Comunidad y cultura
"La muerte tiene permiso", en el Templo de San Francisco
Organización Editorial Mexicana
1 de noviembre de 2009


Fernando López Barajas / El Sol de México

Ciudad de México.- En una  pequeña carpa negra, ubicada el antiguo atrio del Templo de San Francisco, que contrasta con el color encendido de las flores de cempasúchil, se presenta la exposición "La Muerte Tiene Permiso", donde  artesanos mexicanos hacen alarde de su creatividad  en una colección de enormes calaveras multicolores, adornadas con flores, tatuajes y líneas de colores, que son admiradas por los numerosos visitantes.

La exposición que reúne a un público de jóvenes y adultos es una muestra del Museo Popular con piezas de colección de las fundaciones del Centro Histórico y el museo que buscan hacer una recolección de diversas formas de vida y muerte.

A un costado de la torre, al fondo de la algarabía del jardín, donde cigarras y chapulines, dejan oír sus cánticos y chirridos, pasando los bambúes y las tinajas, inicia el corredor de flores de cempasúchitl que conduce a la exposición.

Una columna redonda a manera de vela, decorada con decenas de calaveras, hace las veces de faro e insignia.

Bajo la carpa vestida de tela oscura, se encuentran las vitrinas con  los trabajos artesanales y las diversas formas de vida y muerte de artesanos y taxidermistas hechos con minucioso cuidado.

Hay diversas representaciones de la muerte en madera, hueso, plástico, papel maché, lana y fieltro, pero destacan las finas alas de las mariposas disecadas que parecen estancarse en entre la vida y la muerte.

No faltan los murciélagos, siempre asociados a los muertos y vampiros, un lince y hasta un pejelagarto que escapó del plato de algún comensal en Tabasco.

Remata y sorprende a todos los visitantes un enorme muestrario de calaveras gigantes, que llenan los ojos del público, que saca su cámara o celular para captar toda su belleza y llevarla a casa.

Con tonos morados, rojos, garigoliados, flores, velos, joyas y hasta tricolores, las calaveras lucen soberbias colgadas, sabedoras de la atracción que causan a quien las mira.

Así para poner en relieve el conocimiento de los rituales y las diferentes formas de acercarse al panteón, abre esta exposición una rendija la cultura de la muerte que identifica a nuestro pueblo, y que se encuentra abierta en la Calle peatonal de Madero.