Vive
Encore para el Mesías
En el Teatro del Bicentenario, se presentó El Mesías de Georg Friedrich Haendel Partes II y III Pasión, Muerte y Resurrección. Foto: Isadora Rodríguez / El Sol de León.
El Sol de León
2 de abril de 2012


Sergio Campos

León, Guanajuato.- Considerada como la obra maestra del músico alemán -naturalizado inglés- Georg Friedrich Haendel, El Mesías partes II y III Pasión, Muerte y Resurrección, se presentó en el Teatro del Bicentenario el pasado viernes por la noche.

En esta ocasión con la participación de la Camerata de Coahuila, bajo la dirección de Ramón Shade, las extraordinarias voces de la soprano Alejandra Sandoval, Guadalupe Paz, mezzosoprano; Rogelio Marín, tenor; el barítono Enrique Ángeles y el Coro de la Ópera de León, dirigidos por Christian Góhmer, director coral invitado, cautivaron al público asistente, amante de la buena música.

El Mesías opus HWV 56 se estrenó en Dublín, Irlanda, el 13 de abril de 1742, pasó casi un año de que se presentara en Londres, dirigiéndola Haendel en muchas ocasiones antes de su muerte.

El compositor, músico y estudioso Charles Burney dijo sobre El Mesías lo siguiente: "Esta gran obra ha sido escuchada en todas las partes del reino, cada vez con mayor reverencia y placer; ha alimentado a los hambrientos, vestidos a los desnudos, acogido al huérfano y enriquecido con éxito a los promotores de oratorios, más que ninguna otra, en este o en cualquier otro país".

Elevado a un plano espiritual, acorde a la presente temporada, este oratorio de carácter dramático, recordó en la parte coral y orquestal los sufrimientos, indiferencias, que tuvo que soportar Jesucristo para derramar su sangre y con ello redimir al género humano, en su Pasión, muerte y gloriosa resurrección, cuyas traducciones textuales se leyeron en una pantalla colocada ex profeso en la parte superior del escenario.

La segunda parte integrada por 24 partes de coro, aria y recitativo, refiere al martirio de Cristo en su Pasión y muerte, concluyendo con el número más conocido, el Aleluya.

La parte III, con un carácter más sereno y contemplativo, se refiere a las enseñanzas del mismo Jesucristo como herencia para la humanidad, inicia con el aria de soprano "Yo sé que mi Redentor vive" y finaliza de manera exultante con el grandioso coral Amén.

Un inolvidable concierto que recibió fuertes aplausos y ovaciones de los asistentes, retribuyendo con ello, un 'encore' con el celestial Aleluya.