Opinión
Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Semana Azteca

Organización Editorial Mexicana
12 de julio de 2008

Sano, sanote, puro machote.- En mi primera visita al INEGI, la guapa actuaria, geógrafa o cibernética que me guiaba, me habló del "Indice de Masculinidad". Le sugerí que me midieran inmediatamadremente, y que si ella se encargaba personalmente del trámite, miel sobre hojuelas.

Recibió con risas mi solicitud, y me aclaró que el "Indice de Masculinidad" no era lo que yo evidentemente suponía, sino el porcentaje de niños que nacía respecto al número de niñas. Y ya entrada en gastos me explicó que normalmente nacen mucho más niños que niñas, pero que, normalmente también, sobreviven más niñas que niños. De donde viene la conseja de que a cada mexicano le tocan siete mujeres y media, 15 gays y 30 generales.

Si esto fue verdad alguna vez, ya pelo PelE.

Según las últimas cifras del INEGI, somos a la fecha 106.7 millones, de los cuales 50.8 tienen acta de nacimiento de mujeres, y 49.2 de hombres. Así que de tocarnos siete y media florecitas, nanay. Cuando mucho una flor y un floripondio.

Incidentalmente, estos 106.7 milloncejos nos colocan en tercer lugar continental y undécimo planetario. Razón por la que tal vez corrieron a Elena Zúñiga del Consejo Nacional de Población. Por más campañas que divulgó y píldoras del día siguiente y de semanas antes que repartió, y por más pleitos que tuvo con Abascal para que le permitiera esterilizar con láser remoto a todos los participantes en asambleas informativas, manifestaciones y plantones, en México el sexo fértil sigue siendo el rey. Y vamos por el primer lugar. Vamos por el primer lugar cueste lo que cueste. Vamos por el primer lugar incluso gratis.

Prerrogativas y parquímetros.- Posiblemente pusieron las prerrogativas del IFE en otra cervecería u otra aerolínea -inversiones más rentables que la política- y a la hora de hacer campaña para elevar al alcalde panista Adalberto Madero a la gubernatura, sus adyacentes tuvieron que centavear. Evocaron a Willie Hutton, el bandido gringo. Cuando, finalmente detenido, un periodista le preguntó por qué asaltaba bancos, Willie le contestó: -Porque ahí es donde está el dinero.

¿Dónde está el dinero en Monterrey? No muy a la mano, no en Monterrey. Cuando los muchachos que trabajan con Madero en la Presidencia Municipal tuvieron que apoquinar para los posters y pasacalles, y resultó que no tenían ni un quinto en la bolsa, miraron a su alrededor, vieron las calles llenas de coches, y junto a cada uno, un postecito. Y en cada postecito, una cajita. Y en esa cajita, Lalo la lana.

Y a la voz de újule, Julita, ordeñaron los siete mil 400 parquímetros de la capital, y recaudaron 14 millones de pesos para apoyar a su jechu. Consiguiendo la hazaña nunca vista, y menos en Monterrey, de que los ciudadanos pagaran dos veces por la misma mercancía.

Lo cual ha ofendido la esencia misma del alma regia. Por lo cual, los manejadores se niegan a depositar su cuota en los estacionómetros. Entonces, llueven las multas. Así que ahora otra brigada, ésta especializada en calabacear caloñas, se encarga de financiar la campaña gubernaturial de Adalberto Madero. Nada se ha perdido, y menos el humor.

Amor con amor se paga.- Esteban Moctezuma le duró a Zedillo, como secretario de Gobernación y como delfín, menos que el clásico merengue en la puerta del colegio.

Muchos pensaron que la historia se repetiría con Calderón y Mouriño pero, evidentemente, estamos ante otra clase de relación u otra clase de políticos, lo que ocurra primero.

Por lo pronto Mouriño, como buen jugador de dominó, repite la jugada y hace pasar al contrario en el asunto del Cisen. Queda en el aire la incógnita de a quién finalmente le ahorcarán la mula de seises.
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