran, o no toman en cuenta, por ejemplo, que un presidencialismo originario y verdaderamente consolidado, como es el estadunidense, posee este mecanismo que asegura un gobierno configurado con los mejores, no simplemente con los más cercanos al Presidente en turno.

Ya el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, debió rectificar alguna de sus propuestas iniciales porque en el proceso de ratificación pudieron ventilarse algunos inconvenientes. Si hubiésemos tenido un mecanismo similar en México, estoy seguro que varios de los actuales secretarios no hubiesen logrado acreditar sus méritos o sus competencias para ocupar los cargos, con lo cual los mexicanos habríamos salido ganando.

* Sin embargo, licenciado, hay quienes critican que México haya pasado de un presidencialismo excesivo a un modelo de Congreso "todopoderoso". ¿Qué opina al respecto?

-En esa visión, Mario, hay un cierto resabio de nostalgia por el autoritarismo. Es suponer que lo que pierde un poder, lo gana otro poder. Y no es así.

La política basada en el pluralismo no supone que si un poder se moderniza, si se reforma, es porque otro poder se va a debilitar. En el pluralismo, con la reforma todos los poderes ganan y el país gana con ello. No es un proceso de suma cero, porque se establecen nuevos equilibrios y nuevas formas para lograr acuerdos, para procesar los conflictos, para tomar decisiones basadas en el consenso y para institucionalizar las nuevas reglas del juego, con ello se logra una nueva gobernabilidad, la gobernabilidad democrática.

La realidad es que a partir de 1997, no solamente en las instituciones políticas, sino en toda la sociedad, ha habido profundos cambios. Y muy pocos, acordes con esas evidentes transformaciones, han planteado cómo modernizar el sistema presidencialista mexicano para armonizarlo con las exigencias de la realidad actual.

Algunos nos hemos referido a este tema sustancial, porque creemos que urge modernizar nuestras instituciones. Hoy los precarios equilibrios entre los Poderes de la Unión se mantienen, pero no garantizan la funcionalidad del sistema.

Los ejemplos están a la vista. Las elecciones del 2006 mostraron la fragilidad de estos equilibrios y los problemas surgidos no pasaron a mayores gracias a la responsabilidad histórica de algunos actores y no, como debió haber sido, por obra de las instituciones que deben ser garantes de la gobernabilidad.

A mí me parece indispensable, Mario, que logremos modernizar el sistema presidencialista, que no significa minimizarlo, sino dotarlo de nuevos instrumentos para que funcione de mejor manera en la pluralidad, para que pueda formar coaliciones, integrar gobiernos compartidos y sumarle pluralismo al Gobierno; es preciso introducir modificaciones, atribuirle nuevos y mejores elementos para preservar no sólo la gobernabilidad, sino que sean garantes de calidad y eficiencia en las decisiones públicas, como puede ser un gobierno de gabinete. Habrá, igualmente, que consolidar mecanismos en el Congreso que garanticen que sea éste un instrumento de control y de transparencia, pero no de freno.

* En su opinión, ¿está debilitada la figura presidencial?

-Si queremos verla desde la perspectiva de la institución presidencial de otras épocas, de los tiempos de preponderancia del partido hegemónico, parecería que así es. Pero, Mario, si la vemos desde las actuales circunstancias, no cabe duda que la figura presidencial sigue teniendo un gran poder y pocos controles.

La falta de modernización del poder presidencial hace que atendamos más las capacidades de la persona en turno que el valor de la propia institución presidencial. De ahí las confusiones de algunos. Me extraña que la imagen de una institución presidencial débil también la argumenten quienes impugnaron el presidencialismo a ultranza de otros tiempos. Debemos alejarnos lo mismo de los nostálgicos que de los claudicantes.

Mario, me preocupa que no habiendo mecanismos para que prosperen las iniciativas presidenciales, por supuesto por la tentación de algunos partidos políticos de no concedérselas en el Congreso, el Presidente de la República se abstenga de enviar iniciativas para evitar el rechazo. De seguir así, el debate político se reduciría y la agenda política y gubernamental, necesariamente, sería definida por otros protagonistas. Recordemos que, en buena parte, se gobierna desde la agenda, más que desde la administración.

* Senador Manlio Fabio Beltrones, ¿cuál es la propuesta que su partido apoyará para la reforma del Estado? ¿En realidad considera que nos conviene un cambio hacia el parlamentarismo?

-Me parece que la discusión no es entre el parlamentarismo y el presidencialismo. Si atendemos a la historia, cultura y tradiciones de México, sabremos con seguridad que un sistema distinto al presidencialista tendría pocas posibilidades al no concordar con la cultura política prevaleciente no sólo en nuestro país, sino en América Latina en general.

Por eso me refiero a fortalecer al sistema presidencial mexicano mediante la introducción de algunos probados instrumentos de la relación entre poderes que se han desarrollado en el sistema parlamentario, que favorecen el diálogo, la negociación y la construcción de acuerdos, lo cual no convertiría al sistema político mexicano en uno de corte parlamentario, pero tampoco lo dejaría sin instrumentos democráticos que lo enriquezcan y hagan eficaz. Vamos, hay que modernizar el presidencialismo mexicano.

La reforma del Estado sigue su marcha, no así la vigencia de la Ley para la Reforma del Estado, que concluyó su vigencia el pasado 13 de abril del 2008. No obstante, Mario, como te mencioné anteriormente, la experiencia de la Ley para la Reforma del Estado nos dejó un método de trabajo y propuestas suficientes para que sigan el proceso legislativo, que tal era la intención de la ley.

Todavía quedan por analizarse y discutirse reformas como la extinción del llamado "veto de bolsillo" y sustituirlo por la "iniciativa preferente", que retorna al Ejecutivo la seguridad de que su agenda será discutida y no relegada.

También tenemos un compromiso de actualizar la Ley Orgánica y el Reglamento del Congreso, para establecer nuevas reglas que garanticen su funcionalidad. Si a esto sumamos la propuesta de fortalecimiento del federalismo para modernizar también el marco de relación entre los poderes federal, estatal y municipal, creo que la ruta del diálogo, la negociación y los acuerdos es la que habrá de permitirnos seguir avanzando y procesando los cambios que el país requiere.

Mario, vivimos nueve años de un "impasse" pernicioso, de 1997 a 2006. La general incapacidad e ignorancia del sexenio anterior nos llevaron al inmovilismo. Hoy estamos haciendo en dos años lo que debió hacerse durante 10. Nadie quiso reconocer que México había cambiado en 1997 y que la nueva correlación de fuerzas requería de reglas distintas a las que parecían inamovibles. Fue un error no cambiarlas ni modernizarlas a tiempo. Y, en medio de esa confusión, lamentablemente prosperaron el enfrentamiento y el encono. La política del odio ronda por algunos lugares y protagonistas políticos.

Afortunadamente, restablecidas las bases del diálogo, la reforma del Estado habrá de seguir su cauce institucional.

* Licenciado Beltrones, gobernadores y funcionarios se quejan de que al Congreso se le pasó la mano, porque los dejó maniatados para realizar y promover sus obras. ¿Es necesaria una corrección de la reforma?

Mario, no podemos olvidar que la reforma electoral se aprobó con un consenso no visto ni siquiera en los tiempos del sistema de partido hegemónico: más del 90 por ciento de los votos de diputados y senadores federales, y 30 de 31 legislaturas, además del voto simbólico de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Sin duda, en el futuro, conforme se vaya viendo la funcionalidad de los cambios realizados, siempre habrá materia y tiempo para el perfeccionamiento de las leyes. Si hubiese un clamor ciudadano porque los gobernantes pudiesen tener mayor acceso a los medios para promover sus obras o su imagen, seguramente el tema sería abordado en el Congreso.

De lo que no tengo duda es que después de haber logrado modelos electorales que nos llevaron a la alternancia, estamos obligados a tener un ordenamiento electoral moderno, regulado por la equidad y la civilidad. Resulta absurdo que haya gobernantes que se quejen de que no pueden publicitar las obras que es su deber realizar con el dinero del pueblo. Se retractarían si revisaran lo que sucede en otras latitudes, donde los gobernantes no se atreven a pedir presupuesto para realizar publicidad mediática a las obras públicas o a la política social.

Hay quienes quieren que les aplaudan porque hacen el trabajo a que están obligados. Es absurdo. Hace mucha falta darle mayor seriedad a la política. Alejarse de la frivolidad, de la política espectáculo. Esa "cultura" que invade al mundo y ve al ser humano como un "ser económico". Una visión que dejó atrás la definición clásica del hombre para considerarlo como un "consumidor"; a la sociedad como un "mercado"; a los partidos políticos como "marcas"; a los candidatos como "productos" y a los gobiernos como "empresas". Una visión que lleva al poder a "gerentes" en lugar de hombres de Estado.

* ¿Es verdad que su bancada pedirá al presidente Calderón la remoción de alguno de sus secretarios?

-No, Mario, habremos de señalar ineficiencias o insuficiencias en todo momento que las detectemos, pero también habremos de ser respetuosos de la facultad exclusiva del Presidente de la República para nombrar y remover libremente a sus colaboradores, aunque éstos no cumplan con las expectativas de eficiencia y profesionalismo que sería deseable.

No estamos de acuerdo con un gobierno de "cuates" o de "cuotas", pero en tanto las reglas no se reformen, esas son las reglas. Mientras no logremos la modernización del sistema presidencial para privilegiar la capacidad por encima de la amistad, el profesionalismo por encima de la lealtad y la eficacia sobre los compromisos personales, respetaremos las facultades del titular del Ejecutivo federal, lo que no implica que el Congreso renuncie a su facultad de exigirles cuentas sobre los resultados del Gobierno.

* Senador Beltrones, una de las propuestas que no parece avanzar es la de la Procuraduría de Defensa de los Derechos del Contribuyente, ¿por qué no funciona?

-Fundamentalmente porque, incumpliendo su obligación, el Presidente de la República no ha enviado su propuesta al Senado de la República para su nombramiento. Ante ello, el Senado está obligado a insistir en la necesidad de contar con esta institución, o bien promover una controversia constitucional que obligue al titular del Ejecutivo federal a subsanar la vacancia. Se trata de una nueva institución en la que el Gobierno no cree, pero que es necesaria para defender a los contribuyentes. Los ciudadanos no deben faltar a sus obligaciones fiscales, pero quien recauda tampoco debe abusar de su tarea.

* Hace unos días se planteó el congelamiento de los salarios en el Senado, ¿no es una medida demagógica, teniendo en cuenta además los altos salarios que perciben?

Bueno, Mario, los temas administrativos del Senado corresponden a la Mesa Directiva, por lo cual no puedo hacer un anuncio de esa naturaleza, no obstante que pudiera considerarse pertinente como una medida de solidaridad.

Debo decirte, sin embargo, que ha existido en estos dos años una política de austeridad en el Senado, en el que no se han incrementado las dietas o los haberes del personal de mando. Y, para este año de 2009, la austeridad en el Senado es una realidad aún mayor, porque su presupuesto ha sido afectado por dos circunstancias adicionales.

La primera, como para todos, por el impacto de la crisis global a la que México no es ajeno. La segunda es que la Cámara de Diputados aprobó para el Senado un presupuesto menor en 25 por ciento al ejercido en 2008. De ahí que necesariamente debamos someternos a una austeridad mayor, para funcionar con 25 por ciento menos de presupuesto y así lo estamos haciendo.

Sabemos que esto no iguala de ninguna manera el impacto que tiene en la economía el gasto público que ejerce el Gobierno federal, por lo que creemos conveniente que el Ejecutivo federal realice una propuesta de reducción del gasto corriente y ejerza con oportunidad el gasto destinado a inversión. Es una condición de eficiencia, pero también una obligación con el pueblo; el Gobierno federal es el primero que debe poner el ejemplo en apretarse el cinturón para paliar la crisis.

Los sacrificios deben empezar por el Gobierno y después pedirlos a la población.

Continuará...