Opinión / Columna
 
Juan Ramón Camacho Rodríguez 
Las venas de Galeano
El Heraldo de Chihuahua
18 de abril de 2015

  Por: Juan Ramón Camacho Rodríguez.

Refiriéndose a la violencia que mata calladamente a millones, Eduardo Galeano (1940-2015) escribió: "Son secretas las matanzas de la miseria en América Latina; cada año estallan silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hiroshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con los dientes apretados" (Las venas abiertas de América Latina).

Un individuo consciente de las estructuras que sostienen esa enorme injusticia que divide insolentemente a ricos y pobres; esto y mucho más fue Galeano, quien penetró con una perspectiva crítica en las entrañas de los fenómenos socioeconómicos que dan permiso a la explotación y a la dependencia de los pueblos latinoamericanos.

Un escritor como Galeano usa las letras como instrumento para expresar todo aquello que su sensibilidad y su compromiso acumuló en su experiencia de la realidad de nuestros países. Por ello su muerte golpea más allá de las fronteras de su país natal, sacudiendo a la comunidad mundial, haciendo eco de su legado creativo y crítico.

Como periodista, Galeano enfrentó y vivió la crudeza de la realidad latinoamericana de los años sesenta, tal como pasó también con otros escritores de su generación, como Mario Benedetti y Mario Vargas Llosa. Un compromiso social se entrevió luego en sus escritos, el compromiso con los desprotegidos, con los pobres, con los conquistados y explotados.

La vocación literaria y periodística de este autor se manifiesta a plenitud en su texto "Las venas abiertas de América Latina", un ensayo publicado en 1971 que exhibe la fiereza con la cual naciones poderosas han explotado históricamente a los países latinoamericanos sin dar margen para el desarrollo de sus pueblos, los cuales han permanecido siempre sometidos a los intereses externos.

Advierte el autor en mencionada obra sobre el propósito de la misma: "Por eso en este libro, que quiere ofrecer una historia del saqueo y a la vez cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas en los jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de la General Motors".

El libro en mención es un fruto de la experiencia ante los conflictos sociales característicos de la época. Es una obra que sufrió la censura de los dictadores. Y a más de cuatro décadas de su aparición, la denuncia que con él se hace parece no perder vigencia en muchos aspectos, sobre todo cuando vemos a nuestras naciones sucumbir a un imperio de producción y consumo de orden global, sostenido sobre un voraz capitalismo.

Aunque bien se le puede considerar como un manifiesto de izquierda, cocido al vapor de las circunstancias vitales de su autor, tampoco se le puede despreciar en cuanto a planteamientos sobre intereses políticos y económicos que afectan negativamente el desarrollo social de los pueblos. Es decir, hay elementos valiosos para una reflexión seria y profunda respecto a la desigualdad y la injusticia sociales.

Mucho de vigente hay en "Las venas..." de Galeano; tan vigentes como la pobreza y la explotación. El pensamiento sobre lo que fuimos, lo que somos y lo llegaremos a ser como latinoamericanos, debe mucho a esta memorable obra del uruguayo, para quien va mi modesto homenaje.




 
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