Opinión / Columna
 
Punto de Referencia 
Daniel Aceves Villagrán 
"Lotería Nacional"
Organización Editorial Mexicana
24 de enero de 2010

  Rumbo a cumplir 240 años de existencia, la Lotería Nacional para la Asistencia Pública se confecciona como un ente colectivo inteligente que goza del aprecio de la mayor parte de los mexicanos que hemos visto, sentido y palpado la emoción de jugar con el propósito de ganar dinero sin que medie mayor esfuerzo que el de erogar una cantidad monetaria que se convierte en un aliciente de ilusión o de esperanza a corto plazo; y por el otro el sabernos como patrocinadores de la atención a causas sentidas de la sociedad y a grupos vulnerables. Pero es menester recordar que la historia de la Lotería Nacional data del 7 de agosto de 1770, fecha en la que fue dada a conocer en la Nueva España la noticia de que habría una lotería, bajo la identificación de Real Lotería General de la Nueva España; el primer sorteo se llevó a cabo el 13 de mayo de 1771, y diez años después el virrey don Martín de Mayorga otorgó la primera aportación para la beneficencia pública al Hospicio de Pobres. Vinieron otras expresiones en loterías y rifas, en donde los beneficios se destinaron fundamentalmente a obras públicas y de carácter religioso; sobrevinieron la Guerra de Independencia en donde se instituyeron dos loterías forzosas. Después Agustín de Iturbide le dio el nombre de Dirección General de Renta de Lotería del Imperio de México, se dieron fusiones como la realizada con la Academia de Bellas Artes de San Carlos. El presidente Benito Juárez nuevamente la llamó Lotería Nacional y dispuso que no hubiera competencia de rifas y loterías. A su muerte, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada permitió la proliferación de otras loterías. En el gobierno de Porfirio Díaz la lotería aportó recursos para obras públicas en materia de salud y para ferias internacionales. Ya iniciado el Siglo XX, Venustiano Carranza suspendió la lotería y en 1920 Adolfo de la Huerta la restableció con el nombre de Lotería Nacional para la Beneficencia Pública; después vinieron diversos cambios en las sedes de la Lotería Nacional hasta el 28 de noviembre de 1946 cuando el edificio "El Moro" se convirtió en la sede edificada exprofeso para la Lotería Nacional. En este edificio, insignia de ingeniería por su procedimiento de flotación elástica, se transmitió la primera señal de televisión el 1 de septiembre de 1950. En las siguientes décadas las utilidades generadas por la Lotería Nacional han sido dirigidas lo mismo que a la Secretaría de Salud que para la construcción de otro tipo de obras; es decir, que esta historia contemporánea de la Lotería Nacional está enmarcada por el acompañamiento de diversos acontecimientos sociales, políticos y económicos, y cabe destacarse que su actual director general, Benjamín González Roaro, ha impreso un liderazgo para que esta institución en comento tenga más proyectos que recuerdos, en el entendido de fortalecer su vocación de servicio, optimizando los recursos materiales y financieros, pero, sobre todo, apoyándose del capital humano que constituyen las miles y miles de personas alrededor del concepto de la Lotería Nacional, misma que ha enfrentado la competencia de la iniciativa privada y que no ha sido asunto menor, ya que los jugadores que se disputan el mismo mercado han contado con un despliegue mediático impresionante; no obstante ha podido más la tradición sobre la novedad. Ahora le corresponderá a la lotería desplegar la presentación de nuevos productos, personajes y el acento para apoyar causas de preocupación y ocupación de la sociedad. Los billetes de la lotería, los famosos cachitos se introducen al seno de los hogares, no sólo en los bolsillos de la camisa, el saco o la bolsa, penetran en el subconsciente generando la experimentación de entusiasmo por sentirte con la posibilidad de tener aquello que has deseado; eso, los psicólogos podrían determinarlo como una manifestación clínica. Yo diría que simple y sencillamente le otorgan un sentido adicional a la vida, por ello ver a la Lotería como un despresurizador de las tensiones sociales es voltear a ver una realidad y, a la vez, una aportación.

E-mail: danielacevesv@yahoo.com.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas