Opinión
Sergio Martínez Chavarría
Miedos

Organización Editorial Mexicana
24 de abril de 2006

Las circunstancias que se han generado en torno a los debates presidenciales hacen vigente la necesidad de que sean legislados ya que no pueden convertirse en dádivas ni trajes a la medida porque, en esencia, son obligación de quienes pretenden aspirar al máximo mandato popular, el ser presidente de la nación.

Existe una enorme preocupación al interior de la Alianza por México por la realidad virtual que pretenden instaurar las fuerzas políticas al desconocer los acuerdos que ya habían suscrito como reglas para el debate.

En el convenio firmado el pasado 10 de abril, se había acordado una tregua de spots y entrevistas ante los medios dos horas antes del debate y hasta las 6 de la mañana del día siguiente, misma que el PRD no quiso firmar; sin embargo, el día de ayer, en la reunión número 20 de la mesa de trabajo para los debates, el resto las fuerzas políticas se desdijo de lo acordado.

Seguramente desconfían de las capacidades de sus candidatos, y por eso, por un lado, Andrés Manuel López Obrador no irá al debate, y, por el otro, Felipe Calderón requiere de entrevistas y de encuestas de salida para prevenirse de un mal desempeño ante sus contrincantes.

Son también objeto de preocupación para la Alianza tres situaciones adicionales: Lo frágil que es la legalidad para el PAN, rasgo que era más común del perredismo; que el PRD por su parte quiera hacer del debate al que decidió no asistir un traje a su medida, y finalmente el hecho de que el ambiente esté polarizado por el pleito de spots entre el PAN y la Coalición Por el Bien de Todos, expresó Martínez-Chavarría.

El PAN, por su parte, se esconde tras las faldas de su partido para atacar a López Obrador, y la coalición perredista lo hace detrás de las faldas de una prestigiosa intelectual para contraatacar.

Y más que la falta de confianza es el miedo el que embarga a los candidatos del PAN y el PRD, que seguramente no tienen propuestas, argumentos ni habilidades para demostrar porqué quieren dirigir al país.

Como ciudadanos, deberíamos cuestionarnos el que dos de los aspirantes a la Presidencia no tengan respeto por la legalidad y no suscriban acuerdos mínimos que tienen como objeto fortalecer la democracia en el país. ¿Qué podemos esperar de ellos en caso de ganar?, seguramente que no cumplirán con sus promesas de campaña y que vulnerarán sin remordimientos el marco legal e institucional del país, cosa que, por cierto, López Obrador ha hecho en repetidas ocasiones al culpar a los poderes de la Unión y al IFE de complotear en su contra.

Andrés Manuel siempre ha demostrado una tendencia para construir sus propias normas, para imponerlas, y su negativa a participar en el primer debate deja al descubierto su intolerancia y que no tiene la capacidad para convivir en armonía ni con el resto de las fuerzas políticas ni con la ciudadanía, al desdeñar el dar a conocer sus propuestas.

Felipe, por su parte, demuestra una enorme novatez al no sostener un acuerdo previo, sin embargo, esta conducta no debe sorprendernos después del episodio protagonizado por el Gobierno federal que encabeza su partido en San Mateo Atenco.

Lo más preocupante, sin duda, es que estamos ante el marco de una disputa entre una derecha intolerante y una izquierda radical que no ceden ante un derecho ciudadano de conocer propuestas de gobierno.

El debate no se trata de un concurso de popularidad ni de quien va a ganar, y más allá de la guerra de encuestas este ejercicio democrático se trata de conocer cómo se va a gobernar el país a partir del primero de diciembre del 2006, y es ahí donde Roberto Madrazo demostrará que tiene la mejor propuesta para hacerlo.

A título personal.

smchavarria@hotmail.com

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