Opinión / Columna
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Enrique Hett
Contraofensiva asimétrica (El otro hemisferio)
Organización Editorial Mexicana
2 de marzo de 2010
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Un coche bomba estalló el viernes pasado ante una casa de huéspedes de Kabul que acoge ante todo ciudadanos indios. Poco después dos combatientes cargados de explosivos entraron en la casa de huéspedes de enfrente y ametrallaron a los huéspedes extranjeros y a dos afganos. Los atacantes resistieron durante dos horas y medio a la Policía y uno de ellos logró escapar.
Vale la pena describir brevemente este audaz y horrible "golpe de mano" para contrastarlo con la actual ofensiva de Estados Unidos y sus aliados, entre ellos, 2 mil 500 soldados del nuevo ejército afgano. Ésta fue detenidamente preparada, tuvo problemas de ejecución y finalmente logró sus objetivos. Los objetivos de la ofensiva, porque los de la estrategia en la cual forma parte, siguen en veremos.
Se sabe que los talibanes resistieron un poco más de lo esperado a dicha ofensiva y que, a pesar de todas las argucias mediáticas estadunidenses, trascendió que los soldados afganos no tuvieron un desempeño satisfactorio.
Del lado estadunidense hay quejas sobre la falta de iniciativa y capacidad de actuar solos de estos militares. Los franceses transmitieron, sus autoridades, un reporte sobre la fuerte renuencia de los soldados afganos a quedarse solos en la provincia para protegerla y conservarla.
Como se supone que la estrategia se basa en la posibilidad de "pasarle la papa caliente" a los afganos, esas filtraciones no auguran nada bueno para Washington. Porque Washington es ya el único que cree, o hace como que cree, que una victoria es posible.
En el ataque talibán contra Kabul, dos combatientes lograron un golpe de mano que, en la medida en que es casi el reflejo invertido de la ofensiva estadunidense, tiende a probar que los talibanes tienen más porvenir que las huestes del general McChristal.
Reflejo invertido, porque todo es asimétrico en las dos ofensivas. McChristal utilizó a sus mejores soldados y los de sus aliados. La superioridad de armamento y numérica fue aplastante. Los aspectos públicos de su ofensiva recibieron una cobertura mediática fenomenal.
Los talibanes utilizaron a dos combatientes decididos a morir, pertrechados con armamento convencional y explosivos y, seguramente, apoyados por una enorme red de complicidades.
Un primer resultado de la desproporción militar, es una desproporción mediática y se traduce en la desproporción de sus efectos políticos. Porque, dada la desigualdad de fuerzas, fue, comparativamente, el golpe de mano talibán el que obtuvo la mayor cobertura.
La ofensiva de McChristal no ha convencido realmente. La de los talibanes es un mensaje convincente a dos públicos.
Al público interior le dice que, a pesar de que una de las prioridades de McChristal es concentrarse en la ocupación de las aglomeraciones para proteger a la población y ganársela gracias a acciones humanitarias y de desarrollo, los talibanes pueden seguir golpeando la capital, la ciudad más importante y más protegida de Afganistán.
Afecta al público exterior debilitando la resolución de los dirigentes de países aliados de EU, cada vez más escépticos cada vez más deseosos de partir. Asimismo, contribuye a despertar las opiniones públicas de los países implicados, a concientizarlas.
Por otra parte, los talibanes mienten al negar haber atacado prioritariamente a indios. De las 16 personas que fueron asesinadas en este golpe, nueve eran ciudadanos indios.
A mi manera de ver, no es sólo de un capítulo más de la utilización de los talibanes para contrarrestar la influencia india en Afganistán. Es, también, un recordatorio a los paquistaníes que quisieran hacer las paces con Nueva Delhi, que los pastunes y parte de los servicios secretos paquistaníes, no están de acuerdo.
Lo cual tampoco augura nada bueno.
mehcbv@email.com
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