Guadalajara
Día de Muertos se resiste a desaparecer
Foto: El Occidental.
Adultos mayores mantienen viva la tradición mexicana frente al Halloween
El Occidental
1 de noviembre de 2009

Colaboración de Alejandra Molina Serna

Guadalajara, Jalisco.- El festejo por Halloween, o Día de las Brujas, es simple y llanamente un artificio de la publicidad del vecino país del norte que no representa obstáculo alguno para mantener la tradición por el Día de los Fieles Difuntos, coincidieron padres de familia entrevistados por EL OCCIDENTAL.

Sara Flores Rizo y Rebeca Maldonado Flores, madre e hija, puntualizaron que año con año alientan a sus hijos, nietos y sobrinos para que confeccionen sus propios altares de muerto.

"Nosotros no permitimos esas cosas del Halloween. La tradición en mi rancho (cuando era niña) consistía en levantarse temprano y 'pedir muerto', así se acostumbraba. Cuando alguien no pertenecía a la familia por respeto le llamábamos tío, era muy bonito".

Actualmente las tradiciones por la celebración del Día de Muertos van como siempre de generación en generación, explican abuelos.

Sara Flores, de 67 años, explicó que por "pedir muerto" únicamente recibían como recompensa una galleta o bien un pedazo de pan, que obtenían tocando las puertas de los vecinos o amigos, quienes ya tenían listo el obsequio.

Algunos locales comerciales del Centro Histórico de Guadalajara, específicamente las dulcerías que se localizan en la calle Juan Álvarez, buscan atraer clientela ofertando calaveras, calabazas o brujas, para quienes realizan fiestas de disfraces.

Otros establecimientos dedicados a la renta o venta de disfraces además de haber introducido la gama extensa de princesas que existen con motivo de las películas de Walt Disney, exhiben atuendos de vampiros, monstruos, máscaras de espantos y hasta figuras degolladas que principalmente son para realizar bromas a los amigos, según explicó Carmen Lucía Aguilar, dependienta de uno de los comercios.

Al respecto, Patricia Mendoza detalló que inculca en sus hijos que morir es algo muy natural. "Procuro que vean los espacios culturales para que nuestra tradición no muera. Ellos mismos hacen su altar en la casa y utilizan su imaginación, por lo que trato de infundirles no tenerle miedo a la muerte, sino culto a las personas que se nos adelantaron hacia donde vamos todos".

Joel Alonso y su hermana Andrea, de siete y nueve años respectivamente, dejaron en claro que no hay por qué sentir miedo de pasar a mejor vida. "Es un estado por el que todos vamos a pasar. Lo del Halloween no nos gusta y tampoco nos llama la atención".