Opinión / Columna
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Punto de Referencia
Daniel Aceves Villagrán
"Alarma de mucho peso"
Organización Editorial Mexicana
7 de febrero de 2010
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La obesidad y el sobrepeso están restando la esperanza de vida en algo así como siete años. Hoy en día 52 millones de mexicanas y mexicanos padecen este mal, lo que asocia aspectos biológicos, genéticos, psicológicos, sociales, culturales, económicos y discriminatorios, que al mismo tiempo se remiten a las primeras causas de mortalidad en México, como problemas cardiovasculares, cáncer y diabetes. El porcentaje está incrementándose de forma alarmante ya que en los últimos siete años la obesidad en niños de cinco a 11 años se elevó en un 77 por ciento; por lo que de continuar con esta tendencia dentro de cinco años la obesidad demandaría como fenómeno de salud pública 100 mil millones de pesos para gastos médicos. En la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición realizada en 2006 se describe que uno de cada cuatro alumnos de primaria en México presenta sobrepeso u obesidad, y uno de cada tres adolescentes entre 12 y 19 años tiene también estas características. Estos datos nos sitúan como el país con mayor prevalencia de este trastorno infantil en el mundo y el segundo lugar a nivel de adultos, sólo después de Estados Unidos. Bajo este panorama el Gobierno federal ha determinado como una prioridad sanitaria contar con una estrategia clara y amplia para su control; el incremento de peso en la población adulta tiene un ritmo acelerado, pero sobre todo en las mujeres. Este no es un asunto estético ya que sus implicaciones son de calidad de vida; está en marcha por parte de la Secretaría de Salud un programa denominado "Cinco pasos por tu salud" que incluye actividades y actitudes de orden específico como: muévete, toma agua, come frutas y verduras, mídete y comparte. Por parte de la Secretaría de Educación Pública se difunden los principios de una sana alimentación: una dieta completa, variada, suficiente e higiénica, alimentación equilibrada, atender las necesidades nutricionales básicas y específicas, emplear poca grasa y consumir menos alimentos ricos en grasas, utilizar azúcar y sal con moderación, beber abundantes líquidos, disfrutar de la comida, hacer uso de fuentes alternativas de energía y, mantenerse activo físicamente. La estrategia contra la obesidad presentada recientemente por el Gobierno de la República privilegia acciones que se basan en la promoción de la actividad física, la disminución de porciones de comida que se ingiere, beber más agua natural y reducir la cantidad de calorías y grasas en la dieta diaria. Por ello, la numeralia es de por sí una alarma, los 4.5 millones de niñas y niños obesos de entre cinco y 11 años prometen ser adultos con obesidad, (el 70 por ciento de la población), el incremento en el consumo de bebidas energéticas en un 37 por ciento; el diagnóstico del problema es relativamente sencillo: la obesidad y el sobrepeso se deben al rompimiento del equilibrio energético al ingerir alimentos que tienen una carga calórica más elevada que la que podemos gastar en nuestras actividades; de ahí que el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria incorpora a 14 dependencias federales, la academia y el sector privado, por lo que se requiere acciones coordinadas y multisectoriales. La solución parece sencilla pero por supuesto no lo es, ya que la dieta adecuada y la práctica de la activación física y deportiva merecen una planeación individual y colectiva para adoptar un estilo de vida más saludable; por ejemplo, la industria alimentaria tiene un papel preponderante ya que deberá ser corresponsable para atender este fenómeno mediante la innovación, información, investigación y desarrollo de nuevos productos y de la producción del deporte y la cultura física; de ahí que se reabrió el debate sobre lo que se puede o debe vender de alimentos y la regulación para el expendio de bebidas para la educación básica deberá ser acorde a las realidades comerciales y gustos de los estudiantes en cada zona del país, el ambiente "obesigénico" prevalece en todas las escuelas del país. Los niños de primaria tienen hasta cinco oportunidades de comer en cuatro horas y media de escuela durante el recreo, cinco de cada diez alumnos elige un dulce y el 40 por ciento una fritura acompañada de una bebida azucarada; a esto le sumamos que sólo el 35 por ciento de personas entre diez y 19 años hacen alguna actividad física, y el 40 por ciento entre 12 y 29 años, siendo las mujeres las más sedentarias. Necesitamos una política nacional sobre el tema, en donde la pobreza tiene un papel determinante con base a los datos de desnutrición que aquejan a la población en diversos sectores de la sociedad, se está instrumentando un foro nacional en el que deberemos conocer que lo deseable no es lo mismo que lo posible. Existen experiencias de éxito como en Francia e Inglaterra, tropicalicemos conceptos y vayamos por programas y políticas públicas de mediano y largo plazo.
E-mail: danielacevesv@yahoo.com.mx
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