Opinión / Columna
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Héctor Luna de la Vega
Propuesta educativa para México
Organización Editorial Mexicana
2 de febrero de 2012
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A la memoria del "Coach" Joe Paterno.
La desigualdad más importante, frustrante e intolerable en toda sociedad, se propicia por una equivoca distribución de la riqueza, donde la educación es el principal potenciador para reducir la brecha entre pobres y ricos. La oportunidad para desarrollarnos es un asunto de ingresos, ligado a un asunto educativo.
La OCDE dio a conocer el reporte "Reduciendo la inequidad en ingreso mientras se propicia el crecimiento económico: ¿puede hacerse?", en cuya presentación Pierre Carlo Padoam concluye igualmente. En el reporte los países más desiguales -notoriamente abajo del promedio- son: Chile, Estados Unidos, México, Israel, Portugal y Turquía.
El método aplicado por la OCDE, con el cual coincido plenamente, es clasificar a las naciones a partir de indicadores claves: desigualdad en salarios (ingresos), costo educativo (deuda) y distribución de la riqueza (oportunidad). Chile aparece como la nación más desigual, porque el modelo financiero de su educación convierte en deudores de largo plazo a sus estudiantes, aunado a un embudo en las oportunidades laborales, con una creciente desigualdad en los ingresos.
En Chile las carreras cuestan 6 mil 500 dólares anuales, generando criterios de discriminación, propiciándose que los ricos estudien con los ricos y los pobres con los pobres, llevando gradualmente a la clase media a empobrecerse. La cobertura de educación superior es el 68 por ciento a los más ricos.
EUA optó por los créditos académicos, generando carga a los ingresos de su sociedad. En el movimiento "Ocupa Wall Street" parte importante eran deudores universitarios, al superar su carga financiera un billón de dólares, calculándose ser en pocos años, uno de cada cinco perseguidos por impago, prohibiéndoles declararse en quiebra. Una manta decía: "¿La deuda universitaria es un contrato?"
Para México es una llamada de atención a la importación de modelos extranjeros en la educación privada y su dramático encarecimiento, y la falta de un plan educativo más competitivo a todos los niveles de educación, tanto pública como privada.
Jesús Nájera, expresidente de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), observó un crecimiento del 4 por ciento al 30 por ciento de estudiantes en educación privada, de los cuales el 66 por ciento corresponde a las clases medias. Yoloxóchitl Bustamante, directora general del Instituto Politécnico Nacional, explicó como "endeudarse no es la mejor opción", por lo cual el modelo de financiamiento para la educación merece un enérgico replanteamiento a favor de las Instituciones Públicas de Educación Superior.
El actual presidente de FIMPES, Ángel Eliseo Cano Garza expresó: "Quienes no realicen los pagos correspondientes entrarán al Buró de Crédito y tendrán problemas, que ya conocemos cuando uno se ve inmerso en una deuda". El periodista Humberto Musacchio, dijo: "En materia educativa, otra vez, primero los Forbes". Se afirma una tasa del 10 por ciento, pero la página de Nacional Financiera se señala una tasa de 12.5 por ciento.
A los candidatos a la Presidencia debe llamarles la atención el dato de 2011 referente a cómo un 71 por ciento del desempleo en el país se encuentra en el nivel mayor de instrucción, los egresados de educación superior. El financiamiento de la educación y su competitividad, son la clave para un cambio social de fondo en México, vinculada al empleo y la distribución del ingreso.
La estrategia derechizadora en el país, además de crear más pobres y hacer más ricos a los ricos, ha cerrado espacios a quienes provienen de universidades públicas, esto es un síntoma de descomposición y de conflicto. El 2012 es la oportunidad de regresar al centro.
hectorluna@cablevision.net.mx
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