Vive
De pueblo chichimeca, a pujante urbe
León ha experimentado un crecimiento inusitado en los últimos años. Foto: El Sol de León.
El Sol de León
20 de enero de 2010


Sergio Campos

León, Guanajuato.- León está de fiesta, cumple 434 años, no parece ser un anciano, ni tampoco un jovencito, es una ciudad que a lo largo de todo este tiempo, ha sabido enfrentar toda clase de obstáculos desde los primeros pobladores, los aguerridos Chichimecas, que no permitían la pacificación de la zona.

Trabajo, esfuerzo, dedicación, era la constante que emprendieron los primeros habitantes, con el correr de los años, fueron construyendo poco a poco la ciudad con sus casas, templos, escuelas, plazas, comercios, que agrupados por espacios y grupos étnicos de indios, mulatos, criollos, españoles, formarían los Barrios Tradicionales como San Miguel, Coecillo, San Juan de Dios, Santiago, Barrio Arriba.

Paralelo al desarrollo que la población experimentaba también la madre naturaleza se empeñó en diezmar la población con graves y trágicas inundaciones dejaron una estela de destrucción y muerte como la ocurrida en junio de 1888.

Como el ave fénix, la ciudad resurgió y tomó nuevos bríos, para enfrentar cara a cara una era de grandes cambios e industrialización que el mundo experimentaba, León no podía estar al margen. Llegó el Siglo XX, planteó transformaciones en las estructuras de la sociedad, un estallido social que desembocaría en la Revolución Mexicana, primer movimiento armado del siglo, y ahora en este año se cumplen 100 años.

León siempre se caracterizó por ser una ciudad amante de sus tradiciones más arraigadas, en sus festividades y celebraciones, su fervor religioso por sus patrones San Sebastián, La Virgen de la Luz, y Guadalupe, que protegieron con su manto todos los avatares que el destino le tenía reservado.

Artífices de la evolución que la urbe experimentó en el siglo pasado, arquitectos, pintores, escultores, músicos, fomentaron la cultura y el crecimiento espiritual y humano.

Todavía en las décadas de los cuarentas hasta los setentas, se decía que León era "Un Rancho Grande"..., todo ello quedó atrás.

Los noventas experimentaron la construcción de centros comerciales, cadenas hoteleras, la mancha urbana se extendió, hasta donde antes eran comunidades rurales, para dar paso a fraccionamientos, colonias, conjuntos habitacionales... Cómo ha crecido León, es la frase que se escucha por doquier hoy en día.

La ciudad crece y las necesidades de sus habitantes también, que cada vez requieren de mayor infraestructura, servicios, agua, luz, drenaje, pavimentación, transporte y mil cosas más.

El orgullo leonés es ver el pasado plasmado en sus edificios, barrios, tradiciones, pero también ver el futuro que está a la vuelta de la esquina, nuevas tecnologías, medios de comunicación, han facilitado la vida a miles de seres humanos.

Hoy en este 2010, León ve con optimismo un futuro, que permita un pleno crecimiento de las personas en todos los ámbitos de la vida diaria.